Con dos tantos de Martín Palermo (el primero de
penal, el segundo un golazo de tijera) y uno de Rodrigo Palacio,
Boca Juniors goleó al Deportivo Táchira por 3 a
0 en la Bombonera y se clasificó a octavos de final de
la Copa Libertadores como el segundo mejor primero, lo que significa
que sólo en una hipotética final ante Gremio de
Porto Alegre, definiría la llave en condición de
visitante. La noche terminó siendo inolvidable porque el
gigante Martín Palermo (uno de los más grandes ídolos
de la historia del club) alcanzó los 200 goles con la gloriosa
azul y oro. El rendimiento de Boca fue más que aceptable,
y la noche, que parecía iba a ser una más, terminó
siendo una buena jornada copera.
En la previa, se sabía que Boca hasta podía perder
por dos goles y aún así no correría riesgos
de eliminación en la fase de grupos de esta edición
número 50 de la Copa Libertadores de América. Pero
nadie pensaba en eso. Jugadores, DT, dirigentes e hinchas exigían
una victoria. Porque toda la familia boquense la necesitaba, luego
de los últimos opacos rendimientos, para encarar con mayor
optimismo lo que está por venir en el máximo trofeo
continental.
Y afortunadamente la noche fue feliz. Sin descollar, Boca recuperó
algo de la memoria perdida y se sacó de encima al Táchira,
sin pasar ningún tipo de sobresalto. Es que apenas corrían
doce minutos de juego cuando a Palermo le cometieron un claro
penal. Y el propio Martín se encargó de sentenciar
a Sanhouse con un zurdazo bajo, al palo izquierdo del arquero.
Ya con ese gol, Martín se transformaba en el máximo
goleador de Boca en la historia de la Copa Libertadores, con 21
tantos. Mientras, casi llega el segundo, luego de una contra que
inició Abbondanzieri desde el arco. Pero Gracián
(se mostró bastante activo) definió por sobre el
travesalo del arco que da a Casa Amarilla. Y un minuto después,
lo volvió a tener Gracián, luego de una contra comandada
por Nico Gaitán, pero otra vez el ex Vélez no pudo
definir.
Boca jugaba bien y era claramente superior al Táchira.
Palacio se sentía muy cómodo jugando recostado sobre
la derecha de la defensa visitante, desde dónde creaba
espacios y peligro para el arquero visitante. De a ratos, parecía
que el xeneize manejaba el partido a su antojo. De hecho, aceleraba
cuando quería y metía la pausa cuando lo creía
conveniente.
Los venezolanos, poco y nada. Apenas una situación, que
se generó a partir de una mala entrega de Forlín
en la salida. Pero Abbondanzieri respondió muy bien ante
Del Valle, despejando el peligro con el pie.
Daba la sensación que la etapa complementaria iba a estar
de más. Y si no fue así, se debió a la voracidad
de Palermo a la hora de buscar el arco de enfrente. El conjunto
venezolano volvió a desperdiciar la única que tuvo:
Abbondanzieri intervinó muy bien ante Pérez Greco.
Y dos minutos después, a los 18, llegó el esperado
gol n° 200 de Martín. Excelente maniobra colectiva,
centro de Palacio desde la izquierda y Palermo que saca una tijera
que se metió bien sobre el palo izquierdo de Sanhouse.
Y de allí, se eternizó en la historia. Porque no
todos los días se asiste al gol 200 de un delantero en
un club. Eso es sólo cosa de grandes. Y Palermo lo es.
Con creces.
La noche terminó siendo redondita: Palermo llegó
a los dos centenares de goles, Boca ganó, mejoró
su imagen y gozó con la papelonezca eliminación
del rival de toda la vida. Fue una linda noche de Copa. La noche
del Bicentenario.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
Los 80 de Rodrigo:
Los 200 goles de Palermo se llevaron todos los elogios. Pero ante
Deportivo Táchira, Rodrigo Palacio marcó su gol
número 80 con la azul y oro. Lo hizo en 177 partidos. Es
una cifra muy importante para un delantero que supuestamente tiene
problemas para definir...