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Boca igualó con River, 1 a 1 en
el Monumental. Marcelo Gallardo abrió la cuenta para el conjunto
local, de tiro libre y en el primer tiempo. Ya en el complemento,
apareció Martín Palermo para sellar la igualdad. El
Titán convirtió su octavo gol en superclásicos
y su gol n° 210 con la azul y oro. De esta manera, el xeneize
cortó una racha de tres victorias consecutivas, aunque suma
cuatro fechas sin derrotas. Por su parte, el conjunto de Astrada
llegó a ocho fechas sin victorias, con cuatro empates y cuatro
derrotas.
Ahora, Boca suma 15 unidades y está a seis puntos del nuevo
líder, Colón de Santa Fe. En cuanto a la clasificación
para la Copa Libertadores 2010, está a seis unidades de la
zona de clasificación. Obviamente, este empate complica las
aspiraciones xeneizes en este Apertura, y se hace imperiosa una
victoria sobre Chacarita el próximo jueves para continuar
con alguna aspiración.
Boca jugó un primer tiempo para el olvido.
Si bien de entrada se vio al equipo de Basile con intenciones de
jugar bien cerca del arco rival, prácticamente jamás
logró hilbanar jugadas de peligro para el arco de Vega. Para
colmo de males, los xeneizes perdían casi siempre en cada
jugada dividida. En ese contexto, los de Astrada supieron explotar
las falencias defensivas xeneizes sobre el lateral izquierdo. En
cada jugada de ataque local, siempre aparecía un volante
por sorpresa sobre ese sector, complicando de sobremanera la labor
de un dubitativo Luciano Monzón.
Entrando por ese sector, se lo perdió Domingo,
luego de superar a una dupla central xeneize que marcó en
línea. Y pocos minutos después, Buonanotte, ingresando
por ese mismo sector, inventó un penal que Laverni compró.
Primero, el jugador local se llevó la pelota con la mano,
y luego, no existió infracción de Monzón. Pero
el enorme Pato Abbondanzieri se encargó de poner justicia,
ya que desvió el penal de Ortega, arrojándose sobre
su izquierda.
Pero enseguida, Paletta le cometió una falta
que pareció innecesaria a Buonanotte y Gallardo aprovechó
para, de tiro libre, sentenciar a Abbondanzieri.
En el complemento, la historia fue bien distinta.
De entrada, Villagra fue expulsado por doble amonestación,
tras una dura entrada sobre Gaitán. A partir de ese momento,
y hasta el final del partido, el conjunto local jugó colgado
del travesaño. Pero Boca no pudo aprovechar la diferencia
numérica, por que Saúl Laverni (prácticamente
un jugador local más), expulsó a Julio César
Cáceres por apenas tocar con su mano a un Ariel Ortega que
simuló un fuerte golpe en el rostro que jamás existió.
Diez contra diez, los locales continuaron desarrollando
un planteo mezquino. En contrapartida, Boca era el que atacaba,
con los piques de Nico Gaitán como mejor argumento. Vega
sacó un par de pelotas y lentamente se estaba transformando
en la figura del partido. Pero Boca tuvo su premio, cuando no, a
través del gran Martín Palermo. Seba Battaglia tomó
la lanza en el centro del campo y abrió con Gaitán,
quien jugó con Román, que con un hermoso taco habilitó
al infalible goleador, quien sentenció a Vega con un zurdazo
que se metió bien cerca del palo derecho.
Con el marcador igualado, quedó bien en
claro quién es quién. Boca, el visitante, siguió
parado en ataque. River, el local, mostró una imagen digna
de un equipo chico que pelea por no tener problemas con el descenso,
y se refugió bien cerca de su valla. Sobre el final, cerca
estuvo Cristian Chávez de darle la victoria al xeneize, pero
no pudo ser.
Para destacar en Boca el trabajo de Nico Gaitán.
Si bien casi no apareció en el primer tiempo, en el complemento
fue el líder futbolístico del equipo y sus movimientos
se hicieron indescifrables para la defensa local. Fue quién
mejor entendió el partido. Pero le faltó companía.
Por eso, Boca se fue con un sabor amargo del castrense estadio de
Núñez. Porque con un poco más de fútbol,
los tres puntos debieron viajar a La Boca. El empate no sirve. Claro,
nunca es bueno empatar contra estos equipitos que se cuelgan del
travesaño.
Boca arrancó mal, pero logró revertir
la situación y fueron los locales los que terminaron, en
su propia cancha, con tribunas silenciosas, pidiendo la hora. Igual,
el sabor es amargo, porque el xeneize dejó otros dos puntos
vitales en su lucha por el Apertura y la clasificación para
la Libertadores. Y los de Astrada se fueron conformes con un puntito
que les sirve para engrosar el promedio.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
Mismo resultado, mismos goleadores:
Increíble. El superclásico tuvo el mismo resultado
y los mismos goleadores, que el anterior del Clausura 2009, cuando
igualaron 1 a 1 con goles de Palermo y Gallardo.
El karma del primer
tiempo: Boca sigue haciendo muy flojos primeros
tiempos. En lo que va del Apertura, jamás se fue al descanso
en ventaja. Y apenas hizo tres goles en esa etapa.
Cuatro superclásicos
invictos: River no le puede ganar a Boca desde el
Apertura 2007. Desde ese partido, se registraron dos victorias de
Boca (Clausura 2008 y Apertura 2008, ambas 1 a 0) y dos empates,
ambos 1 a 1 en este 2009.
Gigantes:
Martín Palermo convirtió su octavo gol en superclásicos.
El primero fue exactamente hace 12 años, en la victoria 2
a 1 del Apertura 97. Y Roberto Abbondanzieri atajó su penal
número 23 defendiendo el arco de Boca. |