De vuelta en vuelta
 
 

Con la consagración xeneize en la última Recopa Sudamericana, Sebastián Alejandro Battaglia igualó a Guillermo Barros Schelotto como el jugador más campeón en la historia del club, con 15 títulos. En una nota sin desperdicios, WWW.ESTOESBOCA.COM.AR te invita a repasar toda su trayectoria en el club. Desde su debut en 1998 a su presente de múltiple campeón. A los 27 años, el número cinco xeneize ha recuperado su mejor nivel y sigue agigantando su leyenda boquense. No deja de dar vueltas olímpicas y la más grande historia xeneize ya tiene reservado un sitio muy importante para él.

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

WWW.ESTOESBOCA.COM.AR, 11 de septiembre de 2008.- Llegado a Boca de la mano de Jorge Bernardo Griffa, Sebastián Alejandro Battaglia cumplió su sueño de debutar en la Primera de Boca un domingo 31 de mayo de 1998, en la goleada de Boca sobre Gimnasia y Tiro de Salta por 4 a 0. Eran tiempos difíciles para el xeneize. Latorre había tildado de cabaret a la institución y el Bambino Héctor Veira había renunciado. Aquella tarde, en que los goleadores fueron Martín Palermo, Claudio Paul Caniggia, Rodolfo Cardoso y otro juvenil, como Fernando Navas, la 12 despidió la tarde al grito de "para Caniggia la Selección". De hecho, Cani la rompió en todo ese primer semestre de 1998, pero el DT del seleccionado, Daniel Alberto Passarella, desisitió de llevarlo al Mundial de Francia. En ese contexto, nadie se imaginaba que acababa de dar inicio una de las más importantes trayectorias de un jugador con la gloriosa azul y oro, cuando a los 83 minutos de juego, Carlos María García Cambón dispuso el ingreso de Seba en reemplazo de Diego Cagna.

LLegó Carlos Bianchi al club y rápidamente armó un equipazo. Basualdo, Serna, Cagna eran titulares indiscutibles en el mediocampo xeneize. Pero el Virrey jamás dejó de lado a los juveniles. Y así fue como Battaglia tuvo bastante participación en la Copa Mercosur 1998, jugando dos partidos contra el Flamengo (única victoria de Boca en el Maracaná) y otro ante Palmeiras. Durante 1999 el técnico lo comenzó a considerar cada vez más y así logró su primer título participando en cuatro partidos del Clausura 1999.

La consolidación definitiva llegó en el primer semestre de 2000. Su primera jornada de gloria la vivió el 9 de febrero de ese año. Los juveniles de Boca enfrentaban a los titulares de River en Mar del Plata. Pintaba para baile de River y Juan Pablo Angel puso el 0-1, aprovechando un error del Pato Abbondancieri (así se escribía su apellido por aquel entonces). Pero Bianchi sabía lo que hacía. Alfredo Moreno puso el 1 a 1 de penal y Sebastián se encargó de darle la victoria al xeneize con un cabezazo que decretó el 2 - 1 final. Horas después, Ramón Díaz renunciaba a la dirección técnica de River.

Por aquel entonces, Bianchi alternaba en la posición de número 8 a Battaglia con Julio Javier Marchant, quien tuvo una destacada actuación en la primera semifinal de la Copa Libertadores ante el América de México (4 a 1 en la Bombonera). Pero en la revancha jugada en México, Boca no la pasó bien. Y Bianchi reemplazó a Marchant por Sebastián a los 27 minutos del primer tiempo. Así, se dió el lujo, con apenas 19 años, de ser titular en las dos finales que consagraron a Boca Campeón de América tras 22 años. Antes, había sido muy importente en el partido de cuartos de final ante River, la noche del 3 a 0: Trotta le hizo el penal que luego Riquelme transformó en el 2 a 0 y sobre el final del partido asistió a Martín Palermo en aquel gol inolvidable.

