Villanos, árbitros y otras yerbas
 

Los villanos de Sudáfrica 2010:

Robert Green (arquero de Inglaterra). Se comió el gol de Estados Unidos en el debut. No pudo retener un remate que se le escurrió de entre las manos y Capello lo sacó del equipo. Con su error, Inglaterra perdió la chance de ganar el grupo y así evitar a Alemania en Octavos.

Raymond Domenech (DT de Francia). Acusado de armar el plantel según las cartas astrales. Se despidió de la Copa sin saludar a Parreira, DT de Sudáfrica en el tercer y último partido de su equipo que tuvo un rendimiento patético. Su plantel fue lo más parecido a un cabaret. Tras la eliminación, varios jugadores cuestionaron sus decisiones y su capacidad.

Marcello Lippi (Italia). Pasó de DT campeón del mundo a ser el mayor responsable de la prematura eliminación italiana, según los propios italianos. También se cuestionó el plantel que llevó al Mundial y sus planteos conservadores ante rivales de menor fuste.

Felipe Melo (Brasil). En cuartos, ante Holanda, venía haciendo un buen partido. Incluso, metió un excelente pase gol para Robinho. Pero luego convirtió en su propio arco, Holanda lo dio vuelta y terminó siendo expulsado, quitándole chances a su equipo de empatar. A su regreso a Brasil recibió custodia policial.

John Mensah (Ghana). En la definición por penales ante Uruguay, pateó casi sin tomar carrera y sacó un remate débil, fácil para Muslera. De esa manera, el capitán ghanés comenzó a decretar la eliminación de su equipo.

Los peores árbitros:

Carlos Batres (Guatemala). Arbitró con muchos errores el partido entre Italia y Nueva Zelanda. Increíblemente lo designaron para el partido de cuartos de final entre España y Paraguay, dónde sancionó un inexistente penal para España y luego ignoró uno que si era.

Koman Coulibali (Mali). Junto a sus asistentes Inácio Candido (Angola) y Achik Redouane (Marruecos), privó a Estados Unidos del triunfo sobre Eslovenia, sancionando un offside inexistente que era el 3-2 de Estados Unidos. Por suerte para ellos, los yanquis obtuvieron el primer lugar del grupo.

Stéphane Lannoy (Francia). Inexplicable expulsión de Kaká ante Costa de Marfil. No vio la clara mano de Luis Fabiano en ese partido, en el segundo gol. Y hasta se dio el lujo de preguntarle al delantero brasileño si efectivamente había bajado la pelota con el pecho, cuando ya había convalidado la acción. Increíble.

Jorge Larrionda (Uruguay). No vio el golazo de Lampard ante Alemania, cuando la pelota traspuso la línea de gol prácticamente por un metro. Un error histórico cuyas imagenes se repetirán por toda la eternidad.

Roberto Rosetti (Italia). Convalidó el gol de Tevez a México, en clara posición adelantada. Obviamente, no volvió a "impartir justicia" en el Mundial.

Howard Webb (Inglaterra). Junto al de Codesal en Italia 90, el peor arbitraje en la historia de las finales de la Copa del Mundo. Dejó pegar de más, no sacó las tarjetas a tiempo y falló en varias jugadas, incluida la que terminó con el único gol del partido, en la cual no sancionó un córner a favor de Holanda. En la contra, Iniesta anotó el gol que le dio el título a España.

Grandes fracasos del Mundial:

Como en Corea Japón 2002, cuando Argentina y Francia (defensor de la corona obtenida en 1998) quedaron eliminados en Primera Ronda, Sudáfrica 2010 ofreció dos fracasos estrepitosos, como el de FRANCIA y el actual campeón ITALIA.

Francia se despidió de una Copa del Mundo a la que quizás ni siquiera debió entrar, si nos remitimos a que su clasificación se consumó con aquella mano - gol de Thierry Henry ante Irlanda en el repechaje de las eliminatorias. Italia, por su parte, lució todas las carencias producto de un Calcio repleto de jugadores extranjeros y pocos talentos locales. La falta de recambio de los talentosos Francesco Totti y Alessandro Del Piero fue letal. Terminó cuarto en el grupo que compartió con Paraguay, Eslovaquia (debutante) y la humilde Nueva Zelanda.

Lo increíble:

El gol que se perdió el nigeriano Yakubu Ayegbeni ante Corea del Sur. Recibió sin marcas y sin rivales por delante, a dos metros del arco rival, pero increíblemente remató desviado. Por suerte para él, minutos después se reivindicó convirtiendo de penal el 2 a 2 definitivo. Igualmente, el dolor de saber que con un gol más su equipo clasificaba no se lo saca nadie.

El amateur:

Andy Barron (Nueva Zelanda). Se dió el gusto de entrar en los dos últimos minutos ante Italia. Fue el único futbolista amateur del Mundial. En su país se desempeña como banquero. Le tuvo que pedir permiso al jefe para asistir al Mundial.

El momento más emocionante del Mundial:

El gol de Martín Palermo (Argentina) ante Grecia. Luego de una carrera plagada de alegrías y con varios momentos difíciles, Martín se convirtió en el debutante más veterano en convertir en la historia del Mundial. Sin dudas, el broche de oro para una trayectoria espectacular. Y un premio para el hombre que le dio la clasificación al equipo de Maradona, en aquel partido de Eliminatorias ante Perú.

La locura:

La ejecución del quinto penal de Uruguay en la definición por penales ante Ghana por parte de Sebastián Abreu. En un remate decisivo, del que dependía la suerte de su equipo, el delantero uruguayo hizo lo que todos sabían que hacía, pero que todos creían que no se iba a animar: picar su remate. La pelota entró mansa en el arco. No fue la primera vez que Abreu hizo eso: evidentemente los tapes con sus ejecuciones no llegaron a Ghana.

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