Campeón de lujo, y en
el Monumental...
Corría julio de 1968 cuando Alfredo
Di Stéfano recibió en Madrid el ofrecimiento
de Boca para hacerse cargo de la función de manager de
su primer equipo. Ya en la Argentina, rápidamente se
vió que lo de manager suponía en realidad la conducción
de todo el fútbol superior, a pesar de que el director
técnico oficial era José D´Amico.
A principios de 1969, durante el torneo de verano en Mar del
Plata, la situación se precipitó con el retiro
de D´Amico, y Di Stéfano
quedó a cargo del equipo. Así empezó a
gestarse uno de los mas recordados conjuntos boquenses, ese
que se recuerda como “Boca del 69”,
y cuya alineación mas famosa (Roma; Suñé,
Meléndez, Rogel, Marzolini; Novello, Madurga, Medina;
Ponce, Angel Rojas y Peña) curiosamente jugó
en forma oficial apenas tres partidos en el Nacional 1969. Mucho
tuvo que ver con esto la lesión de Novello,
durante el match con San Martín de Tucumán, que
lo mantuvo inactivo mucho tiempo.
Cuando
Di Stéfano se convirtió en el director
técnico, ni Ponce ni Peña
eran titulares. Novello, Madurga y Medina
jugaban en puestos inconvenientes para sus características
futbolísticas. De los jugadores que Di Stéfano
recomendó o aceptó comprar, solamente Medina
o Savoy tuvieron verdadera importancia en la
configuración del conjunto.
En las
primeras nueve fechas del torneo Metropolitano de 1969 Boca logra
6 triunfos y 3 empates, manteniendo además la valla invicta.
En la décima Vélez consigue batir a Antonio
Roma, pero el xeneize igual gana 2-1. Ya en la segunda
rueda, sigue ganando: 2-0 a Atlanta y 4-0 a Banfield, hasta que
pierde el invicto en la Bombonera frente a Chacarita, finalmente
campeón, por 1-0. Hasta ese momento Boca era un conjunto
cuyos éxitos se basaban en la gran seguridad de su defensa,
aunque ya se observaba que algo nuevo se estaba gestando en el
equipo. En Boedo, frente a San Lorenzo, Boca pierde 2-1. Esa tarde,
al margen del resultado, ocurre un episodio que es fundamental
para el futuro del equipo: son expulsados Nicolau, Rogel
y Rattin. La ausencia de éste último obliga
a Di Stéfano a buscar una fórmula
salvadora. Entonces, tras unos ensayos, Madurga
juega de 5 y todo empieza a cambiar. A sus costados están
Orlando Medina para cubrirle la espalda en una
tarea de barrido, y Nicolás Novello para
servirle de pared y convertirse en el cerebro de lo que pasase
de allí en adelante.
Boca
termina en el primer puesto de la zona A del Metropolitano, y
debe medirse con River, segundo de la zona B, en partido semifinal;
juegan en cancha de Racing y toda la capacidad defensiva que le
había permitido arribar a esa instancia le resulta fatal.
Pese al 0-0, por diferencia de 1 gol a favor en el torneo, Boca
queda eliminado.
Nacional
1969: el primer título
Boca
había aprendido la lección e inició el Nacional
de 1969 con una nueva mentalidad: tan fuerte en defensa como antes,
pero con una mayor predisposición ofensiva, que se basaba
en dos fundamentos dados por Di Stéfano:
los punteros (Ponce y Peña) ocupando sus
laterales, abriendo la cancha y ampliando el frente de ataque.
En el medio campo la ductilidad de Madurga, que
en lugar de marcar se desdoblaba como creador de juego y definidor,
esto último partiendo al vacío a buscar la pelota
en cortada enviada por Orlando Medina.
Atrás, reemplazando a Roma, Rubén
Sánchez, un nuevo arquero que se ganaba el puesto
con su arrojo espectacular; en lugar de Nicolau
una flamante adquisición: el peruano Julio Meléndez,
un zaguero de clase, plástico y seguro, tambien generador
de juego. Mas adelante, la imprevisible cintura de Angel
Rojas abriendo vacíos en las defensas adversarias,
que se complementaba con la prodigiosa velocidad de Ponce
y Peña llegando a la zona de gol.
Boca arranca en ese torneo venciendo 3-2 a San Lorenzo, 2-0 a
Estudiantes de La Plata y 3-1 a Platense. Empata 1-1 con Sportivo
Desamparados de San Juan y retoma la senda triunfal : 6-0 a Talleres
de Córdoba, 1-0 a San Lorenzo de Mar del Plata, 4-1 a San
Martín de Tucumán, 2-1 a Racing, 1-0 a Vélez,
1-0 a Chacarita, 3-0 a Quilmes, 2-1 a Lanús. Hasta que
inesperadamente San Martín de Mendoza le quita el invicto
en la Bombonera por 1-0. En la fecha siguiente Boca empata 1-1
con Unión en Santa Fe, derrota luego 1-0 a Huracán,
2-0 a Independiente y se apronta para el último partido
del campeonato, ante River, con 27 puntos, 2 mas que su archirrival.
Boca se lo jugaba todo esa tarde: la campaña, el nuevo
estilo de juego, el futuro de varios de sus jugadores...
El país futbolístico pendiente de ese partido en
Núñez aquel 14 de diciembre de 1969.
Boca formó con Sánchez; Suñé,
Meléndez, Rogel y Marzolini; Madurga, Medina, Ponce, Angel
Rojas, Savoy y Peña. River alineó a Perico
Pérez, Ferreiro, Miguel Angel López, Recio y Vieitez;
Merlo, Carlos Rodríguez, Montivero, Trebucq, Marchetti
y Mas.
A dos minutos del inicio, Madurga escapa solo
y tira desviado. Enseguida repite la maniobra sin éxito.
A los doce minutos recibe el pase en profundidad de Medina,
escapa a la marca de Recio y señala el
primer tanto. Boca funcionaba a pleno. A los 35 minutos, otra
carga en profundidad de Madurga lo ubica solo
frente al arquero, lo elude y con todo el arco a su disposición
señala el segundo gol. A los 38 minutos descuenta
Oscar Mas y de allí en adelante el partido se
plantea entre el desesperado avance de River y la inteligente
defensa de Boca, que jugando de contraataque en cualquier momento
podía aumentar la ventaja. En la segunda etapa, a los 22
minutos Marchetti estableció el empate.
Hasta el final, Boca defendió el título con la clase
de los campeones. Y cuando llegó el silbato final de Oscar
Veiró, se dió un gusto largamente acariciado:
la vuelta olímpica en el mismísimo Monumental,
ovacionado hasta el paroxismo por su hinchada.
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