Con el duelo ante Newell´s en mente,
el Virrey ensayó un esquema clásico que tuvo
a Riquelme como enlace con dos delanteros arriba. Esto se
da luego de conseguir la clasificación en Brasil
con un solo punta. Martínez tiene una leve ventaja
sobre Acosta.
Luego de su mejor semana del año, Boca se prepara
para la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores
ante Newell´s. Ante esto, Carlos Bianchi aprovechó
el primer entrenamiento de la semana para realizar un ensayo
formal de fútbol y allí dejó atrás
el 4-4-1-1 que llevó a San Pablo.
Con la misma defensa que se plantó en el Pacaembú,
la novedad pasaría por el ingreso de Juan Manuel
Martínez, quien parece haberse ganado un lugar tras
su buena labor el sábado ante Colón. El Burrito
postergaría a Juan Sánchez Miño y así
Boca saldría con tres volantes, Juan Román
Riquelme y dos puntas.
Si bien hoy la ofensiva la conformaron Franco Fragapane
y Lucas Viatri, es prácticamente un hecho que el
jueves estarán Martínez y Nicolás Blandi.
De todos modos, habrá que esperar porque Lautaro
Acosta todavía pelea por un puesto con Martínez
y si termina imponiéndose, su ubicación sería
algo más retrasada.
En conclusión, el equipo que Bianchi tiene en mente
para medirse ante Newell´s en La Boca es: Agustín
Orión; Leandro Marín, Matías Caruzzo,
Guillermo Burdisso, Clemente Rodríguez; Cristian
Erbes, Leandro Somoza, Walter Erviti; Riquelme; Martínez
o Acosta y Blandi. 20/05/13.
A 50 años del debut de Rojitas
Quizá Angel Clemente Rojas sea, para
el Jugador Número Doce, uno de los idolos que más
lejos llegó en cuanto a devoción de esa enorme
hinchada para con un jugador del club. Resultan impotentes
las expresiones para definir el sentimiento que le prodigó
el hincha de Boca a Rojitas. Fue adorado y mimado hasta
límites insólitos cuando estaba en su buena
hora y fue alentado y perdonado cuando por su poco apego
al entrenamiento dejó perder su mejor condición
física. Hasta se puede decir que a su lugar accedieron
solamentente otros dos jugadores: Diego Armando Maradona
y Juan Román Riquelme.
Pocos conocen que antes de recalar en Boca, Angel intentó
una prueba en River. Lo llevó su padrino, pero un
portero de ese club no lo dejó entrar, porque no
llevaba vaya a saber uno que tipo de citación. Angelito
y su padrino se volvieron a Sarandí, donde vivían,
y pensaron en una buena forma de venganza...
El Nano Gandulla lo descubrió el martes 27 de mayo
de 1959, en una cancha del barrio Agronomía. Esa
misma noche, Angel Clemente Rojas puso su rubrica y se convirtió
en jugador de Boca. Cinco días después debuto
en Sexta división contra Huracán. Rojitas
metió dos goles para la victoria 3 a 1 sobre el Globo.
Luego jugó en Arsenal de Lavallol de la Primera "C",
por aquel entonces filial xeneize. Después de un
año, Adolfo Pedernera ordenó su retorno a
Boca. Jugaba en la Tercera, dónde La Doce comenzó
a conocerlo y a pedirlo para la Primera.
El 19 de mayo de 1963 debutó ante Vélez, en
La Bombonera. Boca ganó 3 a 0, con tres goles de
Corbatta, tras tres electrizantes jugadas de Rojitas. Pocos
jugadores en la historia de Boca fueron tan reconocidos
por su actuación el día de su debut. Pedernera
quedó obligado a no sacarlo nunca más. Ese
día Rojitas se fue en andas. Los jugadores de Boca
recibieron 300.000 pesos por ese partido y Angel se los
gastó en una sola noche, según cuenta la leyenda.
Las gambetas capaz de realizar y su siempre irreverente
actitud hacia Amadeo Carrizo, un símbolo riverplatense,
aceleraron su marcha hacia la consagración.
