Boca cayó por 3 a 2 ante Vélez en la Bombonera y
dejó pasar una excelente oportunidad para quedar como único
puntero del Torneo Apertura. Uglessich, Nicolás Cabrera
y Cristaldo fueron los verdugos xeneizes. Forlín y Palacio
marcaron los descuentos de Boca. Ahora el xeneize, que suma 29
unidades, es escolta de San Lorenzo y Tigre (ambos tienen 30).
Boca prácticamente nunca logró superar a su rival,
estuvo desordenado en defensa y terminó perdiendo justificadamente,
ante un rival que se mostró muy efectivo a la hora de definir.
Aún quedan cuatro fechas y doce puntos por disputarse,
y las chances xeneizes aún son concretas. Pero deberá
mejorar mucho su juego si pretende ser campeón.
Era el día para Boca. Porque en la noche del sábado
San Lorenzo había igualado con Newell´s por 3 a 3,
luego de ir ganando por 3 a 1 cuando al partido le quedaban diez
minutos.
Boca se adueñó del balón y del terreno en
los primeros minutos. Siempre a través del buen trabajo
de Battaglia en la mitad de la cancha, aunque la línea
de tres en el fondo xeneize mostró fisuras. Con un Riquelme
apagado, Bocal no llegaba con peligro al arco de Barovero. Vélez,
con sus dos líneas de cuatro bien marcadas, esperaba por
alguna contra.
Vélez salía del fondo, sin claridad pero con muchas
ganas. Dátolo, cómo hace ya varios partidos era
poco claro por izquierda e Ibarra no lograba ser salida sobre
la derecha. A los 12m, Román sorprendió con una
jugada preparada a la salida de un tiro libre. En vez de pegarle
al arco la cambió para Ibarra, llegó el centro desde
la derecha y Dátolo, de cabeza, se perdió la apertura
del marcador.
El que no desaprovechó su oportunidad fue Vélez.
A los 17m, Papa envió el centro al área, de izquierda
a derecha. Uglessich ingresó sin marca (lo perdió
Viatri) y metió un frentazo perfecto, de pique al suelo,
para poner a Vélez 1-0 en la Bombonera. Sorpresa y silencio.
Boca se mostraba impotente.
Una vez en desventaja, a Boca le costó mucho reacomodarse.
El Fortín hizo honor a su apodo y se cerró bien
atrás, contra Barovero. Uglessich estaba impasable por
arriba. Papa lucía muy seguro sobre la izquierda y Coronel
se encargaba de Riquelme. Sin embargo, Boca, de a poco, mejoró
en su juego y hasta pudo alcanzar el empate antes de que terminara
el primer tiempo.
A los 36m, Riquelme abrió para Ibarra, llegó el
centro pasado y por izquierda apareció Mouche, pero su
remate quedó en las manos de Barovero. A los 38m, después
de un tiro de esquina desde la izquierda, Cáceres cabeceó
sin marcas sobre el segundo palo. La pelota dio en el arquero
y pegó en el travesaño. La última fue a los
45m, cuando Riquelme se filtró entre los centrales, dejó
en el camino a Barovero e intentó definir de derecha por
encima de los defensores que cubrían el arco. El balón
durmió en el techo del arco. Con poco, Boca mereció
la igualdad.
Comenzó el segundo tiempo y también el partido
de los técnicos. En el vestuario, Ischia decidió
sacar a un deslucido y flojo Dátolo para poner a Nicolás
Gaitán. Boca necesitaba sorpresa en ataque. Y a los 6m,
Tocalli mandó a la cancha a Nicolás Cabrera en lugar
de Bella. En la primera pelota que tocó, apiló a
dos rivales, quedó cara a cara con Javier García
y no dudó. De zurda estableció el 2-0.
El partido no volvió a dar respiro hasta el final. Porque
a los 13m, Riquelme ejecutó un tiro libre a la perfección.
La pelota pegó en el travesaño, picó en la
línea, y le quedó a Forlín, quien descontó
de cabeza. El xeneize aún soñaba con la igualdad.
Ischia mandó a Palacio a la cancha. pero Boca no tuvo ni
la solidez ni el orden defensivo de los últimos partidos
y, desatento en el fondo, se terminó lamentando. Cinco
minutos pasaron desde el descuento de Forlín al 3-1 de
Vélez. Nanni la aguantó en el área, descargó
para Cristaldo que enganchó y sacó el derechazo
fuerte al primer palo. Otro golpe de nocaut.
Boca, lleno de urgencias, tuvo que sacar fuerzas de donde no
había para buscar un nuevo descuento e intentar un heroico
empate para ser puntero del Apertura. Entró Figueroa en
lugar de Viatri y se fue, ciego, contra el arco de Barovero. Palacio
alcanzó a descontar a los 39, pero el 3-2 no se modificaría.
El partido se fue con una pisada fallida de Riquelme que terminó
en el lateral, una postal del errático partido de Boca.
El xeneize está a una unidad de los líderes,
y con cuatro fechas y doce puntos por disputarse, aún tiene
importantes posibilidades de ser campeón. Pero para lograrlo,
deberá mejorar muchísimo. Luego de aquel brillante
primer tiempo ante San Lorenzo, el equipo no volvió a aparecer.
Y es sabido que en estas instancias decisivas hay que estar bien
afiladitos. Sino, el título será para otros...