Independiente se impuso en La Bombonera y cortó
la racha de 33 partidos sin perder del Xeneize en torneos locales. Vidal
(PT 47s), Ferreyra (PT 6m) y Farías (PT 32m, 44m y ST 50m) marcaron
para el elenco de Cristian Díaz, que sumó sus primeros
puntos. Roncaglia (PT 12m y ST 6m), Riquelme (PT 45m) y Ledesma (ST
29m) lo hicieron para el campeón, que venía de caer ante
Fluminense como local.
Un heroico Independiente venció por 5-4 a Boca como visitante
en uno de los duelos de la quinta fecha del Torneo Clausura y logró
sus primeros puntos gracias a una actuación histórica.
Mientras la dirigencia busca un remplazante para Ramón Díaz
y la gente pide por Gallego, el Rojo de Cristian Díaz sacó
a relucir una actitud rebelde que le permitió cortar la racha
de 33 partidos sin perder del Xeneize en campeonatos locales.
El arranque del partido no fue soñado ni por el hincha más
optimista y delirante del Rojo. Iban 37 segundos cuando llegó
un golpe sorpresivo: la defensa de Boca falló en varios cruces
y el tucumano Vidal no perdonó a Orion. Todo había nacido
a partir de Patito Rodríguez, quien impulsó la jugada
por la izquierda. Y a los seis llegó el segundo golpe de gracia:
tiro libre de Ferreyra y floja respuesta del arquero. Contundencia infernal.
El motivado Independiente, ordenado en un flexible 4-2-3-1, pisó
fuerte con un despliegue de agresividad y amor propio. Boca irritó
por su palidez en los primeros 10 minutos y recién reaccionó
a los 12, cuando Roncaglia descontó de cabeza. Luego, el Xeneize
jugó el partido que suponía y Riquelme trató de
mostrar el camino. Lo mejor llegó por derecha, donde se paró
Gaona Lugo para recibir del 10. ¿El déficit? Los centros.
En pleno empuje de Boca, Independiente aplicó otra dosis de contundencia
a los 32. Ferreyra ejecutó un tiro libre desde la izquierda y
Farías conectó de cabeza ante la marca de Caruzzo. Otro
error de la zaga del campeón, irreconocible. El vertiginoso primer
tiempo regaló otra emoción a los 45. Sánchez Miño
tiró el centro por izquierda, Gaona Lugo le pifió y Riquelme
definió con categoría y velocidad ante el achique del
arquero Rodríguez.
Falcioni debió remplazar a Caruzzo (víctima de un fuerte
color en la cabeza) por Chávez para arrancar el complemento.
Así, el Pochi fue de volante izquierdo, Sánchez Miño
de lateral y Roncaglia pasó de central. De la mano de Riquelme,
Boca arrinconó al Rojo y le tiró su chapa de campeón.
El empate llegó a los 6 gracias a Roncaglia, que recogió
la pelota luego de que Diego Rodríguez fallara en un salto ante
la presión de Silva.
El esfuerzo de los jóvenes del Rojo (Vidal, Monserrat, Patito)
mermó y, encima, Milito debió salir por fatiga. Lejos
de brillar pero con oficio, el Xeneize torció la pulseada en
otra combinación entre dos de sus puntos altos (Riquelme y Sánchez
Miño). El enganche metió un pase que burló el achique
de la defensa y el zurdo fue hasta el fondo para mandar el centro. El
que cerró la jugada fue Ledesma de cabeza para gritar el 4-3
a los 29.
Cuando Boca pasó al frente por primera vez, el partido pareció
sellado. Al conjunto de Cristian Díaz no le quedaron respuestas
ni energías para intentar un empate. Riquelme se movió
con comodidad y dispuso el ritmo pausado más conveniente. La
gente local comenzó con las clásicas ovaciones para sus
puntos altos, mientras Independiente empezaba a bajar los brazos. Nada
hacía presagiar lo que iba a llegar minutos después.
Sin embargo, el Rojo se guardó una pequeña dosis de energía
para dar el zarpazo final. Empató a los 44: tiro libre de Ferreyra,
cabezazo de Tuzzio y otro más de Farías para igualar.
Y en el quinto minuto de descuento, Farías picó al vacío
luego de un pelotazo largo, burló el cierre de Schiavi y definió
con su credencial de artillero. Una luz de esperanza en el túnel
de oscuridad que transita Independiente. Un golpe que agiganta las dudas
de un Boca herido que el miércoles visitará a Arsenal
por la Copa Libertadores.