| Villanos, árbitros
y otras yerbas |
| Los villanos de Sudáfrica 2010: Robert Green (arquero de Inglaterra).
Se comió el gol de Estados Unidos en el debut. No pudo retener
un remate que se le escurrió de entre las manos y Capello lo
sacó del equipo. Con su error, Inglaterra perdió la chance
de ganar el grupo y así evitar a Alemania en Octavos. Marcello Lippi (Italia). Pasó
de DT campeón del mundo a ser el mayor responsable de la prematura
eliminación italiana, según los propios italianos. También
se cuestionó el plantel que llevó al Mundial y sus planteos
conservadores ante rivales de menor fuste. Los peores árbitros: Carlos Batres (Guatemala). Arbitró
con muchos errores el partido entre Italia y Nueva Zelanda. Increíblemente
lo designaron para el partido de cuartos de final entre España
y Paraguay, dónde sancionó un inexistente penal para España
y luego ignoró uno que si era. Howard Webb (Inglaterra). Junto al de Codesal en Italia 90, el peor arbitraje en la historia de las finales de la Copa del Mundo. Dejó pegar de más, no sacó las tarjetas a tiempo y falló en varias jugadas, incluida la que terminó con el único gol del partido, en la cual no sancionó un córner a favor de Holanda. En la contra, Iniesta anotó el gol que le dio el título a España. Grandes fracasos del Mundial: Como en Corea Japón 2002, cuando Argentina y Francia (defensor de la corona obtenida en 1998) quedaron eliminados en Primera Ronda, Sudáfrica 2010 ofreció dos fracasos estrepitosos, como el de FRANCIA y el actual campeón ITALIA. Francia se despidió de una Copa del Mundo a la que quizás ni siquiera debió entrar, si nos remitimos a que su clasificación se consumó con aquella mano - gol de Thierry Henry ante Irlanda en el repechaje de las eliminatorias. Italia, por su parte, lució todas las carencias producto de un Calcio repleto de jugadores extranjeros y pocos talentos locales. La falta de recambio de los talentosos Francesco Totti y Alessandro Del Piero fue letal. Terminó cuarto en el grupo que compartió con Paraguay, Eslovaquia (debutante) y la humilde Nueva Zelanda. Lo increíble: El gol que se perdió el nigeriano Yakubu Ayegbeni ante Corea del Sur. Recibió sin marcas y sin rivales por delante, a dos metros del arco rival, pero increíblemente remató desviado. Por suerte para él, minutos después se reivindicó convirtiendo de penal el 2 a 2 definitivo. Igualmente, el dolor de saber que con un gol más su equipo clasificaba no se lo saca nadie. El amateur: Andy Barron (Nueva Zelanda). Se dió el gusto de entrar en los dos últimos minutos ante Italia. Fue el único futbolista amateur del Mundial. En su país se desempeña como banquero. Le tuvo que pedir permiso al jefe para asistir al Mundial. El momento más emocionante del Mundial: El gol de Martín Palermo (Argentina) ante Grecia. Luego de una carrera plagada de alegrías y con varios momentos difíciles, Martín se convirtió en el debutante más veterano en convertir en la historia del Mundial. Sin dudas, el broche de oro para una trayectoria espectacular. Y un premio para el hombre que le dio la clasificación al equipo de Maradona, en aquel partido de Eliminatorias ante Perú. La locura: La ejecución del quinto penal de Uruguay en la definición por penales ante Ghana por parte de Sebastián Abreu. En un remate decisivo, del que dependía la suerte de su equipo, el delantero uruguayo hizo lo que todos sabían que hacía, pero que todos creían que no se iba a animar: picar su remate. La pelota entró mansa en el arco. No fue la primera vez que Abreu hizo eso: evidentemente los tapes con sus ejecuciones no llegaron a Ghana. |