Boca había jugado un aceptable primer tiempo y
le ganaba merecidamente a Chacarita con gol de Matías Giménez.
Pero en el complemento volvió a exhibir un flojísimo
rendimiento y terminó cayendo goleado ante el funebrero
por 4 a 1.
De entrada, Boca salió a presionar en tres cuertos de
cancha, tal cual lo había hecho ante River en el superclásico
del jueves. Sin embargo, esta vez le constaba mucho más
manejar la pelota, aunque no sufría sobresaltos ya que
Chacarita tampoco inquietaba.
Pero el xeneize redondeó unos buenos últimos 17
minutos de la etapa inicial, los que le bastaron para ponerse
en ventaja y justificar claramente la ventaja parcial.
La apertura del marcador llegó a los 28m, cuando tras
una maniobra de Gaitán sobre la derecha, Riquelme habilitó
a Giménez, quien entrando sobre la izquierda, definió
muy bien ante la salida de Tauber.
Luego, llegarían un par de ocasiones desperdiciadas, las
cuales el xeneize iba a sufrir mucho en el complemento. A los
39m, un cabezazo de Palermo dió en el travesaño.
Y tres minutos más tarde, otra vez luego de una maniobra
de Gaitán, el que se lo perdió fue Giménez,
quien perdió en el mano a mano con el arquero local. El
rebote volvió a dar con el jugador xeneize y la pelota
se estrelló contra el palo derecho.
Boca pasó del 1 a 0 y de estar cerca del segundo, a la
defección absoluta. Al minuto del complemento, Jorge Núñez
sacó un centro - remate desde la izquierda que Facundo
Parra, anticipándose a Luiz Alberto, aprovechó para
empujar al gol.
Y a los 9m volvieron las calamidades defensivas. Ante un pelotazo
largo, Barroso cubrió la pelota en lugar de despejar. García
dudó en jugar con sus pies o con sus manos y Barroso no
tuvo otra opción que cometerle penal a Morales. Para colmo,
Saúl Laverni, en lugar de expulsar a Barroso, el infractor,
le mostró la roja al inocente Ezequiel Muñoz.
García contuvo el remate de Facundo Parra, pero Ramírez
se anticipó a todos, para llegar primero al rebote y, de
cabeza, sellar el 1-2.
Boca no exhibía reacción y Alves decidió
reemplazar a Palermo por Viatri. El Titán se fue de la
cancha preguntándole al técnico el motivo de su
salida. Por rendimiento, su salida era incuestionable, ya que
Martín no estaba jugando bien. Pero sacar a Palermo siempre
significa sacrificar una importantísima carta de gol.
La debacle total llegó en los últimos minutos.
A los 36m, Facundo Parra recibió un pelotazo desde la derecha
y tocó al gol ante una floja respuesta de Javier García.
Y a los 42m, Sebastián Sciorilli selló el papelón
con un golazo, picando la pelota al ángulo izquierdo del
arquero xeneize. Luego, el ex River se fue expulsado por doble
amonestación.
Pero la suerte de Boca estaba sellada. Luego de la gran actuación
en el superclásico, el xeneize volvió a demostrar
porqué es uno de los equipos más flojos del campeonato,
además de continuar ostentando la defensa más goleada
del Clausura.
Poco duró la euforia por el grandioso triunfo sobre River.
En apenas tres días, Boca volvió a ser un desastre.
Y si no queremos terminar como nuestros archirrivales, es hora
de empezar a ganar. Porque así, Boca, hoy por hoy, parece
un equipo de la B.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar