Las dos caras de Boca

Boca le ganó a Guaraní de Paraguay, 3 a 1 en la Bombonera. Al igual que en el partido disputado en Asunción, los goles del xeneize fueron anotados por el tridente ofensivo Palacio - Palermo - Riquelme (como aquella vez volvió a convertir de penal). El xeneize jugó un partido de menor a mayor. Comenzó jugando muy mal, pero luego marcó diferencias con una ráfaga que le permitió ponerse 2 - 0 y allí comenzó la recuperación, a pesar del descuento que marcó Paniagua con un golazo. Ya en el complemento, se vio lo mejor de Boca y llegó el tercero mediante el penal que Riquelme convirtió picándole la pelota al arquero visitante, Joel Silva. De esta manera, el xeneize alcanzó la cifra de 30 partidos sin perder como local en la Bombonera por Copa Libertadores (25 victorias y 5 empates). Ahora, Boca suma 12 unidades (único equipo con puntaje ideal en la Copa), seis más que el Deportivo Cuenca y el Deportivo Táchira, y ya piensa en los Octavos de Final de la Libertadores.

Fue preocupante el nivel exhibido por Boca en la primera hora de juego. Román lucía impreciso, abusaba del enganche y la terminaba perdiendo. El conjunto visitante tenía el control del balón -Fabbro prevalecía sobre Battaglia- y se jugaba más cerca del arco de Abbondanzieri que del de Joel Silva. En ataque, al xeneize no se le caía una sola idea. Sólo la voluntad de Palermo contagiaba algo. Y las pocas veces que Boca lograba avanzar en campo rival, abusaba de la búsqueda por el centro -y como ante Godoy Cruz, el último domingo- terminaba chocando con los zagueros visitantes. El xeneize parecía no tener variante alguna como para generar peligro en ataque. Literalmente, fue horrible la producción xeneize en el inicio del partido. Gaitán no encontraba su lugar en la cancha y la pelota no le llegaba ni a Palacio ni a Palermo.

Pero una vez más las individualidades de Boca volvieron a aparecer. Palacio desbordó sobre la derecha y tiró el centro atrás, el cual fue aprovechado por Palermo, quien con un remate mordido, venció la resistencia de Silva y estableció el 1 a 0. El resultado era mentiroso, porque nada había hecho el equipo de Ischia para estar en ventaja.

Pero vaya paradoja, Boca encontró el segundo. Palermo, desde el centro, abrió la cancha hacia la izquierda, por dónde Riquelme apareció sin marcas. El conductor xeneize alargó hacia la derecha, por dónde apareció Palacio para tocar al gol y sellar un 2 a 0 exageradísimo.

Igualmente, el resultado no lograba ocultar la falta de funcionamiento colectivo que tuvo el equipo. Y las dudas retornaron cuando Miguel Paniagua armó una gran jugada, dejó en el camino a Forlín y a Roncaglia y definió muy bien ante la salida de Abbondanzieri para descontar.

La primera mitad del segundo tiempo fue de transición y generó sensaciones encontradas a la hora de analizar el rendimiento del equipo. Porque si bien se inquietó al arquero visitante con un remate de Riquelme, una volea cruzada de Gaitán y un tiro de Vargas, el xeneize no se alejó del ritmo cansino con el que había aburrido en la etapa inicial. De a ratos, el partido era un bodrio. Pero de vez en cuando se sacudía la modorra con las jugadas mencionadas.

Recién en los últimos 20 minutos se vio un Boca más acorde con lo que este equipo puede y debe dar. Riquelme levantó su nivel e hizo amonestar a un par de rivales, que sólo lo podían parar con infracción. Gaitán comenzó a generar fútbol desde la banda izquierda. Y Palacio ya se parecía más al gran delantero que todos conocemos. A los 36m, Román remató desviado luego de una gran jugada colectiva. Tres minutos más tarde, Mouche (había reemplazado a Palacio) desbordó sobre la derecha y sacó el centro. La pelota dio en la mano del argentino Filippini y el juez peruano Víctor Rivera sancionó penal. Y Riquelme lo ejecutó con maestría: picó la pelota, Silva se jugó por su izquierda pero el balón ingresó por el centro. Si comparamos con el dolor de ojos que fue el primer tiempo, la ejecución de Román fue una joya preciosa.

Sólo quedó tiempo para un tiro libre de Jontahan Fabbro, ex Boca y figura de Guaraní, quien le pegó al palo del arquero y se encontró con una buena respuesta de Abbondanzieri, quien viene rindiendo muy bien desde que regresó al club y que ya demostró que es hora de que Diego Maradona, el DT de la Selección, lo vuelva a tener en cuenta.

Un párrafo aparte para Fabián Vargas, la figura de la cancha. A pesar de que venía de una lesión, corrió muchísimo y fue vital a la hora de recuperar pelotas en el mediocampo. Además, como viene haciendo desde el año pasado, fue importante a la hora de pasar al ataque. Y como si eso fuera poco, salvó a Boca del empate de los paraguayos a los 31m del ST. Con su vuelta, el medicampo xeneize se revitalizó.

Se fue el partido y quedó la clara sensación de haber visto los dos caras del equipo. Hasta da la sensación que Boca le gana a sus rivales de este Grupo 2 por inercia. Y por otro lado, es el único equipo que logró ganar todos los partidos en esta fase, algo que no es fácil de conseguir. Si Boca es el del primer tiempo, el futuro será muy oscuro. Si el verdadero Boca es el del final del partido, dónde se exibió buen juego colectivo, las ilusiones podrán estar intactas. Por lo pronto, el hincha desea que el dilema se resuelva rápidamente. No por nada ya se piensa en el superclásico. En diez días deberá aparecer una respuesta positiva.

Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

 
 

Boca Juniors 3
Guaraní (Paraguay) 1
Copa Libertadores 2009. 4ta. fecha, 2da. fase.
Jugado el jueves 9 de abril.

Boca: Roberto Abbondanzieri (6); Hugo Benjamín Ibarra (5), Facundo Roncaglia (5), Juan Daniel Forlín (5), Juan Krupoviesa (6); Fabián Andrés Vargas (7), Sebastián Alejandro Battaglia (4), Osvaldo Fabián Nicolás Gaitán (6) (36m ST, Leandro Gracián); Juan Román Riquelme (6); Rodrigo Palacio (6) (32m ST, Pablo Mouche), Martín Palermo (c) (6) (38m ST, Luciano Figueroa).

Suplentes: Josué Ayala, Ezequiel Muñoz, Exequiel Benavídez, Ricardo Noir. DT: Carlos Luis Ischia.
Guaraní: Joel Silva (5); Eduardo Filippini (5), Federico Carballo (5), Joel Benítez (5), Elvis Marecos (4); Juan Aguilar (4) (37m ST, Julián Benítez), Miguel Paniagua (6), Erme Valdéz (5), Cristian Sosa (5) (22m ST, Pedro Chávez); Jonathan Fabbro (6); Carlos Neumann (4) (13m ST, Negreiros (4)).
Suplentes: Pablo Aurrecochea, Reinaldo Román, Ariel Alvarenga, William Schuster. DT: Pedro Sandoval.
Goles: 33m PT, Martín Palermo; 35m PT, Rodrigo Palacio; 37m ST, Juan Román Riquelme (de penal) (BJ); 43m PT, Miguel Paniagua (G).
Amonestados: Valdéz, Paniagua, Carballo, Joel Benítez (G).
Incidencias: No hubo.
Arbitro: Víctor Rivera (Perú) (4).
Cancha: Boca Juniors.

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