Análisis técnico - táctico
 
 

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

A continuación, un análisis técnico - táctico de los ocho mejores equipos de la competencia.

España:

Sistema: 4-4-2, atípico.

Formación base: Iker Casillas; Sergio Ramos, Gerard Piqué, Carles Puyol, Joan Capdevila; Sergio Busquets, Xavi Hernández, Xabi Alonso, Andrés Iniesta; Fernando Torres, David Villa.

DT: Vicente Del Bosque.

Si España se diferenció del resto de los equipos en este Mundial, fue por las características de los mediocampistas que utilizó. Lejos estuvo de repartir funciones definidas en ese sector del campo de juego. Quizás sólo Xabi Hernández se movió casi siempre por el mismo sector: como un centrocampista, moviendo los hilos de todo el equipo. Los otros tres volantes se dedicaron a rotar en sus funciones casi permanentemente. Por lo general, ese virtuoso que es Iniesta se movió por la izquierda, pero en muchísimas ocasiones apareció desequilibrando sobre la derecha, como en el gol que le dio el título al conjunto de Vicente del Bosque ante Holanda. Xabi Alonso se movió como socio de Xabi Hernández, siendo siempre la primera descarga y el encargado de darle equilibrio al equipo. Al lado de esos mounstros, lo de Busquets, si bien no desentonó nunca, fue casi complementario, por lo general recostándose sobre el sector opuesto al que ocupaba Iniesta. En defensa, Sergio Ramos fue un lateral derecho con permanente vocación ofensiva, apareciendo algo más contenido Capdevila, el lateral izquierdo. En tanto, la dupla Piqué - Puyol prácticamente no lució fisuras en la zaga y muchas veces fue clara salida desde el fondo, sobre todo con Piqué. Por último, en la delantera, David Villa generalmente arrancaba desde atrás, sobre la izquierda, pero siempre con el arco de enfrente entre ceja y ceja. Y mientras mantuvo la titularidad, Fernando Torres lució como un punta típico. Su reemplazante a partir de la semifinal, Pedro, mostró características casi de un media punta. Aún así, España nunca perdió su capacidad ofensiva, a partir del aporte futbolístico y goleador de David Villa, sin dudas el mejor atacante de Sudáfrica 2010.

Holanda:

Sistema: 4-2-3-1.

Formación base: Maarten Stekelenburg; Gregory Van der Wiel, John Heitinga, Jhoris Mathijsen, Giovanni Van Bronckhorst; Mark van Bommel, Nigel de Jong; Arjen Robben, Wesley Sneijder, Dirk Kuyt; Robin van Persie.

DT: Bert Van Marwijk.

El fútbol de Holanda giró en función de sus dos hombres claves: Wesley Sneijder y Arjen Robben. Ausente este último por lesión en la primera ronda, su función la cumplió Dirk Kuyt, apareciendo Rafael Van der Vaart como extremo izquierdo. A partir de octavos, con la vuelta de Robben a la titularidad, Van Marwijk recurrió a su fórmula de cabecera, la sociedad Sneijder - Robben. En ese sentido, resultó vital el trabajo de Kuyt, apareciendo siempre como una valiosa alternativa sobre la izquierda. Por su parte, si bien Van Persie no aportó la cuota goleadora que un delantero de punta debe tener, fue importante a la hora de integrarse a los circuitos futbolísticos, ofeciéndose como descarga de Robben y Sneijder. Mas atrás, en la contención, aparecían un incansable Mark Van Bommel y su ladero De Jong. En defensa, Holanda no rompió con la tendencia que marcó este Mundial, utilizando cuatro defensores como casi todas las selecciones. Por lo general, sus laterales tuvieron poca proyección, pero cada vez que pasaron al ataque lo hicieron bien. Van der Wiel mostró mayor manejo, pero Van Bronckhorst resultó determinante con su liderazgo y pegada sobre la izquierda, al punto de abrir el camino hacia la final con su golazo ante Uruguay. En la zaga, Heitinga se mostró sólido en todo el Mundial. Holanda sintió la ausencia ante Brasil de un pilar del equipo como Mathijsen. Por último, Stekelemburg aportó seguridad en la valla, más allá de su error de ubicación que costó el gol de Forlán en semifinales.

Alemania:

Sistema: 4-2-3-1.

Formación base: Manuel Neuer; Philipp Lahm, Arne Friedrich, Per Mertesacker, Jerome Boateng; Sami Khedira, Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Mesut Ozil, Lukas Podolski; Miroslav Klose.

DT: Joachim Löw.