Se encumbró entre los mejores delanteros argentinos
de la década del sesenta, a partir de 1964, luego
de una grave lesión que lo mantuvo inactivo la mayor
parte de 1963. Un encontronazo con Devoto, defensor de Huracán,
y los ligamentos que crujen despiadados. Muchos fueron los
que dijeron que esa lesión era el final de la carrera
de ese hombre que ya había dado muestras acabadas
de sus dotes. Pero en 1965 fue devuelto a su plenitud física,
convirtiéndose en artífice de la estrella
obtenida ese año. Angel jugó todos los partidos
del año, algunos de ellos en un nivel increíble.
El 8 de diciembre de 1965 tuvo una actuación memorable
ante River, en un encuentro que Boca ganó 2 a 1,
con un gol del Beto Menéndez faltando tres minutos.
Con esa victoria, Boca casi se aseguraba el título.
Y esa vuelta olímpica, a diferencia de la de 1964,
tuvo el dulce gusto del fútbol de Angel Clemente
Rojas.
No tuvo un buen 1966 y Pedernera lo bajó a la Reserva,
reemplazándolo con César Menotti. Por entonces,
tenía sólo 21 años. Esta irregularidad
en Boca provocó su ausencia en el Mundial de Inglaterra.
Los dos años siguientes también fueron difíciles
por algunas lesiones y por la gran cantidad de jugadores
que por entonces incorporaba Boca. Su lugar había
sido ocupado por el Tano Novello.
Alfredo Distéfano llegó a Boca en 1969 y la
vida de Rojitas retomaría el camino que había
dejado desde hacía tres años. Su físico
se pareció al del pibe que debutó en 1963
y su fútbol fue decisivo para que Boca ganara el
Nacional de ese año. Otra vez jugó todos los
partidos y fue goleador del equipo junto a Madurga.
Rojitas no era el gambeteador empedernido que siempre quería
hacer la jugada imposible. Era capaz de hacerla, pero su
gambeta era positiva, siempre para adelante, generando el
fútbol claro y contundente con esa estirpe que sólo
tienen los cracks. No era tampoco el habilidoso tierno que
a la hora de los golpes se borraba del partido. Parecía
agrandarse cuando los golpes trataban de cortar ese circuito
endiablado que elaboraba su cintura. No tenía el
remate espectacular del cañonero, pero su remate
era capaz de desorientar al arquero por la precisión
con que era ejecutado.
Muchos son los goles que se pueden recordar de "Rojitas".
Pero quizá el que más importancia haya tenido
fue el que logró en las finales del Nacional de 1970,
ante Rosario Central. Una pelota llega a sus pies dentro
del área. Está rodeado de rivales. "Chupete"
Quiroga, el arquero de Central, sale presuroso y se arroja
trantando de tapar la trayectoria que podía tomar
el balón. Angel quebró la cintura y sacó
un derechazo que pasó por debajo del cuerpo del arquero
y se metió por el centro del arco entre dos defensores
que se quedaron parados ante la presición y rapidez
de la maniobra. Ese gol fue el 1 a 1. Luego, Boca fue un
aluvión que se lanzó sobre la meta rosarina.
Otra gambeta de Rojas, el pase a la derecha, el centro y
la llegada franca para definir de Jorge Coch. Boca daba
la vuelta olímpica por segunda vez consecutiva en
el Monumental. Rojitas era el responsable directo de ello.
Sus compadres fueron varios. Con Norberto Menéndez,
el Nene Sanfilippo, el Tano Novello, el Pocho Pianetti o
el Muñeco Madurga se cansó de tirar paredes
fatales para las defensas adversarias.
Su ocaso comenzó a partir de 1971, año del
que surge un recuerdo impactante a modo de despedida. Fue
el 10 de junio, en cancha de Racing. River le ganaba a Boca
3 a 1 y dos goles de Rojitas en los últimos doce
minutos de juego le dieron a los xeneizes una igualdad 3
a 3 que se pareció mucho a un milagro. Una semana
más tarde, Angelito le hizo a Banfield su último
gol con la camiseta azul y oro. Boca ganó 2 a 1,
y el gol de Rojitas fue el de la victoria. Su último
partido en Boca fue el 28 de noviembre, en una noche fatal
de derrota con los juveniles de River, 1-3 en cancha de
Racing.
