En Mendoza, Boca cumplió una actuación
con claroscuros e igualó 1 a 1 ante Godoy Cruz. Roberto
Russo puso en ventaja a los locales a los 14m de la etapa inicial.
Seis minutos después igualó Lucas Viatri, con una
muy buena definición. Los dos equipos tuvieron chances
para ganar el partido, pero se tuvieron que conformar con el empate.
En el debut de Claudio Borghi como DT xeneize, Christian Lucchetti,
Cristian Cellay, Matías Caruzzo, Juan Manuel Insaurralde
y Marcelo Cañete hicieron su presentación en la
Primera de Boca.
Godoy Cruz tuvo algo más de iniciativa en los primeros
minutos. E inquietó por primera vez a los 12m, cuando un
tiro libre de Carranza se fue apenas por encima del travesaño.
Pero dos minutos después, el Tomba dio el primer golpe
y se puso en ventaja. Leandro Gabriel Torres encabezó una
corrida por sobre la izquierda, superó a Cellay y sacó
un centro que, Roberto Russo (28 años y debutante en Primera),
entrando por el segundo palo, y aprovechando el quedo defensivo
de Matías Giménez, tocó de derecha para hacer
inútil el esfuerzo de Lucchetti.
Boca logró poner las cosas en su lugar rápidamente.
A los 20m, Jesús Méndez apareció sobre la
derecha y sacó un preciso pase para Viatri, quien ya dentro
del área, la bajó con el pecho, se acomodó
y estableció la igualdad con un remate cruzado, al palo
opuesto, que dejó sin chances a Nelson Ibáñez.
Cuatro minutos después, Boca estuvo cerca del desequilibrio.
Palermo, de cabeza, bajó un preciso tiro libre que ejecutó
Jesús Méndez, pero Insaurralde, entrando por el
primer palo, remató apenas desviado.
Luego de esas emociones, el partido entró en un pozo y
se hizo discreto hasta el final de la etapa inicial. Godoy Cruz
apenas inquietó con un centro desde la izquierda de Salinas
(le ganó en velocidad a Cellay), que se encontró
con una salida a destiempo de Lucchetti. Pero Carranza no alcanzó
a empujarla.
Las situaciones frente a los arcos volvieron recién en
el inicio del complemento, cuando tras una excelente habilitación
de Escudero, Martín Palermo quedó sólo ante
Ibáñez, pero su remate dio en el palo izquierdo.
Luego, lo tuvo Matías Giménez. Tras una jugada
que armaron Escudero y Viatri, Palermo habilitó con categoría
al volante xeneize, quien se abrió sobre su derecha dejando
en el camino a Ibáñez. Pero su remate fue desviado
casi sobre la línea por Roberto Russo. Iban 10m de la etapa
complementaria.
Recién a los 22m, llegó Godoy Cruz: en un contragolpe,
César Carranza apareció sin marcas sobre la derecha,
Lucchetti salió lejos y a destiempo, Carranza la metió
hacia el centro, Cellay despejó a medias y Ramírez
sacó un violento remate que Lucchetti desvió al
córner volando sobre su izquierda.
El partido comenzaba a irse y Borghi ensayó variantes
para intentar desequilibrar. Mandó al Pochi Chávez
en lugar de Jesús Méndez y al debutante Marcelo
Cañete, por un Damián Escudero que volvía
de un desgarro.
A los 31m, Carranza volvió a inquietar con un tiro libre
que pasó cerca del palo derecho de Lucchetti. Boca respondió
a los 34m, cuando Marcelo Cañete desbordó sobre
la derecha y sacó un centro que Viatri sólo tenía
que empujar, pero el delantero xeneize ni siquiera alcanzó
a conectar.
El final fue para sufrir. Es que Boca lo pudo perder cuando,
a los 40m, Villar estrelló un cabezazo en el palo izquierdo
del arco defendido por Lucchetti.
La excursión de Boca por Mendoza pudo ser mejor. Porque
exhibió algunos aspectos positivos: el buen funcionamiento
del doble cinco conformado por Medel y Battaglia impuso su presencia
en el medio campo. Porque cada vez que se animó, Damián
Escudero demostró que puede ser una pieza temible para
más de un rival. Y porque la dupla de ataque se entendió
bastante bien. Tanto Palermo como Viatri contaron con opciones
de gol, aspecto básico para que los delanteros lleguen
al gol.
Pudo ser peor, también. Porque la línea de tres
que pregona Claudio Borghi mostró varios desajustes, en
especial en el primer tiempo y sobre el sector derecho que defendía
Cristian Cellay. Desde ese sector salían los centros que
terminaban cayendo en el sector defendido por Insaurralde, quien
contaba con la colaboración de un Matías Giménez
que exhibió dificultades para complir esa función.
Más allá de todo lo expuesto, lo que quedó
claro es que este Boca de Borghi aún necesita trabajar
en varios aspectos -sobre todo defensivos- antes de convertirse
en un serio aspirante al título. Cuanto antes logre aceitar
su funcionamiento, más chances tendrá de volver
a ser el Boca que el hincha desea: un Boca protagonista, ganador
y Campeón. En síntesis, un Boca que cumpla los objetivos,
como hace ya dos años no sucede.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar