A repetir lo del 2000
 

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

Mucho se ha hablado en estos últimos días de la forma en que el rival de siempre movió el mercado de pases. Muchas de esas voces afirman que, a partir de las incorporaciones realizadas, el gran candidato a quedarse con el Apertura es River Plate. Desde este humilde espacio, creo que esta movida avícola obedece mas que nada a ya una suerte de desesperación por concretar la obtención de títulos internacionales (llámese Copa Libertadores) y no de premios consuelo, esos a los cuales los “millonarios” se han acostumbrado en los últimos años. Es evidente que River se refuerza porque, si bien se quedó con el Clausura, la frustración de no alcanzar la Copa Libertadores y ver a Boca Juniors nuevamente en la cima de América, ha golpeado fuerte en los de Núñez.

Con respecto a la chapa de candidato que muchos le dan a los avícolas, es bueno que esto sea así. Ignoran que Boca no necesitó de semejante movida del mercado debido a que ya tiene un verdadero gran equipo, el mismo que hace sólo un mes trajo la quinta Libertadores a La Boca. Es cierto que se fueron Ibarra y Delgado, pero Bianchi sabe que el pibe Jerez puede reemplazar muy bien al ahora jugador del Mónaco. Y además llegó Iarley, que si juega como lo hizo en la Copa para Paysandú, está llamado a ser figura xeneize. Esto, sin olvidar a los buenos proyectos que son los colombianos Perea y Vargas.

Toda esta situación recuerda a lo ocurrido a mediados del año 2000. Boca venía de quedarse con su tercera Libertadores y River con el consuelo del Clausura. A partir de la llegada de Ortega, se empezó a hablar de “Los 4 fantásticos de River” (los otros eran Aimar, Saviola y Angel). En contrapartida, Boca se desprendió de dos valuartes: Rodolfo Arruabarrena y Wálter Samuel y no realizó incorporaciones de renombre, sólo llegaron Hernán Medina y Daniel Fagiani. Como terminó ese año? Boca campeón del Apertura y del Mundo, de la mano de Riquelme y Palermo. Y River? Fue un digno subcampeón del Apertura, víctima de Derlis Soto en su propia cancha. En la Copa Mercosur cayó vapuleado ante el Vasco Da Gama (luego víctima xeneize en la Copa del 2001), que le ganó fácil en Buenos Aires y en Río.
Lo más importante de todo esto, mas allá de la clara falta de reconocimiento que existe sobre lo hecho por el Boca de Bianchi y lo que potencialmente puede dar en lo que queda del 2003, es que el equipo va a ser protagonista del Apertura y hasta el 14 de diciembre podrá soñar con ser Tricampeón Mundial. Que todos hablen de River, que la gloria mayor quede en Boca. El hincha xeneize sabe que puede confiar plenamente en el equipo, en este equipo que ya está armado, que tiene mas oficio que ningún otro, no sólo en el país sino en todo el continente, dónde la figura circunstancialmente puede ser uno u otro jugador, pero siempre bajo el trabajo de un verdadero equipo. Por suerte Bianchi continúa con la receta que lo ha convertido en el mejor técnico argentino de todos los tiempos, esa del trabajo silencioso, vacía de promesas y llena de logros, escasa de nombres rutilantes y plena en rendimientos elevados, aún en los compromisos más complicados, en los cuales muchos que dicen dar espectáculo terminan sucumbiendo.

En fin, todo está dado para que Boca intente repetir lo logrado en el año 2000.

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