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De vuelta en vuelta |
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| Con la consagración xeneize en la última Recopa Sudamericana, Sebastián Alejandro Battaglia igualó a Guillermo Barros Schelotto como el jugador más campeón en la historia del club, con 15 títulos. En una nota sin desperdicios, WWW.ESTOESBOCA.COM.AR te invita a repasar toda su trayectoria en el club. Desde su debut en 1998 a su presente de múltiple campeón. A los 27 años, el número cinco xeneize ha recuperado su mejor nivel y sigue agigantando su leyenda boquense. No deja de dar vueltas olímpicas y la más grande historia xeneize ya tiene reservado un sitio muy importante para él. Por Diego Lores
LLegó Carlos Bianchi al club y rápidamente armó un equipazo. Basualdo, Serna, Cagna eran titulares indiscutibles en el mediocampo xeneize. Pero el Virrey jamás dejó de lado a los juveniles. Y así fue como Battaglia tuvo bastante participación en la Copa Mercosur 1998, jugando dos partidos contra el Flamengo (única victoria de Boca en el Maracaná) y otro ante Palmeiras. Durante 1999 el técnico lo comenzó a considerar cada vez más y así logró su primer título participando en cuatro partidos del Clausura 1999. La consolidación definitiva llegó en el primer semestre de 2000. Su primera jornada de gloria la vivió el 9 de febrero de ese año. Los juveniles de Boca enfrentaban a los titulares de River en Mar del Plata. Pintaba para baile de River y Juan Pablo Angel puso el 0-1, aprovechando un error del Pato Abbondancieri (así se escribía su apellido por aquel entonces). Pero Bianchi sabía lo que hacía. Alfredo Moreno puso el 1 a 1 de penal y Sebastián se encargó de darle la victoria al xeneize con un cabezazo que decretó el 2 - 1 final. Horas después, Ramón Díaz renunciaba a la dirección técnica de River. Por aquel entonces, Bianchi alternaba en la posición de número 8 a Battaglia con Julio Javier Marchant, quien tuvo una destacada actuación en la primera semifinal de la Copa Libertadores ante el América de México (4 a 1 en la Bombonera). Pero en la revancha jugada en México, Boca no la pasó bien. Y Bianchi reemplazó a Marchant por Sebastián a los 27 minutos del primer tiempo. Así, se dió el lujo, con apenas 19 años, de ser titular en las dos finales que consagraron a Boca Campeón de América tras 22 años. Antes, había sido muy importente en el partido de cuartos de final ante River, la noche del 3 a 0: Trotta le hizo el penal que luego Riquelme transformó en el 2 a 0 y sobre el final del partido asistió a Martín Palermo en aquel gol inolvidable.
Sin dudas que el 2001 fue, junto al 2006, el peor año de su carrera como futbolista profesional. Y todo por culpa de las lesiones. Luego de cinco meses de inactividad, volvió a jugar en mayo, en un partido ante San Lorenzo. En la Copa Libertadores ganada por Boca sólo jugó 8 minutos ante Palmeiras en la semifinal de vuelta y la primera final ante Cruz Azul en México, completa. Más allá de haberse perdido la segunda final, Sebastián fue uno de los más eufóricos en la celebración de esa Copa. Claro, la expectativa estaba puesta en Japón, en la final ante el Bayern Munich. Pero él seguía con problemas físicos. El 2 de septiembre de 2001, fue titular ante Gimnasia (empate 2 a 2 en La Plata). Ese día, se terminó el año futbolístico para Battaglia. Luchó para llegar a la final Intercontinental, pero no le alcanzó. Bianchi lo invitó a acompañar al plantel a Tokio, pero él creyó que no era lo más conveniente y sufrió la derrota ante el Bayern por TV. Afortunadamente, el 2002 lo encontró nuevamente en su mejor forma y no tuvo problemas para decir presente durante todo el año. Ya no estaba Bianchi, pero Battaglia le rindió muchísimo a Tabárez. El 18 de agosto le hizo un golazo a Estudiantes, en la Bombonera. Dejó en el camino a Leonardo Ramos y a Unali y clavó un derechazo cruzado al segundo palo de Docabo. El xeneize arremetió sobre el líder Independiente, pero aquel cabezazo de Pusineri decretó que el 2002 sería el único año sin títulos de Battaglia en Boca, sin contar el año de su debut.
El 9 de noviembre de ese año se jugó el superclásico en cancha de River. Boca dominó ampliamente las acciones, al punto que ese partido aún hoy es recordado como "el Baile del Siglo". Y nuestro héroe se encargó de poner el 1 a 0 con un hermoso cabezazo que dejó sin chances a Costanzo. Al final, Boca ganó 2 a 0 y comenzó a abrochar la obtención del Apertura 2003, escala previa a la final en Yokohama ante el laureado Milan de Italia.
Ese partido marcó su despedida de Boca. Dos semanas antes, la Bombonera entera lo había ovacionado, mientras él se paseaba en andas en la previa de un empate ante Olimpo. El Villarreal de España, por aquel entonces prácticamente una sucursal de Boca en España, lo contrató. Pero ni Sebastián ni su familia se acostumbraron a la experiencia de vivir tan lejos de su tierra. Y un asalto que sufrió en su vivienda, lo ayudó a decidirse rápidamente a volver a casa.
Ante semejante rendimiento en Boca, el por entonces DT de la Selección, José Pekerman, lo tenía muy en cuenta. Y fue titular en un par de partidos de Eliminatorias. Pero los malditos problemas físicos reaparecieron tras una victoria 3 a 2 sobre River en el verano marplatense del 2006, año del Mundial. Esta vez, el diagnóstico fue sinovitis en la rodilla derecha. Por culpa de ella, se perdió casi todo el Clausura 2006. Volvió a las canchas el 30 de abril, en la goleada de Boca sobre Estudiantes por 4 a 0, con una muy buena actuación. Hasta ese entonces, Pablo Ledesma lo había reemplazado muy bien. Pero Basile le devolvió el puesto cuando superó esa traicionera lesión. Pero solo jugó tres partidos y el viaje a Alemania quedó demasiado lejos. Con esa frustración encima, el segundo semestre de 2006 fue tortuoso. Sebastián arrancó jugando, pero en la primera final de la Recopa fue reemplazado por Pablo Ledesma en el entretiempo y no volvió a jugar durante ese año, por una tendinitis crónica. De esa manera, no jugó y ni siquiera fue al banco de los suplentes durante el fatídico paso de Ricardo La Volpe por el club.
A eso, se sumó el excelente nivel de Pablo Ledesma (quizás el mejor jugador de Boca en aquella Libertadores después de Riquelme) y la explosiva (y por que no mediática) irrupción de Ever Banega. Con la salida de Juan Román Riquelme, quien debió retornar al Villarreal de España, Russo se vió obligado a volver a jugar con un doble cinco, y fue allí dónde Battaglia recuperó su lugar, aunque con un nivel irregular. Todo Boca extrañó al estratega y Sebastián no pudo consagrarse tricampeón del mundo ante el Milan.
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