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Boca le ganó a Huracán por
3 a 1 en la Bombonera. En su primer partido como titular tras la
lesión, Martín Palermo abrió el marcador y
se convertió en el máximo goleador de la historia
del club en el profesionalismo. Figueroa hizo los otros dos para
el Xeneize, que se recuperó tras dos derrotas seguidas. Domínguez
descontó para el Globo. Boca no jugó un buen partido,
pero se basó en lo desarrollado por sus delanteros para quedarse
con la victoria: Pablo Mouche fue la figura de la cancha y Palermo
y Figueroa aportaron su contundencia. Huracán pudo haberse
llevado al menos un punto de la Bombonera, pero falló las
opciones de gol con que contó y terminó sufriendo
con la eficacia de los centrodelanteros xeneizes. Ahora, el xeneize
suma seis puntos, tres menos que los líderes Arsenal, Lanús
y Gimnasia (LP).
El equipo de Ischia sólo justificó
la victoria a partir de lo desarrollado por sus delanteros.
Porque si bien desde el comienzo del partido, salió a llevarse
por delante al Globo, presionando en campo contrario y jugando con
mucha gente cerca del área defendida por Gastón Monzón,
poco a poco se fue diluyendo. Riquelme
tuvo otra deslucida actuación y los de Cappa, con la solvencia
de Goltz en defensa, la claridad de Bolatti en el mediocampo, más
el vértigo de Pastore y De Federico, el quemero emparejó
las acciones y hasta estuvo cerca de ponerse en ventaja.
La primera situación clara de gol la tuvo
el venezolano César González, quien definió
cruzado luego de quedar mano a mano con Roberto Abbondanzieri, previo
pase preciso de Pastore. Unos minutos después el que estuvo
cerca de abrir el marcador fue De Federico, pero el delantero del
"Globo" remató apenas desviado.
Mientras, Boca mostraba la cara opaca
que exhibió en los últimos partidos: carente de imaginación
ofensiva y dubitativo en el fondo. El único que aportaba
algo positivo era Pablo Mouche, quien tuvo dos chances para abrir
el marcador y en ambas oportunidades chocó con correctas
resoluciones del juvenil arquero Monzón.
El propio Monzón le tapó un cabezazo
a Palermo sobre el final de la etapa inicial, luego de una jugada
que inició Mouche sobre el sector izquierdo. Boca habia sido
menos en ese primer tiempo, pero paradójicamente terminó
cerca de ponerse en ventaja.
El arranque del complemento mostró a un
Boca errático, sobre todo en defensa. De un error de la última
línea xeneize, nació una jugada en la cual Pastore
dejó en el camino a Abbondanzieri pero terminó resolviendo
mal. En medio de esos errores defensivos hubo otro grave del árbitro
Lunati, quien no observó como Morel Rodríguez le cometía
una clara falta a César González dentro del área.
Pero Huracán no terminó bien cada
una de las opciones de gol con que contó y terminó
sufriendo con el olfato goleador de Palermo: Mouche armó
otra excelente maniobra sobre la izquierda, se sacó de encima
a Beraldi y Goltz y habilitó al Titán,
quien ingresando por el palo más lejano no tuvo más
que tocar al gol, para de paso convertirse en el máximo goleador
de Boca en el profesionalismo.
Como si eso fuera poco, el olfato de Palermo fue
reemplazado por la contundencia y el oprtunismo de Figueroa, quien
tocó dos pelotas y ambas terminaron en la red. En el primero,
Forlín anticipó en el medio, Vargas alargó
con Riquelme y este metió la estocada, para que Lucho defina
con un zurdazo bajo al primer palo. Y luego del descuento de Eduardo
Domínguez (capitalizó un rebote en el área
xeneize), estableció el 3 - 1 final apareciendo tras una
jugada que Morel y Krupoviesa armaron sobre la izquierda.
En fin, Boca no recuperó el fútbol,
pero fue contundente y pudo vencer tras dos derrotas consecutivas.
Mientras el equipo busca su mejor forma, Martín se
las ingenia para seguir haciendo historia.
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar
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