En la cancha de Racing, Boca le ganó 3 a 1 a
San Lorenzo y quedó muy cerca de obtener el campeonato.
El martes, hasta le alcanza con perder por un gol ante Tigre para
obtener su vigésimotercera estrella en la era profesional
del fútbol argentino. Los xeneizes buscarán el título
sin Riquelme y Vargas, que llegaron a la quinta amarilla; Viatri,
Palacio y Chávez, los goles; Solari había empatado,
aprovechando un grave error de Javier García. San Lorenzo
terminó con nueve hombres por las expulsiones de Aguirre
y Bergessio y quedó sin chances de ser campeón.
Cáceres, Battaglia, Viatri y Palacio fueron los hombres
más destacados de Boca.
De entrada nomás, Boca se encargó de dejar de lado
aquellas ridículas especulaciones que afirmaban que un
empate ante San Lorenzo era más conveniente que una victoria.
Y el equipo de Ischia salió decidido a jugar bien lejos
de los dominios de García. Pero por algo San Lorenzo fue
protagonista durante todo el Torneo. Y no se quedó atrás.
Nadie regalaba nada. Y el partido se hizo muy intenso. No por
las llegadas sobre los arcos, sino por que cada pelota se disputó
como si fuera la última.
La primera aproximación fue de Boca: Dátolo avanzó
sobre la izquierda y sacó un centro que ningún delantero
xeneize logró desviar. Tampoco llegaron los defensores
azulgranas. La pelota cruzó todo el arco de Orión
pero se terminó perdiendo por el fondo. Dos minutos después,
a los 17, llegó la respuesta de San Lorenzo: Silvera apareció
sin marcas y cabeceó apenas desviado sobre el primer palo
del arco de García.
El partido se comenzaba a armar cuando llegó una acción
desafortunada. Forlín y Silvera fueron a buscar una pelota,
chocaron las cabezas y cayeron conmovidos sobre el césped.
Ambos debieron ser reemplazados y trasladados a diferentes centros
asistenciales.
El partido estuvo detenido durante seis minutos. Cuando se reanudó,
el xeneize continuó siendo levemente superior. Pero algunas
imprecisiones le impedían generar peligro sobre el arco
defendido por Orión.
Lo de San Lorenzo era más tibio. Su mejor argumento fue
la buena presión ejercida sobre Battaglia y sobre la salida
xeneize. Pero Boca la mayoría de las veces supo resolver
con corrección el pressing planteado por el equipo
de Russo.
Mas allá de las intenciones de cada uno, el partido tenía
mucha más suela que fútbol.
Baldassi omitió amonestar a Aureliano Torres, quien le
entró duro a Viatri. Pero sí amonestó a Morel
Rodríguez, quien le dio a Barrientos.
San Lorenzo tuvo una aproximación con un cabezazo sin convicción
de Bergessio, que se fue cerca del palo derecho del arco de García.
Y Boca respondió como corresponde. Román ejecutó
un córner desde la izquierda, Viatri ganó en el
primer palo y, de cabeza, venció la resistencia de Orión.
Así, Boca se fue al descanso con la tranquilidad de estar
en ventaja.
San Lorenzo salió a jugar la etapa complementaria sabiendo
que la derrota lo dejaba sin chances de campeonar. Vargas vio
la amarilla (la quinta, que le impedirá jugar ante Tigre)
y Boca se comenzó a inquietar.
San Lorenzo carecía de imaginación y de ideas futbolísticas
para complicar a García. Pero Boca chocaría, una
vez más en este semestre, con un obstáculo, con
una desgracia. Porque cuando comenzaba a salir del asedio azulgrana,
Solari sacó, desde la puerta del área, un remate
que no llevaba peligro para el arco xeneize. Pero la pelota se
le escurrió a García entre sus manos y sus piernas
y se transformó en el 1 a 1.
A Boca le costó asimilar ese golpe inesperado. El fantasma
de lo sucedido con Migliore en las semifinales de la Libertadores
de este año se instaló en el recuerdo de los hinchas
de Boca. Otra vez, el error e infortunio de un arquero xeneize,
parecía atentar seriamente con sus aspiraciones de campeón.
Ante ese contexto, Ischia se la jugó incluyendo a Palacio
en lugar de un deslucido Luciano Figueroa.
Y de la nada, San Lorenzo se agrandó. De a poco, comenzó
a ir en busca del segundo, del gol que le podía dar el
campeonato. Boca sufrió otro golpe: a los 23m, Baldassi
exageró en amonestar a Riquelme, quien llegó al
límite de cinco amarillas, cerrando su extenuante 2008.
Con esos dos golpes a cuestas (error de García, amarilla
para Riquelme), Boca parecía no estar en el partido. Para
colmo, cinco minutos después, Aureliano Torres (quien estaba
amonestado) cometió una infracción similar y Baldassi
se hizo el distraído para no expulsar al lateral paraguayo.
Pero Boca es Boca. A los 32m, García descolgó muy
bien un cabezazo tras un córner y habilitó con precisión
a Dátolo. Sobre la izquierda, Jesús habilitó
a Riquelme, quien aparecía en posición de número
nueve. Cuando la pelota le llegó, Román se la bajó
con maestría a Palacio, quien definió de manera
impecable ante el esfuerzo de Orión. Y cuando estaba complicado,
el xeneize volvió a ponerse en ventaja.
San Lorenzo se descontroló. Palacio recibió una
infracción de Aguirre y el defensor sanlorencista fue expulsado.
Ischia se animó y realizó un cambio ofensivo: Chávez
(hacía dos meses que no jugaba) por Vargas. Luego, el que
perdió la cabeza fue Bergessio, y San Lorenzo se quedó
con nueve.
De la tribuna azulgrana llegaba el llanto, más injustificado
que nunca. Porque Baldassi jamás favoreció a Boca.
Al contrario. Perjudicó al xeneize a la hora de mostrar
las tarjetas. Y Boca sabía que era el momento para dar
el golpe de gracia. Corría el segundo minuto de descuento
cuando Dátolo desbordó sobre la izquierda y sacó
un centro que Viatri bajó en el segundo palo para la entrada
de Chávez. El juvenil la acomodó con la derecha
y sacó un zurdazo inatajable para Orión. La pelota
ingresó abajo sobre el palo izquierdo. Golazo.
Y Boca deliró.
Una vez más, Boca se sobrepuso a los obstáculos
que se le presentaron y logró una victoria enorme, que
lo deja a noventa minutos de la gloria. El 3 a 1 le da bastante
oxígeno para ese partido con sabor a final que se disputará
en 72 horas ante Tigre. La garra de Boca todo lo puede...
Por Diego Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar