El Chino Benítez y su filosofía de juego
 

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

Jorge José Benítez fue un volante de gran técnica. Y fiel a su paladar futbolístico, ese que lo llevó a ser figura de Boca Juniors durante 10 años (1973-1983), se mantiene intacto en su pensamiento futbolístico. Por eso, en los días previos al comienzo del Clausura 2005 afirmó: "jugar con un enganche es parte de mi filosofía futbolística".

Fiel a sus convicciones, el querido Chino diseñó un Boca, modelo Xentenario, tal como su filosofía se lo indica. Es decir, cuatro defensores marcando en zona, un cinco, dos volantes de ida y vuelta, un enganche y dos delanteros.

Es más que sabido cual fue la limitación más importante que Benítez encontró en el plantel xeneize a la hora de plasmar su ideal futbolístico en el campo de juego: la carencia de un "enganche", de un hombre que sea capaz de ponerse el equipo al hombro y manejar las riendas de los ataques xeneizes.

El Chino Jorge José BenítezPero el Chino, lejos de dejar de lado sus convicciones, decidió improvisar al colombiano Fabián Andrés Vargas en esa posición. La experiencia, jugados dos partidos del Torneo Clausura y uno de Copa Libertadores, ha arrojado (lamentablemente) un resultado claramente negativo. Bastó ver jugar al buen jugador colombiano un par de veces como enganche para concluir que el experimento del Chino no es positivo. Quedó claro que Vargas no es conductor, que muchas veces recurre a pases laterales inofensivos para el adversario y, en su afán de cumplirle al técnico, termina cayendo en la intrascendencia. De esta manera, Boca, a pesar de "jugar con un enganche", jamás encuentra los caminos más adecuados para abastecer a los hombres de punta.

Esto demuestra la existencia de una carencia importante en el plantel de Boca Juniors. La única alternativa para cubrir esa posición es el juvenil Luis Miguel Escalada. Y si de jugar con enganche se trata, da la sensación que el juvenil puede cumplir más eficazmente dicha labor, más allá de su corta trayectoria en la Primera de Boca. Vargas está para ponerse el overol y dividirse la tarea con Cascini o quién sea el otro volante de marca de turno.

Entonces, no quedan dudas que el plantel xeneize tiene un bache importante. Pero ¿se puede jugar sin enganche y tener éxito, además de jugar bien? La respuesta es afirmativa, y con una prueba contundente: el Boca campeón de todo versión 2003. Aquel equipo, sin enganche, fue uno de los campeones más brillantes de los últimos tiempos de la Copa Libertadores de América, arrasó en el Torneo Apertura y se adueñó del mundo al vencer al Milan de Ancelotti en Japón. No queda duda de que con ese sistema táctico, como con cualquier otro, también se puede jugar muy bien al fútbol y obtener los mejores resultados posibles. Porque en definitiva, se gana y se juega bien por los jugadores que se tienen, no porque se utilice un sistema táctico u otro.

Lo expuesto responde a un viejo axioma del fútbol. El técnico debe adaptarse al material -los jugadores- que posee en el plantel, no éstos al técnico, que es lo que ocurre en el caso de Vargas. Afortunadamente, luego de la durísima derrota ante San Lorenzo, el Chino Benítez deslizó la posibilidad de que el equipo juegue con un sistema diferente, más acorde a los intérpretes con que cuenta. Sería una decisión acertada, y de paso, permitiría ir apagando uno de los no pocos focos de tormenta que se avisoran en el horizonte xeneize.

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