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Boca sumó su cuarta derrota consecutiva.
Esta vez fue 2 a 1 ante Estudiantes, en la cancha de Quilmes. José
Luis Calderón, viejo verdugo xeneize, abrió la cuenta
a los 12m del PT. Pero, cuando nadie lo esperaba, Martín
Palermo igualó con un golazo a los 2m del ST. Claro, la alegría
le duró muy poco al xeneize, ya que tres minutos más
tarde, Enzo Pérez sentenció a Abbondanzieri y con
ello aniquiló las esperanzas xeneizes. Así, el equipo
de Sabella se quedó con una más que justificada victoria,
ya que controló el partido de inicio a fin. Por su parte,
Boca se hunde en lo más bajo de la tabla de posiciones con
cinco unidades sobre dieciocho posibles y se despidió definitivamente
de cualquier aspiración de campeonato y de clasificación
para la Libertadores del año que viene. El xeneize suma once
puntos menos que su vencedor y esa misma cantidad de unidades lo
separa de la zona de clasificación para la Copa. Una vez
finalizado el encuentro, Basile se fue del estadio sin realizar
declaraciones. Antes, en el vestuario, convocó a los jugadores
para el entrenamiento del próximo lunes y no dio indicios
de una posible renuncia, aunque ya no contaría con el apoyo
del presidente Jorge Amor Ameal. Por su parte, el Director Deportivo
Carlos Bianchi ni siquiera acompañó al equipo en su
excursión por el Sur.
Luego de la dura derrota de hace una semana ante
Godoy Cruz, Alfio Basile decidió no hacer cirujía
mayor en el equipo y sólo realizó modificaciones
obligadas por lesiones para enfrentar al campeón de América,
en un partido en el cual el xeneize necesitaba imperiosamente
la victoria.
Pero Estudiantes marcó diferencias
apenas comenzó a rodar la pelota. Y sólo
tardó doce minutos en ponerse en ventaja. Otra vez, a Boca
le marcaron a partir de una pelota parada: llegó el tiro
libre desde la izquierda y Calderón entró sin marcas
sobre el segundo palo, para mandar la pelota a la red ante un indefenso
Abbondanzieri.
Luego, el conjunto local se dedicó a exponer
un amplio dominio futbolístico y territorial.
Duele decirlo, pero hoy Estudiantes de La Plata es lo que
era Boca hace unos años. Un equipo sólido,
práctico, armado. Así, las carencias, las limitaciones,
la falta de una idea futbolística, la inseguridad defensiva
y la falta de imaginación, salieron a relucir en el xeneize.
Ante ese panorama, Estudiantes se dedicó
a hacer todo lo que Boca no hizo. Los jugadores pincharratas triangulaban,
buscaban y se proyectaban, valiéndose también de una
notoria superioridad física.
Boca prácticamente no exhibió argumento
alguno como para soñar con llegar al empate. Y para colmo
Pezzotta ignoró un nítido penal de Desábato
a Battaglia, luego de un tiro libre que cayó desde
la derecha. El defensor local descolocó al volante xeneize,
cuando este saltaba en busca del cabezazo.
Igualmente, el milagroso empate llegó:
Abbondanzieri rechazó largo, la defensa local despejó
a medias y la pelota le quedó a Palermo, quien desde afuera
del área la empalmó y la clavó sobre el palo
opuesto. Golazo, el número 208 del Titán con
la azul y oro.
Pero el alivio no duró casi nada: en la
jugada siguiente, Desábato desaprovechó increíblemente
una clara oportunidad de poner a su equipo nuevamente en ventaja.
Pero el destino de Boca, con su endeble defensa, era inexorable
y el gol pincha llegó a los 5m del ST: Cáceres
(otra vez) salió a cortar mal, Paletta apareció en
escena a destiempo, Monzón se movió sin convicción
y Enzo Pérez, entrando sobre la derecha, sentenció
a Abbondanzieri.
Luego, todo siguió siendo de Estudiantes.