Ya consolidado definitivamente, participó en 16 partidos del Apertura 2000 obtenido por el xeneize y fue titular en la final Intercontinental ante el Real Madrid, una de las jornadas más gloriosas en la historia del club. Pero el regreso de Japón fue muy duro. Boca le ganó con lo justo a San Lorenzo y ante Independiente ya no rindió ante semejante desgaste. Los Rojos aprovecharon la situación y en medio de ese partido Livio Pietro le metió un caño a Battaglia, quien al intentar girar, sufrió rotura de ligamentos. Once días después, Boca se consagró campeón ante Estudiantes en la Bombonera, pero el final de ese maravilloso año se vió empañado para Sebastián.

Sin dudas que el 2001 fue, junto al 2006, el peor año de su carrera como futbolista profesional. Y todo por culpa de las lesiones. Luego de cinco meses de inactividad, volvió a jugar en mayo, en un partido ante San Lorenzo. En la Copa Libertadores ganada por Boca sólo jugó 8 minutos ante Palmeiras en la semifinal de vuelta y la primera final ante Cruz Azul en México, completa.

Más allá de haberse perdido la segunda final, Sebastián fue uno de los más eufóricos en la celebración de esa Copa. Claro, la expectativa estaba puesta en Japón, en la final ante el Bayern Munich. Pero él seguía con problemas físicos. El 2 de septiembre de 2001, fue titular ante Gimnasia (empate 2 a 2 en La Plata). Ese día, se terminó el año futbolístico para Battaglia. Luchó para llegar a la final Intercontinental, pero no le alcanzó. Bianchi lo invitó a acompañar al plantel a Tokio, pero él creyó que no era lo más conveniente y sufrió la derrota ante el Bayern por TV.

Afortunadamente, el 2002 lo encontró nuevamente en su mejor forma y no tuvo problemas para decir presente durante todo el año. Ya no estaba Bianchi, pero Battaglia le rindió muchísimo a Tabárez. El 18 de agosto le hizo un golazo a Estudiantes, en la Bombonera. Dejó en el camino a Leonardo Ramos y a Unali y clavó un derechazo cruzado al segundo palo de Docabo. El xeneize arremetió sobre el líder Independiente, pero aquel cabezazo de Pusineri decretó que el 2002 sería el único año sin títulos de Battaglia en Boca, sin contar el año de su debut.

El 2003 lo arrancó nuevamente "entre algodones", al punto que no participó en ningún amistoso de ese verano. Pero a la hora de los bifes, dijo presente y jugó en gran nivel 10 partidos de la Copa Libertadores, trofeo que logró ganar por tercera vez, con sólo 22 años. De yapa, se dió el lujo de tirar una pared con Tevez, en pleno Morumbí, y Carlitos se encargó de poner el 1 a 0, gracias a esa jugada.

El 9 de noviembre de ese año se jugó el superclásico en cancha de River. Boca dominó ampliamente las acciones, al punto que ese partido aún hoy es recordado como "el Baile del Siglo". Y nuestro héroe se encargó de poner el 1 a 0 con un hermoso cabezazo que dejó sin chances a Costanzo. Al final, Boca ganó 2 a 0 y comenzó a abrochar la obtención del Apertura 2003, escala previa a la final en Yokohama ante el laureado Milan de Italia.

Aquel 14 de diciembre, jugó otro gran partido en el mediocampo xeneize. Pero el destino le tenía preparada una mala pasada. Sí, porque Bianchi lo designó para ejecutar el segundo penal de la definición. Abbondazieri ya le había atajado el remate a Pirlo, pero a Sebastián se le vino el mundo encima cuando vió que su remate era rechazado por Dida. El alma le volvió al cuerpo recién cuando vió que Seedorf tiraba su remate a las nubes y cuando Abbondanzieri detuvo el tirito de Costacurta. Finalmente, Cascini aseguró y Boca y Battaglia festejaron su segunda conquista mundial.

Ese partido marcó su despedida de Boca. Dos semanas antes, la Bombonera entera lo había ovacionado, mientras él se paseaba en andas en la previa de un empate ante Olimpo.

El Villarreal de España, por aquel entonces prácticamente una sucursal de Boca en España, lo contrató. Pero ni Sebastián ni su familia se acostumbraron a la experiencia de vivir tan lejos de su tierra. Y un asalto que sufrió en su vivienda, lo ayudó a decidirse rápidamente a volver a casa.

Así, volvió a lucir la azul y oro el 21 de agosto de 2005, en un 1 a 1 ante Lanús en el Sur. Volvió en buen nivel y a los pocos días fue participe en la obtención de la Recopa ante Once Caldas. Ya Basile le había dado la capitanía y había declarado públicamente que Battaglia era su "equilibrista". Rápidamente, él y Gago formaron una sociedad de lujo en el mediocampo xeneize y terminaron el año celebrando en el Apertura y en la Sudamericana (dos vueltas olímpicas en cuatro días).

Ante semejante rendimiento en Boca, el por entonces DT de la Selección, José Pekerman, lo tenía muy en cuenta. Y fue titular en un par de partidos de Eliminatorias. Pero los malditos problemas físicos reaparecieron tras una victoria 3 a 2 sobre River en el verano marplatense del 2006, año del Mundial.

Esta vez, el diagnóstico fue sinovitis en la rodilla derecha. Por culpa de ella, se perdió casi todo el Clausura 2006. Volvió a las canchas el 30 de abril, en la goleada de Boca sobre Estudiantes por 4 a 0, con una muy buena actuación. Hasta ese entonces, Pablo Ledesma lo había reemplazado muy bien. Pero Basile le devolvió el puesto cuando superó esa traicionera lesión. Pero solo jugó tres partidos y el viaje a Alemania quedó demasiado lejos.

Con esa frustración encima, el segundo semestre de 2006 fue tortuoso. Sebastián arrancó jugando, pero en la primera final de la Recopa fue reemplazado por Pablo Ledesma en el entretiempo y no volvió a jugar durante ese año, por una tendinitis crónica. De esa manera, no jugó y ni siquiera fue al banco de los suplentes durante el fatídico paso de Ricardo La Volpe por el club.

Ya bajo la conducción de Miguel Angel Russo, en 2007, Sebastián arrancó jugando nuevamente. Pero en la quinta fecha del Clausura (victoria 3-1 en La Plata ante Estudiantes), volvió a sentir molestias y perdió continuidad. Desde ese parate, sólo pudo jugar 45 minutos en la sexta Copa Libertadores conquistada por Boca, la cuarta de su cuenta personal. En la primera rueda si había tenido mayor participación, pero se perdió gran parte de la etapa decisiva, más allá de darse el lujo de haberle convertido un gol al Cúcuta Deportivo en semifinales, aquella noche de la niebla en la Bombonera.

A eso, se sumó el excelente nivel de Pablo Ledesma (quizás el mejor jugador de Boca en aquella Libertadores después de Riquelme) y la explosiva (y por que no mediática) irrupción de Ever Banega.

Con la salida de Juan Román Riquelme, quien debió retornar al Villarreal de España, Russo se vió obligado a volver a jugar con un doble cinco, y fue allí dónde Battaglia recuperó su lugar, aunque con un nivel irregular. Todo Boca extrañó al estratega y Sebastián no pudo consagrarse tricampeón del mundo ante el Milan.

Así llegamos a este 2008, en el cual el centrojás xeneize ha recuperado su mejor nivel, siendo de lo mejor del equipo durante el primer semestre y en lo que va de esta segunda parte del año, lo que le valió ser nuevamente convocado a la Selección, esta vez por Alfio Basile. Como si eso fuera poco, se dió el gusto de facturar por duplicado ante River, anotándole en el primer clásico del verano y en el partido correspondiente al Clausura 2008, que tuvo como vencedor al xeneize, gracias a su buen cabezazo.

Sebastián Alejandro Battaglia no es un hombre más en la historia de Boca. Quien fuera una de las primeras apariciones del proyecto de inferiores impulsado por Mauricio Macri, acaba de alcanza a Guillermo Barros Schelotto como el jugador más campéon en la historia del club. Y con sólo 27 años, tiene aún muchos años para continuar agigantando su leyenda vestida de azul y oro.
Ficha completa de Sebastián Battaglia
 

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