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Boca repitió los errores del 2009
y, en la última jugada del partido, dejó escapar lo
que pudo ser su primera victoria del año. Tras un tiro libre
desde la izquierda, Caruzzo le ganó en las alturas a los
dos centrales xeneizes, Gabriel Paletta y Ezequiel Muñoz,
e Ismael Sosa aprovechó para darle la igualdad al conjunto
de Borghi. Fue 2 a 2: Palermo había abierto la cuenta para
Boca, luego igualó Ezequiel Muñoz en contra, y Juan
Román Riquelme, con un soberbio golazo le daba la victoria
al conjunto del debutante Abel Aníbal Alves. Pero sobre la
hora llegó el balde de agua fría y el xeneize se tuvo
que conformar con un amargo empate. El partido
significó el debut de Jesús Méndez en Boca
Juniors.
Argentinos y Boca jugaron un primer tiempo de muy
bajo vuelo. El xeneize carecía de elaboración de juego
ya que Jesús Méndez y Juan Román Riquelme,
las esperanzas creativas de Boca, aparecían muy poco. A eso
se sumaba la intrascendencia de Nicolás Gaitán en
ataque, lo que dejaba a Palermo en una situación de aislamiento
casi absoluto. Por su parte, Argentinos, con tímidos avances,
se las ingeniaba para desnudar desajustes en el centro de la defensa
xeneize.
A los 9m. José Luis Calderón quedó
mano a mano con Abbondanzieri, quien respondió bien como
en toda la noche de La Paternal. En contrapartida, Boca intentaba
pararse en campo rival, pero no inquietaba a Nicolás Peric,
el arquero local.
Todo indicaba que esa primera etapa iba a terminar
con un cero grande como una casa. Pero apareció Riquelme,
sacó un remate, Peric dio rebote y Palermo emergió
con su oportunismo para establecer el 1 a 0 con el que el xeneize
se fue más tranquilo al descanso.
El comienzo de la etapa complementaria no difirió
mucho de lo que se había visto en el primer tiempo. Argentinos
lucía apagado y parecía extrañar horrores a
Gabriel Hauche, el delantero que fue transferido a Racing. Sin embargo,
el partido no estaba cerrado. La primera alarma se encendió
cuando el chileno Hernández inquietó a Abbondanzieri,
quien volvió a responder bien.
Boca apareció poco y nada en ataque en ese
segundo tiempo. Gaitán lucía más activo pero
resolvía mal casi todas sus maniobras. Así, en una
decisión sorpresiva, Abel Alves decidió bajarle la
persiana al partido, con el ingreso de Ariel Rosada por el propio
Nicolás Gaitán, por lo que el xeneize quedó
con cuatro volantes defensivos en cancha: Méndez, Medel,
Erbes y el ingresado Rosada.
No le salió bien la apuesta defensiva a
Alves. Porque dos minutos después llegó un tiro libre
desde la izquierda que cayó en el área boquense y
desafortunadamente Ezequiel Muñoz la mandó a la red.
La pelota dio en su rodilla y descolocó a Abbondanzieri.
Con sólo un delantero en cancha y 9m por
jugar, parecía una quimera que Boca pudiera volver a ponerse
en ventaja. Sólo Riquelme nos podía salvar, y Román
cumplió con su parte. Sacó un excelente remate desde
el vértice izquierdo del área local y dejó
sin chances a Peric. Golazo, con el sello de Román.
Faltaban 5m y todo indicaba que el debut de Alves
y de Boca iba a ser con victoria. Pero en el segundo minuto de descuento
llegó la jugada fatídica. Boca repitió los
errores de siempre y resignó dos puntos que tenía
en el bolsillo.
Si bien el equipo exhibió algunos síntomas
positivos, aún hay mucho por mejorar. La dupla central por
momentos no brindó seguridad y los laterales lucieron muy
contenidos. Por otro lado, Jesús Méndez y Riquelme
no se encontraron casi nunca y Boca apuesta mucho a esa sociedad.
Pero sobre todas las cosas, hay que trabajar con las pelotas paradas
rivales, un síndrome que viene afectando a Boca desde hace
mucho tiempo y que en la noche de La Paternal lo privó de
una victoria muy necesaria e importante.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
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