Román siempre está
 
 

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

WWW.ESTOESBOCA.COM.AR, 30 de diciembre de 2008.- No había sido del todo bueno su primer semestre de 2008. Es cierto que Boca dejó una buena imagen en esa parte del año, a pesar de no obtener títulos. En la Copa Libertadores tuvo actuaciones de las buenas y de las otras. Y en la noche del decisivo partido ante Fluminense, en Río de Janeiro, apareció muy poco. Algo muy poco habitual en él, acostumbrado a ponerse el equipo al hombro en partidos decisivos, como lo hizo en el 1 a 0 sobre River en la Bombonera y por el Clausura.

Y a pesar de no haber terminado bien ese primer semestre, de no estar en su plenitud física, Román aceptó el desafío de ser el líder del Seleccionado Sub-23 que viajó a Beijing con el objetivo de retener la medalla de oro. El objetivo se cumplió, pero Román no logró exponer su enorme bagaje futbolístico.

Ya de regreso a la Argentina, se bajó del avión y obtuvo la Recopa con Boca. Pero su nivel futbolístico permanecía lejos de lo que habitualmente sabe entregar. Boca lo sintió y su regreso coincidió con un pronunciado bajón del rendimiento del equipo.

Pero Román siempre está. Y de a poco se fue reencontrando con su nivel. Con el xeneize eliminado de la Copa Sudamericana, comenzó a disponer de toda la semana para recuperar su mejor estado físico. Así, fue levantando su rendimiento sobre el final del Torneo.

Es cierto que no fue el Riquelme de otros tiempos. Pero le bastó para aportar pinceladas de su fútbol que terminaron siendo decisivas para la obtención del título.

Luego de su excursión por el continente asiático, Román volvió ante Independiente, en la Bombonera. Y su aporte prácticamente no se hizo notar hasta el superclásico con River. Como si su torneo hubiera comenzado ese día. A partir de ahí fue desequilibrante. Fue figura en Nuñez. Ante Central, habilitó a Viatri en el gol que abrió el camino a la victoria. Contra San Lorenzo, se puso al equipo al hombro, fue artista principal de una de las mejores actuaciones del equipo y convirtió el único gol del partido. Ante Arsenal, jugó un partido discreto (como todo el equipo) pero selló la victoria con un hermoso tiro libre, sobre la hora. Y su talento volvió a aparecer en Tucumán, dónde asistió de manera magnífica a Lucho Figueroa en el gol de la victoria.

Por si alguien aún dudaba de él, fue la figura y el hacedor de la victoria ante Racing, convirtiendo los dos goles del equipo. Y volvió a brillar en la última fecha, ante Colón, aquella tarde en que el funcionamiento ofensivo del xeneize fue casi perfecto.

Ya en el decisivo choque ante San Lorenzo en el Triangular desempate, fue bien controlado por los volantes azulgranas. Pero Román se les escapó una vez. Y fue letal. Llegó el centro de Dátolo desde la izquierda y Román, de derecha y de primera, habilitó de manera deliciosa a Palacio, quien selló el 2 a 1, que luego fue 3 a 1 y terminó siendo la victoria que le dio a Boca su estrella número 23 en el profesionalismo.

Arrancó lejos de su nivel. Pero terminó siendo decisivo. Román siempre está.

Antes y después de River:

Desde su retorno de Beijing y hasta el partido ante Estudiantes, su promedio ESTO ES BOCA fue de 4,50. A partir del superclásico (fue la figura de la cancha) y hasta el final del Torneo, su promedio se elevó considerablemente (6,00). Otra muestra de lo importante que fue en el tramo final del Apertura.

 

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