En 1972 y con sólo 28 años, fue transferido
a préstamo al Deportivo Municipal de Perú,
dónde en escasos momentos llegó a justificar
su presencia de jugador famoso. Cansado de no jugar o de
jugar mal, prendió un cigarrilo en el banco de suplentes
en pleno partido y motivó su inmediata devolución
a Boca Juniors.
Volvió por la recuperación en 1973, pero ya
no era el mismo. Jugó un par de partidos en Tercera
División, uno de ellos ante River y se lo mencionó
como reemplazante de Curioni, suspendido. Su condición
física evitó esa vuelta. En esos partidos
comprobó que los hinchas lo amaban como el primer
día, pero los dirigentes le dieron el pase libre
el 31 de diciembre.
En total jugó 222 partidos en Boca (190 locales,
1 por Copa Argentina y 31 internacionales). Hizo 79 goles
(67 locales y 12 internacionales). Ganó 5 títulos:
1964, 1965, Copa Argentina 1969 y los Nacionales 1969 y
1970.
Ya en 1974 se fue a Racing, dónde jugó 17
partidos e hizo un gol. Después llegó el paso
por el Ascenso. Jugó en Nueva Chiacago durante 1975
y subió a Primera con Lanús en 1976. Siguió
con el granate en 1977 pero apenas jugó 5 partidos,
uno de ellos ante el Argentinos Juniors de Diego Armando
Maradona. En 1978 se despidió del fútbol jugando
para Argentino de Quilmes. Se había ido un grandísimo
jugador. Uno de los símbolos estelares que brillan
en el cielo azul y oro. Ficha de
Angel Clemente Rojas
Boca se sacó toda la mufa de encima
Boca venció a Colón por 1-0 y
le puso fin a la peor racha de su historia, de 12 partidos
sin alegrías. Juan Manuel Martínez, de cabeza,
anotó el gol en el inicio del complemento. El partido
se disputó en una Bombonera vacía por los
incidentes del Superclásico. Colón terminó
con diez por la expulsión de Bruno Urribarri. Ahora
el xeneize suma trece unidades, cuando el Torneo Final va
por su decimocuarta jornada.
El conjunto de Carlos Bianchi, que presentó un equipo
alternativo atento a su participación en la Copa
Libertadores, mostró un funcionamiento convincente.
En el primer tiempo, controló la pelota y amenazó
obligando a trabajar a Diego Pozo desde afuera del área
frente a un remate de Santiago Silva y otro de Guillermo
Fernández, mientras que Juan Manuel Martínez
buscó también de media distancia y su tiro
dio en el palo.
Sin embargo, el conjunto de Carlos Bianchi no pudo evitar
que Agustín Orión debiera intervenir anticipando
a Gabriel Graciani y Bruno Urribarri. Pero a los tres minutos
del segundo segmento llegó la máxima emoción,
cuando Lautaro Acosta escapó por derecha en una gran
jugada y envió un centro para que el Burrito Martínez
cabeceara a la derecha del arquero, quien apenas desvió
la pelota de su destino de red.
El Sabalero de Pablo Morant -terminó expulsado al
igual que el Virrey, sólo que éste fue por
entrar tarde al complemento- amagó con reaccionar,
pero su ímpetu duró poco. Graciani metió
un cabezazo furibundo que Claudio Pérez despejó
en la línea, pero luego el local fundamentó
su ventaja con chances de Santiago Silva y Juan Sánchez
Miño ahogadas por Pozo, un cabezazo alto de Lisandro
Magallán y un tiro libre desviado del propio Sánchez
Miño. En el medio, la visita se quedó con
diez por la expulsión de Bruno Urribarri.
Recién en el cierre se despertó el santafesino,
pero sólo logró apretar con un cabezazo de
Rubén Ramírez que atajó Orión.
Así, Boca sostuvo con solidez un triunfo que le sirve
para cerrar su semana más tranquila en lo que va
del año, impulsada por la clasificación del
miércoles pasado frente al Corinthians en San Pablo.
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