Boca volvió a la victoria tras cuatro fechas,
goleando a Arsenal por 4 a 0. La nota destacada de la tarde noche
de la Bombonera la dio Martín Palermo, quien anotó
sus goles número 219 y 220 con la azul y oro y se convirtió
en el máximo goleador de la historia de Boca, en exclusividad.
Los dos tantos restantes los marcaron Cristian Chávez y
Juan Román Riquelme (un golazo). De esta manera, Roberto
Pompei debutó exitosamente como técnico interino
xeneize. Por otro lado, la gente bancó a Riquelme, lo ovacionó
y hubo banderas de apoyo para que siga. Después, el 10
respondió con un pase genial a Palermo y un gol con su
sello, derechazo terrible. Debutó el neuquino Marín
(18 años, lateral).
Boca marcó diferencias rápidamente y jamás
pasó zozobras ante un desconocido Arsenal, que venía
sumando buenas actuaciones. Pero los de Burruchaga sintieron el
impacto del tempranero Boca. Tras una excelente jugada colectiva,
que incluyó una pared entre Riquelme y Chávez, el
propio Román le cedió el balón a Palermo,
quien libre de marcas, sólo tuvo que rematar para decretar
el 1 a 0. La marca que durante 72 años ostentó Roberto
Cherro, había quedado atrás. Iban sólo 9m
de juego.
Como si los abundantes problemas xeneizes se hubieran esfumado
de un momento a otro, dos minutos después, Chávez
anotó el segundo. Nico Gaitán sacó un zurdazo
bajo, Campestrini dio rebote y el joven volante xeneize decretó
el 2 a 0.
Los dirigidos por Pompei encontraron el tercero apenas comenzado
el segundo tiempo. Riquelme tomó la pelota, se fue hacia
la derecha, entró en el área y, como en sus mejores
épocas, sacó un derechazo cruzado que se le metió
a Campestrini por el palo más lejano. Golazo a los 2m del
ST.
Arsenal nunca entró en el partido y Boca alcanzó
el cuarto a los 17m ST. Un Nico Gaitán de rendimiento mejorado
respecto de sus últimas actuaciones, quedó sólo
ante Campestrini, pero fue generoso para tocar con Palermo, quien
aparecía en posición inmejorable sobre la izquierda.
La pelota le llegó y el Titán, otra vez, no tuvo
más que empujarla al fondo de la red.
El resto del partido prácticamente estuvo de más.
Javier García, que retornaba luego de su escandaloso paso
por el banco de suplentes ante Colón, prácticamente
no tuvo trabajo.
Martín alcanzó un récord que durante años
pareció imposible de batir. Y Boca ganó y goleó
casi sin despeinarse. Fue un equipo muy distinto al de Abel Alves.
No es poca cosa en estas épocas de vacas flacas.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
Paren con la interna: No
fue para nada linda la imagen que se vio luego del primer gol
de Boca. Riquelme le dejó servido el gol a Palermo. Ya
con la pelota adentro del arco, pareció que Martín
iba en busca de Román para el festejo. Pero este se fue
bien cerca de la línea lateral y ni saludó al 9
boquense, quien no pudo ocultar su desconcierto. Una pena.
La mitad más uno dijo presente:
Si, era un día laborable.
Sí, Boca antes del partido estaba anteúltimo. Si,
el lunes pasado cierto equipo del barrio de Núñez
jugó en su cancha y las tribunas lucieron raleadas. Pero
esto es Boca, y a pasar de todo, un muy buen marco de público
se hizo presente en la Bombonera. Porque en las malas, a Boca
lo queremos mucho más...
Apoyo para
Román: Ante la posibilidad de que Riquelme
abandone el club para que Guillermo Barros Schelotto asuma como
DT, la Bombonera lució poblada de banderas al apoyo para
el número diez. "Dirigentes anoten: Román
es Boca", "Román, la magia se renueva",
"Dirigentes: este roman-ce no se termina", "Si
la pelota no se mancha, Román mucho menos".