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Con dos goles de Daniel Montenegro, el
segundo de penal, Independiente le ganó 2 a 0 a Boca en el
Tomás A. Ducó. El xeneize cumplió otra floja
actuación, se mostró endeble en defensa, careció
de creación en la zona de gestación y no tuvo contundencia
para concretar las escasas situaciones de gol que generó.
Asi, el limitado Independiente logró vencer a partir de lo
realizado por el único jugador de jerarquía con el
que cuenta, quien abrió el marcador con un zapatazo desde
treinta metros, y luego selló el marcador al capitalizar
un penal que Abbondanzieri le cometió a Mancuello. Boca jugó
con un hombre menos desde los 24 minutos del primer tiempo, por
la expulsión de Mouche y terminó con nueve ya que
Battaglia vio la roja cuando al partido le quedaban cuatro minutos.
Riquelme no fue de la partida pero ingresó en la etapa complementaria.
Con este resultado, el xeneize quedó decimotercero, con seis
puntos, y a seis unidades del líder Lanús.
Boca llegó hasta el estadio de Huracán
sabiendo que tenía la urgencia de sumar para no quedar muy
lejos del puntero del campeonato. Y de acuerdo a sus obligaciones,
intentó adueñarse de la pelota, además de tratar
de pararse bien lejos del arco defendido por Abbondanzieri. Pero
Boca sufre un extraño mal, el síndrome de los
primeros tiempos. Porque en lo que va del Clausura,
no sólo que jamás pudo irse al descanso en
ventaja, sino que además no logró marcar un solo gol.
De acuerdo a ese antecendente, lo realizado por
Boca en esa etapa inicial no fue muy diferente a lo hecho ante Gimnasia
de Jujuy, Newell´s, Lanús y Huracán. Es decir,
el xeneize controló la pelota más que su rival, pero
jamás tuvo ideas sobre cómo generar peligro sobre
el arco de Assmann.
Independiente, conciente de sus limitaciones, no
se sintió del todo incómodo con el desarrollo del
partido, e incluso exigió a Abbondanzieri luego de un par
de contra-ataques. A los 23 minutos, llegó el primer indicio
de que no sería la tarde de Boca. Mouche, quien ya se había
ganado la tarjeta amarilla por una fuerte entrada sobre Pusineri,
vio la roja luego de caer exageradamente en cercanías del
área rival, lo que el árbitro Pezzotta juzgó
como simulación, decidiendo su expulsión.
Boca debía asumir, una vez más, el
desafío de vencer jugando con un hombre menos.
Pero este Boca está bastante lejos de ser el Boca
que hace muy poco tiempo era capaz de resolver esas situaciones
con una facilidad asombrosa. Es cierto que, a pesar de
tener un hombre menos, terminó siendo levemente superior
a Independiente en el primer tiempo. Tan cierto como que en
el complemento la estantería se vino abajo.
Riquelme reemplazó a Gracián, pero
nada cambió en lo que respecta a la generación de
juego. Y para colmo, Montenegro clavó un zapatazo que se
metió bien cerca del palo izquierdo de Abbondanzieri. Antes,
había dejado a Vargas en el camino, con un caño. Golazo
de Independiente.
El tanto conseguido por su capitán agrandó
al equipo de Santoro y apagó aún más a Boca.
Ischia mandó a la cancha a Luciano Figueroa en lugar de Nico
Gaitán, pero esta vez el goleador no prevaleció nunca.
Tanto a él, como a Palermo y a Viatri (reemplazó a
Vargas), la pelota jamás le llegó limpia.
Así el limitado Independiente dejó
pasar los minutos, sin sufrir sobresaltos sobre su propio arco.
Y se recostó en el trabajo de Montenegro, la figura de la
cancha. Al punto que hasta de a ratos estuvo más cerca del
segundo, que Boca del empate.
Y el segundo llegó, luego de un tiro libre
a favor del xeneize que ejecutó Riquelme. Independiente salió
de contragolpe y Abbondanzieri se llevó puesto a Mancuello,
cuando este ya había ingresado al área. Penal que
Montenegro tradujo en gol, con un derechazo al palo derecho del
arquero xeneize.
Dos goles abajo en el marcador, Boca continuó
exhibiendo desorden defensivo. Fue allí cuando Ischia
mandó a la cancha a Viatri y el xeneize quedó
con tres números nueve en cancha. Pero ya era muy
tarde. La fiesta de Independiente y la debacle xeneize estaban
decretadas. Sólo quedó tiempo para que Battaglia
vea la roja por una fuerte entrada sobre Montenegro desde atrás
y para que Fredes desperdiciara la oportunidad de concretar el tercero,
cuando remató desde la mitad de la cancha hacia el desprotejido
arco xeneize, pero la pelota picó y se fue por sobre el travesaño.
Quedó la sensación de que Independiente
ganó de la única manera que lo podía hacer:
a partir de la inspiración de su mejor valor. En
tanto, Boca sigue sin encontrar el rumbo. Volvió
a lucir desacoples defensivos, volvió a extrañar a
un volante zurdo que le permita armar el mentado dibujo táctico
4-3-1-2, que tan buenos resultados le dio en la última década
y volvió a carecer de contundencia ofensiva.
El xeneize sólo sumó seis unidades
de las quince en juego. Decir que el campeoanto está
terminado sería una locura, mas aún considerando lo
que el equipo de Ischia hizo en el último Apertura. Como
también sería una locura no reconocer que el equipo
en estas cinco fechas jamás funcionó y que ya perdió
un terreno considerable en la lucha por el título,
sobre todo si se tiene en cuenta que paralelamente disputa la Copa
Libertadores de América. Con el agregado de un dato
cruel: nunca un equipo que en las primeras cinco fechas sumó
menos de siete puntos terminó siendo campeón.
Por eso, el hincha de Boca se fue del Palacio Ducó preguntándose:
¿Que te pasa, Boca?
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar |