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Otra vez, Boca fue una calamidad y cayó
goleado ante Tigre en Victoria por 3 a 0. Carlos Luna fue el autor
de los tres tantos del equipo que dirige Ricardo Caruso Lombardi.
De esta manera, el xeneize suma siete partidos sin victorias, con
cuatro empates y tres derrotas y además posee la valla más
vencida del Torneo (18, un promedio de dos goles por partido). El
equipo de Abel Aníbal Alves llega al supercásico del
próximo domingo de la peor manera. Marcha a 12 unidades del
líder Independiente y se ubica decimoséptimo en la
tabla de posiciones, con sólo ocho puntos, tres más
que el colista Atlético Tucumán.
Este Boca ya tiene su marca registrada. Es un equipo
que generalmente arranca los partidos con la posesión de
la pelota, pero carece de cambio de ritmo y sorpresa en ataque.
Y cada vez que el rival se la roba, da la sensación que el
gol llega en cualquier momento. El mediocampo literalmente no para
a nadie, y la habitualmente mal parada defensa xeneize hace agua
por todos lados. Así, Tigre logró ponerse rápidamente
en ventaja.
Una vez más las indivudualidades de Boca
fracasaron rotundamente. Quizás sólo se salve de la
crítica Javier García, quien no tuvo nada que hacer
en los goles y tuvo varias buenas intervenciones. Los centrales
(Morel Rodríguez y Luiz Alberto) no coordinaron un sólo
movimiento. Para colmo, sobre el final del primer tiempo, el brasileño
fua a buscar una pelota sobre la izquierda, sin fuerza y sin convicción,
perdió con Jonatan Blanco y este sacó un centro que
Luna cabeceó en el primer palo para poner el 0-2.
Monzón volvió a fracasar en el lateral
izquierdo. A Erbes todavía le falta mucho, Chávez
pareciera que sólo rinde cuando entre en los segundos tiempos
y Rosada brilló por su ausencia.
Un capítulo aparte para Riquelme: arrancó
bien el partido, con movilidad y juego asociado y alguna que otra
fantasía. Pero rápidamente se quedó, como todo
el equipo. Su pobre estado físico es cada vez más
notorio. Los últimos treinta minutos los jugó parado
en el círculo central, al mejor estilo Diego Maradona en
su partido homenaje. Llegó la hora de que Román se
de por enterado de que Boca ya no se puede dar estos lujos, y que
este momento exige, como mínimo, de once jugadores que entren
a la cancha a dejar hasta la ultima gota de sudor.
Arriba, Gaitán lució errático
y Palermo casi no entró en juego. A los 32m del ST llegó
el tercer mazazo y Boca quedó en la lona. Ni el entusiasmo
de Viatri (dos tiros en los palos en la misma jugada) ni la movilidad
del Pocho Insúa alcanzaron para, al menos, descontar.
La realidad nos sigue golpeando domingo a domingo.
Boca es una calamidad. En la cancha es un cúmulo de individualidades
con bajísimo rendimiento y sin reacción ante los golpes.
Claro, la primera reacción del hincha es pedir la cabeza
de Alves. Pero no hay que olvidarse que este plantel ya hizo caer
a dos técnicos, Carlos Ischia y Alfio Basile. Da la sensación
que ni con un cambio de técnico se puede alcanzar si quiera
para una leve mejoría. Boca hoy es el cúmulo de decisiones
desasertadas (casi todas responsabilidad de la dirigencia) que nos
llevaron a este presente. Un presente en el que Boca posee un plantel
con sólo un puñado de jugadores que están en
condiciones de vestirse con esos gloriosos colores.
Las arcas del club también están
en épocas de vacas flacas. No hay que ilusionarse con refuerzos.
Sí, con hacer una importante limpieza y promover jugadores
de inferiores y acompañarlos del puñado de jugadores
ya mencionado.
Otra no queda. Sin chances en el Torneo, casi afuera
de la Sudamericana, las aspiraciones de Boca sólo pasan por
vencer a los innombrables el próximo domingo y soñar
con que Martín se convierta en el máximo goleador
del club, en exclusividad, justo contra ellos.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
Récord negativo:
Este ya era el peor arranque en torneos cortos. Ahora, es el peor
del profesionalismo: 1 triunfo, 5 empates, 3 caídas.
Declaraciones de Alves:
"Si no tenés actitud no podés jugar
en este equipo", espetó el DT tras el
sopapo que le propinó Tigre a Boca "con actitud
y con ganas". "El jugador de Boca tiene que tener
mentalidad de ganar en todas las canchas. Y contra River jugarán
los mejores once: hay que ganar sí o sí, no nos queda
otra".
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