Boca apenas tuvo una de Insúa, luego de que Palermo se la
bajara de cabeza, pero sin marcas, no supo definir ante Albil.
Boca terminó dejando una muy pobre
imagen, con el pelotazo de Abbondanzieri para Palermo como único
argumento ofensivo. Es cierto, la diferencia era de un
gol y aún faltaba bastante, pero hacía rato que la
historia estaba definida.
La hora de fundar un nuevo Boca ha llegado.
Este tortuoso 2009 será el primero sin títulos desde
el 2002. Del actual plantel, hay pocos jugadores que hoy
por hoy están en condiciones de ponerse la azul y oro.
Abbondanzieri, luego de un arranque de semestre
dubitativo, prácticamente está siendo figura en todos
los partidos. Lo fue ante Vélez en la Sudamericana y ahora
ante Estudiantes. Otro de los pocos que salva la ropa es Battaglia,
siempre de buen rendimiento en el medio, aún en los peores
momentos del equipo. Y Palermo siempre cumple con
su misión, que es romper las redes rivales. También
hay que rescatar al Pocho Insúa, quien aún
jugando en un puesto en el cual se siente incómodo, se brinda
a pleno partido a partido. A partir de ellos hay que armar
un nuevo Boca. A esa base habría que sumarle a Ezequiel
Muñoz, esa joven promesa del semillero, hoy recuperándose
de una rotura de ligamentos. Y el recién llegado Gary
Medel aún tiene crédito para encontrar su
lugar en el equipo.
Los demás jugadores del plantel,
incluidos algunos históricos como Ibarra y Morel Rodríguez,
deberán ganarse un lugar. Lo mismo cuenta
para Juan Román Riquelme, de casi nulo aporte en este fatídico
año. Quien esto escribe es un defensor a ultranza
de Román. Pero hoy por hoy juega con el apellido. Y Boca
necesita otra cosa. Quizás hay que tocarle el orgullo mandándolo
al banco de suplentes. Y Basile es un técnico con
las espaldas necesarias para tomar ese tipo decisiones, por lo que
no debería ponerse en duda su continuidad.
Por otro lado, hay jugadores que, con diversa
suerte, ya han cumplido su ciclo en Boca. Las ventas de
Roncaglia y Forlín para quedarse con Cáceres
y Paletta, terminó siendo un pecado capital. Por
su parte, jóvenes como Gaitán, Chávez, Mouche
y Monzón deberían contar con las posibilidades de
demostrar si tienen la capacidad suficiente para ser parte de un
nuevo Boca. Luego, habrá que tener capacidad para
seleccionar acertadamente los refuerzos en el próximo receso.
Todo depende de Basile. Y de Bianchi. Así no se puede
seguir. Armemos un nuevo Boca.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
La racha maldita:
Boca suma cuatro derrotas consecutivas en partidos
oficiales. Cayó ante Atlético Tucumán,
ante Vélez (por la Sudamericana), ante Godoy Cruz, y ahora
ante Estudiantes. El xeneize no vivía una racha semejante
desde octubre de 1987, cuando bajo la conducción
de Juan Carlos Lorenzo cayó 3 a 1 ante Banfield, 1 a 0 frente
a San Lorenzo, 3 a 1 con Platense y 5 a 1 ante Newell´s Old
Boys.
El nefasto Enzo Pérez:
El volante platense, luego de convertir su gol, festejó
gritando desaforadamente ante La N°12. Luego, se
tomó los genitales ante nuestra hinchada. Este sufrido
simpatizante gallina, seguramente pretendió descargar toda
su impotencia riverplatense ante el laureado conjunto xeneize. Patético
lo de este pibe, al que el juez Pezzota debió expulsar.
Insultaron a Palermo:
Otra vez, Martín volvió a convertirle a Estudiantes.
Y algunos simpatizantes de ese equipo lo insultaron. Algo que el
hincha de Boca jamás va a hacer. Martín, acá
te queremos de verdad... |