| El problema no
es Boca, el problema son los calendarios |
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Por Diego Lores Se acercan las instancias decisivas del Torneo Clausura y de la Copa Libertadores de América y, nuevamente, surge una vieja polémica: la cesión por parte de los clubes de aquellos jugadores afectados a la Selección Nacional. Ahora, las competencias que se superponen con los calendarios de los diferentes equipos son la Copa de las Confederaciones y el Mundial Sub 20. El Presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, ya expresó la postura de la institución al respecto: “Boca no cederá a ningún futbolista, ya sea para la selección mayor o para la Sub 20”. A partir de estas declaraciones, no faltaron, ni van a faltar, personajes que, sin hacer un análisis profundo de la situación, califiquen a Boca Juniors como una institución “anti-Selección Nacional”. Pero se equivocan, y mucho. La postura del mandamás xeneize debería ser la constante de los representantes de todos los equipos. El kit de la cuestión es la más que desprolija confección de los calendarios, tanto para los partidos entre clubes como los de selecciones, no si una u otra institución cede a sus jugadores o no. Con una correcta diagramación de los mismos, no habría ningún tipo de polémica al respecto. En consecuencia, los dirigentes de los equipos argentinos y del mundo entero, deberían actuar como lo hace Boca Juniors. No existe club del mundo que pretenda perjudicar a su Selección Nacional, pero los mal diagramados calendarios derivan en esta inútil polémica, la cual sería evitable con una programación conjunta de las competencias por parte de la FIFA, las diferentes Confederaciones y las Asociaciones Nacionales. En su momento, año 1991, esta ya añeja falencia organizacional le costó a Boca Juniors muy caro. Aquel año, los xeneizes se vieron privados de contar con sus dos mejores futbolistas (Diego Latorre y Gabriel Batistuta) en la final de la Temporada 1990-91, ya que estos estaban afectados a la Selección que disputaba la Copa América de Chile. Sin sus dos estrellas, Boca Juniors perdió la chance de sumar un título a nivel local. Nunca nadie en la historia del fútbol argentino resignó tanto en pos del seleccionado como Boca Juniors en aquella oportunidad. Ojalá esto no vuelva a suceder. Ni a Boca Juniors ni a ninguna otra institución. Los dirigentes tienen la solución (mas que simple) para esta inútil polémica. Mientras tanto, los clubes no se pueden permitir perder su prestigio a costa de los pésimamente diagramados calendarios.
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