El 4-2-3-1 se terminó de consolidar en este Mundial como el sistema táctico de moda y Alemania fue, junto a Holanda, uno de sus mayores exponentes. Löw paró una línea de cuatro muy rígida, con escasa proyección de sus laterales. En el caso de Boateng, eso se debió a sus características técnicas, casi propias de un marcador central, con escasa proyección. En el caso de Lahm, fue por opción, ya que este lateral que brilló con sus proyecciones en Alemania 2006, lució mucho más contenido en este Mundial sudafricano. En el medio, Sami Khedira fue el hombre más defensivo y el encargado de mantener el equilibrio del equipo. Por su parte, Schweinsteiger arrancaba en la misma línea que Khedira, pero permanentemente se desdoblaba en posiciones ofensivas, con gran capacidad para el retorno a su posición original cuando Alemania perdía la pelota. Como extremo derecho aparecía Thomas Muller, una de las revelaciones del Mundial, que apareció en el debut contra Australia y a medida que transcurrió el torneo se hizo determinante a la hora de generar peligro sobre la derecha, al punto de terminar siendo uno de los tres goleadores del Mundial. Por el centro jugaba Mesut Ozil, quizás el más virtuoso (e intermitente) del equipo, quien siempre buscaba asociarse con Muller y Podolski, recostándose sobre los laterales, o con el propio Klose, apareciendo por sorpresa en ataque. Por la izquierda aparecía Podolski, un delantero reconvertido en extremo, posición que muchas veces lo obligó a colaborar con Boateng en tareas defensivas, perdiendo presencia en los últimos metros, y dejando la sensación de, por momentos, sintirse incómodo. Arriba, como único punta aparecía Klose, con su capacidad habitual en el juego aéreo y a la hora de definir.

Uruguay:

Sistema: Debutó utilizando un 3-5-2, luego pasó al 4-3-2-1 y terminó jugando 4-4-2.

Formación base: Fernando Muslera; Maximiliano Pereira, Diego Lugano, Diego Godín, Jorge Fucile; Diego Pérez, Egidio Arévalo Ríos, Alvaro Pereira; Edinson Cavani, Diego Forlán; Luis Suárez.

DT: Oscar Washington Tabárez.

El 4-3-2-1 era el esquema preferido de Tabárez, teniendo en cuenta las características del plantel con que contaba. Sin embargo, debido a las numerosas modificaciones que debió introducir en la formación a lo largo del torneo, el esquema táctico sufrió varias modificaciones. Sólo en el segundo partido, ante Sudáfrica, y en el choque ante Corea del Sur en Octavos, el Maestro pudo contar con su once ideal, con Cavani y Forlán como medias puntas y Luis Suárez como único delantero neto. A partir de cuartos de final (vs. Ghana) adoptó finalmente el 4-4-2, con dos volantes externos y un doble cinco. Dentro de tantas modificaciones, Edinson Cavani fue una especie de comodín, ya que el técnico lo utilizó por derecha, como media-punta, y por izquierda, en varias ocasiones casi como un volante de ida y vuelta por ese sector, liberando a Diego Forlán a funciones más propias de un delantero neto. En semifinales, y ante la ausencia de Luis Suárez, Cavani fue el socio de Forlán en la ofensiva, quedando la función de volante izquierdo para el retornado Alvaro Pereira, función que Cavani volvió a asumir en el partido por el tercer puesto ante Alemania.

Argentina:

Sistema: 4-3-2-1.

Formación base: Sergio Romero; Nicolás Otamendi, Martín Demichelis, Nicolás Burdisso, Gabriel Heinze; Maximiliano Rodríguez, Javier Mascherano, Angel Di María; Lionel Messi, Carlos Tevez; Gonzalo Higuaín.

DT: Diego Armando Maradona.

Maradona priorizó a las individualidades por sobre el sistema táctico a la hora de armar el equipo. De esta manera, juntó a Maximiliano Rodríguez y Angel Di María (dos volantes externos), con Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Carlos Tevez, resignando de esta manera la posibilidad de sumar un socio para Javier Mascherano en la contención. La defensa estuvo compuesta por cuatro marcadores centrales, con Otamendi y Heinze devenidos en laterales. Como habitualmente le sucede en la Selección, Lionel Messi no terminó sintiéndose cómodo en este esquema, ya que nunca jugó cerca del área como lo hace habitualmente en el Barcelona. Así, Messi asumió la responsabilidad creativa del equipo, retrocediendo varios metros y diluyéndose en las marcas escalonadas que inteligentemente le plantearon los rivales (especialmente, México y Alemania). Por su parte, Carlos Tevez debía ser el segundo punta, pero casi siempre apareció iniciando jugadas como media punta, siendo Gonzalo Higuaín el único delantero neto. La apuesta terminó siendo negativa ante un rival como Alemania, que le ganó claramente el mediocampo y lo terminó goleando, exponiendo a un equipo que lució "partido" entre la defensa y el ataque.

Brasil:

Sistema: 4-3-1-1-1.

Formación base: Julio César; Maicon, Lucio, Juan, Michel Bastos; Elano (Dani Alves), Gilberto Silva, Felipe Melo; Kaká; Robinho; Luis Fabiano.

DT: Dunga.

Fiel a su historia, Brasil jugó con cuatro defensores en el fondo. De mitad de cancha en adelante, lo suyo fue bastante novedoso. La línea de volantes la integraron Elano (luego por su lesión Dani Alves), Gilberto Silva y Felipe Melo, con la particularidad que el primero de ellos (Elano o Dani Alves) era el volante con más salida, el que intentaba sumarse al ataque por sorpresa. De esta manera, con el equipo volcado al ataque, Brasil formaba un doble cinco, con Gilberto Silva del medio hacia la derecha y Felipe Melo del medio hacia la izquierda. Más adelante aparecía Kaká, como enganche típico. Más adelante jugaba Robinho, como media punta, con libertad de movimientos pero preferentemente volcado del centro hacia la izquierda y buscando permanentemente el pique con sorpresa para sumarse al ataque, junto al único delantero neto, Luis Fabiano, quien jugó más recostado sobre la derecha.

Ghana:

Sistema: 4-4-1-1.

Formación base: Richard Kingson; John Pantsil, John Mensah, Jonathan Mensah, Hans Sarpei; André Ayew, Anthony Annan, Prince Tagoe, Kevin Prince Boateng; Kwadwo Asamoah; Asamoah Gyan.

DT: Milovan Rajevac (serbio).

Jugó con línea de cuatro en el fondo. Hizo lo mismo en el medicampo, aunque muchas veces Kwadwo Asamoah, el enganche, retrocedía hasta formar una línea de cinco volantes. La clave de su sistema fue la proyección en ataque de sus volantes externos, casi permanente y por sorpresa, con Asamoah Gyan bajando a buscar para hacer de "pivot".

Paraguay:

Sistema: 4-3-1-2, elástico.

Formación base: Justo Villar; Carlos Bonet, Antolín Alcaraz, Paulo Da Silva, Claudio Morel Rodríguez; Enrique Vera, Víctor Cáceres, Cristian Riveros; Nelson Haedo Valdez; Roque Santa Cruz, Lucas Barrios.

DT: Gerardo Martino (argentino).

Mantuvo imperturbable su lína de cuatro en el fondo. En el medio varió entre cuatro volantes y tres volantes y un enganche, que en realidad era un delantero retrasado (Haedo Valdez). En ocasiones jugó un 4-3-2-1, en el cual Roque Santa Cruz se retrasaba para colaborar en el armado del juego, quedando un único delantero neto (Lucas Barrios). También utilizó el 4-4-2, con la incorporación de Aureliano Torres en el sector izquierdo del mediocampo, prescindiendo del enganche o de uno de los delanteros de punta.

El ocaso de la línea de tres y el caso de Chile:

A excepción de México y Chile, ningún otro de los catorce equipos que accedió a Octavos de Final utilizó línea de tres en el fondo. Esto marca una clara tendencia, al menos en este nivel de competición, en el cual los técnicos se inclinan decididamente por la tradicional línea de cuatro. Lo desarrollado por Argentina en 1986 y Alemania en 1990 (ambos campeones con tres defensores), está quedando cada vez más lejos en el tiempo. Y la tendencia se profundiza si se analiza la actuación de México y Chile, conjuntos que exhibieron importantes grietas en sus últimas líneas. Lo de México tuvo mucho que ver con errores individuales casi groseros. En el caso de Chile, muchas veces quedó expuesto en defensa, en gran medida por la decisión de su entranador, Marcelo Bielsa, de desarrollar una búsqueda vertical e incesante del ataque. Chile no varió jamás su sistema de juego. No consideró las diferencias que implica jugar ante rivales de diferente poderío. Recurrió al mismo sistema, tanto ante Honduras y Suiza, como ante España y Brasil. Lo terminó pagando caro ante estos dos últimos rivales, cuando en lugar de tomar mayores recaudos defensivos, salió a "cambiar figuritas" y terminó perdiendo claramente. Si existen diferencias de material entre Chile y rivales como Brasil y España, poco hizo Bielsa para minimizarlas.

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