La Boca está contigo
 

Por Rodrigo Castro
rodrigocastro@estoesboca.com.ar

Comenzó el Apertura y Boca recibió en la Bombonera al conjunto dirigido tácticamente por el “Gato” Carlos Leeb, Banfield. El 3 a 0 final favorable al xeneize dejó a una figura excluyente: Martín Palermo. El 9 de Boca vivió una semana por demás especial, faltó a tres de los cuatro entrenamientos de la semana debido a un momento familiar por demás complicado. Sus lágrimas al ser reemplazado por Guillermo Barros Schelotto lo decían todo. El mal momento de Martín estaba totalmente cristalizado en los medios y la gente sabía lo que le pasaba. Pero Palermo es así. Saca fuerzas de donde nadie imagina y se destapa en momentos que cualquier jugador mostraría sus máximas debilidades. La descarga y la entrega dentro de la cancha fueron totales. Como en sus mejores momentos, saltaba y ganaba de arriba, pivoteaba habilitando a sus compañeros como en su mejor versión, y el cabezazo tapado por un Luchetti inspirado en los primeros minutos del partido, solo anticiparon lo que se iba a venir.

Martín PalermoDurante los 90 minutos el ídolo xeneize se mostró como una opción válida en cada ataque, justificando a cada paso el mote de figura del encuentro. Martín Palermo abrió el marcador del partido poniendo el 1 a 0 inicial hacia la goleada, colocándose entre los centrales para picar libre al vacío y finalmente sortear la defensa del arquero del taladro, hasta ahí invulnerable. El manejo de pelota por parte de Boca fue aplastante, y luego de rodear el área durante gran parte del segundo tiempo llegó el segundo de Battaglia. A todo esto, Martín se movía entre los centrales rivales permitiendo que otros compañeros se muestren como opciones potables. Así las cosas, una jugada por la derecha del nuevo crack del fútbol argentino, Rodrigo Palacio, derivó en un débil disparo de Hugo Ibarra y, otra vez, el oportunista del gol estaba ahí para decretar el 3 a 0 final.

Los dos goles de Palermo facilitaron la tarea del equipo para obtener la victoria en el primer partido del campeonato. Tres puntos que resultan vitales por dos razones; la primera es que es el debut, y siempre comenzar ganando trae aparejado un plus de confianza en los equipos. Y la segunda razón radica en el hecho de que hay que sumar de a tres en casa, y dejar los partidos de visitante para permitirse algún mal resultado.

Esperemos que todos los partidos haya una figura sobresaliente como lo fue Martín en este primer duelo del campeonato. Todo hace pensar que el nivel de las individualidades xeneizes suponen que si uno o dos jugadores se despiertan en su mejor día nos pueden llevar a conseguir aún más victorias y alegrías de las que ya nos trajeron los jugadores de este plantel en los últimos años.

Martín PalermoOtros que se destacaron contra el taladro fueron Fernando Gago y Neri Cardozo. El primero por su solvencia y efectividad en la entrega del balón en la mitad de la cancha, así como su soltura para dejar desparramado a más de un rival. Neri tenía la difícil tarea de sentirse por primera vez titular indiscutido de la mano del “Coco”, y cumplió con creces su labor. Entretanto Aldo Bobadilla y Guillermo Marino cumplieron una buena tarea. El primero no tuvo grandes intervenciones, pero se mostró seguro y entregó correctamente la pelota en el juego largo. El 10 estaba siendo observado con lupa en La Bombonera, y salvo un murmullo en una pelota perdida en el primer tiempo, Guillermo Marino cumplió una más que aceptable tarea y mostró un sacrificio muy valorable en cada pelota, característica fundamental para que la gente xeneize acepte al nuevo 10 del equipo.

El próximo sábado se viene el primer viaje al interior del país y habrá que ver si el goleador número 9 le vuelve a pedir a Basile ser incluido entre los 11. Está claro que el “ Coco” tiene una devoción especial por el goleador y siempre lo apoya y lo escucha cada vez que Palermo le pide jugar. Se viene Rosario Central en Arroyito y necesitamos de Martín Palermo y su buena relación con la red para traer a La Boca tres puntos más y así poco a poco despegarnos del resto de los aspirantes al título.

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