Acostumbrados a la intrascendencia

Con gol de Jonathan Cristaldo, Vélez le ganó a Boca 1 a 0 y lo dejó afuera de la Copa Sudamericana. El xeneize terminó con diez jugadores por la expulsión de Martín Palermo. De esta manera, Boca cerrará el año sin obtener títulos internacionales, algo que no ocurría desde el 2002.

El partido de Liniers era una final para el xeneize y por eso Alfio Basile decidió poner toda la carne al asador. Pero poco pudo hacer Boca ante el muy eficaz Vélez de Gareca. En el primer tiempo, sólo inquietó con una ocasión que desperdició Battaglia, luego de que Palermo le bajara un centro que llegó desde la izquierda, con otra situación en que el propio Palermo le robó una pelota a Sebastián Domínguez y con un cabezazo de Noir.

Si en la etapa inicial fueron muy pocas las chances generadas por el xeneize, en el complemento fueron inexistentes. Todo se redujo a la espera de la aparición salvadora de Palermo, que jamás llegó, cómo tampoco le llegó la pelota al gran goleador boquense. Y por suerte, esta vez el Pato Abbondanzieri cumplió una buena labor y fue responsable de que el marcador no exhibiera una diferencia mayor.

Más allá de la dolorosa eliminación, lo más negativo que dejó la noche de Liniers fue corroborar una vez más que el equipo no está. La zaga central Cáceres - Paletta, si bien no cometió errores graves, no termina de brindar seguridad. Los laterales, Ibarra y Morel, hace rato que están lejos de su nivel. El chileno Medel no termina de acomodarse sobre el carril derecho del mediocampo y se muestra totalmente desorientado cuando se requiere su aparición ofensiva sobre ese andarivel.

Lo de Riquelme merece un párrafo aparte. Hace rato que no aparece. El equipo está necesitando de alguna inspiración suya, pero esta sigue sin llegar. Es cierto que es un ídolo supremo del club. Pero con el nivel que presenta hoy en día, no es descabellado si alguien pone en duda su titularidad. Lamentablemente, el Riquelme modelo 2007, ese que la rompió en la Libertadores y en la Selección, ha quedado muy lejos. Hoy por hoy, Román está sumido en la intrascendencia, como todo Boca. Y ya cansa verlo más cerca del círculo central que del área rival y con permanentes problemas físicos. Así, Román, seguramente sin desearlo, les da de comer a sus detractores. Y el hincha de Boca sigue esperando que al menos se acerque un poco al nivel al que alguna vez nos acostumbró.

Los problemas del mediocampo xeneize no terminan ahí. Porque el siempre bien predispuesto Insúa se siente incómodo yendo y viniendo sobre la izquierda. Lamentablemente, su enorme predisposición y sacrificio por el bien del equipo, termina sin alcanzar. Y para colmo, Basile ni siquiera le dio la oportunidad de moverse como enganche cuando a los 15m del ST Román comenzó a acusar dolencias. En lugar de decidir la salida de Riquelme, Basile sacrificó a Insúa, mandando a la cancha a Lucas Viatri.

En ese contexto, Battaglia queda muy expuesto, casi sólo contra el mundo en el mediocampo. Por otro lado, la sociedad Insúa - Riquelme, de la que tanto se habló, rara vez puede dialogar futbolísticamente. Y en la delantera se extraña horrores a Rodrigo Palacio, como en el medio se extraña al colombiano Vargas y a Jesús Dátolo, quien hace ya ocho meses que dejó el club. Evidentemente, Basile deberá buscar urgentes variantes en esa fundamental zona de la cancha.

Y como si eso fuera poco, es notorio que el equipo no está bien en lo físico. Y esto no desmerece el trabajo del Profe Dibos, quien en su anterior paso por el club demostró su gran idoneidad en la función. Pero lo cierto es que la gira que se hizo por Europa se está sintiendo en el cuerpo de los futbolistas xeneizes. Y lo paradójico de todo esto es que Bianchi, cuando cumplía funciones de entrenador, detestaba este tipo de travesías. Sin embargo, ahora que es manager, no opone resistencias a la hora de emprenderlas.

Esta eliminación de la Copa Sudamericana deja a Boca en una situación límite. Por primera vez en seis años, el xeneize podría terminar el año sin dar una sola vuelta olímpica. Porque, hoy por hoy, se está lejos de la pelea en el Apertura, más aún con este rendimiento. Y porque hasta la clasificación para la Libertadores 2010 está en serio riesgo.

Así está Boca hoy por hoy. Con individualidades en bajo nivel. Sin funcionamiento colectivo. A veces, hasta sin alma, con las recurrentes excepciones de Battaglia, Insúa y Palermo. Así esta Boca. Afuera de la Sudamericana. Acostumbrándose a la intrascendencia.

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

 
 

Vélez Sársfield 1
Boca Juniors 0
Copa Sudamericana 2009. Primera ronda, partido de vuelta.
Jugado el miércoles 16 de septiembre.

Vélez: Germán Montoya (6); Waldo Ponce (5), Sebastián E. Domínguez (5), Nicolás Hernán Otamendi (6), Emiliano Ramiro Papa (6); Fabián Alberto Cubero (c) (8), Franco Razzotti (8), Víctor Eduardo Zapata (7); Maximiliano Moralez (6) (37m ST, Alejandro Ariel Cabral); Juan Manuel Martínez (5) (34m PT, Jonathan Cristaldo (7)), Hernán Rodrigo López (5) (40m ST, Leandro Caruso).

Suplentes: Marcelo Alberto Barovero, Marco Torsiglieri, Pablo Martín Lima, Leandro Somoza. DT: Ricardo Alberto Gareca.
Boca: Roberto Abbondanzieri (7); Hugo Benjamín Ibarra (4), Julio César Cáceres (5), Gabriel Paletta (4), Claudio Morel Rodríguez (5); Gary Medel (4) (22m ST, Guillermo Andrés Marino), Sebastián Alejandro Battaglia (5), Federico Insúa (5) (22m ST, Lucas Viatri); Juan Román Riquelme (4); Ricardo Noir (4) (35m ST, Osvaldo Fabián Nicolás Gaitán), Martín Palermo (c) (3).
Suplentes: Javier Hernán García, Gastón Sauro, Juan Krupoviesa, Ariel Javier Rosada. DT: Alfio Basile.
Gol: 15m ST, Jonathan Cristaldo.
Amonestados: Morel Rodríguez, Battaglia, Insúa (BJ); Cubero (VS).
Incidencias: 39m ST, expulsado Martín Palermo (BJ), por juego brusco.
Arbitro: Saúl Laverni (6).
Cancha: Vélez Sársfield. Recaudación: $ 395.177.-

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