Boca volvió a rendir por
debajo de sus posibilidades y cayó 3 a 2 ante Tigre, en
la Bombonera. El equipo de Diego Cagna se puso rápidamente
en ventaja, con un gol de Carlos Luna. Luego, Martín Morel
puso el 0-2 con un golazo de tiro libre. El xeneize reaccionó
y en seis minutos lo empató, con goles de Sebastián
Battaglia y Jonathan Blanco (en contra, tras un remate de Dátolo).
Pero cuatro minutos después, Martín Morel estableció
el 3-2 que sería definitivo. Antes del final de ese vertiginoso
primer tiempo, Furchi, en una decisión exagerada, expulsó
a Sebastián Battaglia. Con una menos, Boca buscó
en la etapa complementaria, pero Tigre lo supo aguantar y se las
arregló para, de contra, hacer trabajar a Caranta.
Con este resultado, el xeneize perdió un largo invicto
en la Bombonera (29 partidos) y el del actual Torneo Apertura.
El xeneize quedó en el quinto lugar con once unidades,
a cinco del líder San Lorenzo. Si vence a Newell´s
en el partido pendiente, alcanzará a los escoltas Vélez
y Tigre (14). Cuarto está San Martín de Tucumán
(12), que le ganó a River y lo terminó de dejar
afuera de la lucha por el título.
Luego del partido ante Argentinos,
en este mismo espacio habíamos planteado que el empate
en La Paternal había dejado muchos interrogantes.
Y la actuación xeneize en la tarde de la Bombonera confirmó
el diagnóstico. Tigre se encargó
de, rápidamente, dejar al desnudo las dudas que
invaden a la defensa xeneize. Llegó un centro
desde la izquierda y Roncaglia despejó bien, de cabeza.
Pero Battaglia no alcanzó a cubrir el rebote y la pelota
le quedó al Chino Luna, quien sólo tuvo
que empujarla ante un Caranta que había salido mal. Pero
lo peor estaba por venir. Porque Martín Morel ejecutó
un tiro libre de manera brillante, y con un remate al palo del
arquero, dejó sin chances a Caranta. Iban 12 minutos y
Boca estaba dos goles abajo.
En ese contexto, se vio lo mejor del xeneize en la tarde. Porque
fue decididamente en búsqueda del descuento. Y no sólo
que lo consiguió, sino que también lo igualó
con los goles de Battaglia y Jonathan Blanco en contra, quien
peinó un remate de Dátolo desde la izquierda y descolocó
a Daniel Islas.
Pero este Boca versión Apertura
2008 tiene dos caras bien diferenciadas. Porque es
un equipo cuando ataca y otro bastante diferente a la hora de
defender. En ofensiva, más allá del flojo
nivel de Riquelme y de la ausencia de Palermo, el xeneize
casi siempre encuentra alguna variante para llegar al gol. En
contrapartida, Boca sufre horrores cuando lo atacan.
Así, Martín Morel no tuvo problemas para volver
a poner en ventaja al equipo de Diego Cagna. Cayó un pelotazo
sobre al área xeneize, Roncaglia volvió a despejar,
pero la pelota le quedó a Morel, quien con un remate esquinado,
a la derecha de Caranta, puso el 3 a 2.
Más allá de la desventaja,
en el aire de la Bombonera se percibía que Boca podía
revertir el resultado. Pero la esperanza se comenzó a perder
cuando Rafael Furchi tomó la exagerada decisión
de expulsar a Battaglia por una infracción en
el centro del campo, que merecía una tarjeta amarilla.
Si bien todavía hay algunos ilusos
que afirman que a Boca los árbitros lo ayudan, es más
que claro que no es así y esta fue una prueba más.
La actuación de Boca en el complemento
tampoco fue buena, más allá de tener un hombre menos.
Sólo contó con una aparición de Dátolo
sobre la izquierda, quien remató desviado tras una buena
habilitación de Riquelme. Pero durante los 45 minutos careció
de imaginación e inspiración para llevar peligro
sobre el arco defendido por Islas. Por su parte, Tigre contó
con un cabezazo de Altobelli, apenas desviado y un par de remates
que hicieron trabajar a Caranta. De a ratos, Boca inclinó
la cancha, pero sin ideas. Chávez
reemplazó a Calvo, pero poco pudo aportar. Así,
Tigre se dio el lujo de ganar en la Bombonera por segunda vez
en su historia. La anterior había sido en 1949 y por 2
a 1.
El Boca que generó importantes expectativas
en el inicio del Torneo parece lejano. Más bien, se parece
bastante al del Clausura pasado, en el cual resignó muchos
puntos en serie, en la Bombonera y ante rivales en cierto modo
accesibles. El xeneize acumula tres partidos sin ganar
e Ischia deberá trabajar para reencauzar la nave
y darle pelea al encumbrado San Lorenzo de Miguel Angel Russo.
Hay que barajar y dar de nuevo.
Análisis individual:
Lucas Viatri:
Hay que bancar al pibe. No hay que olvidarse
que un tal Martín Palermo estuvo varios partidos sin convertir
cuando llegó al club. Ante Tigre, Viatri apareció
varias veces pivoteando muy bien, a los 13m del PT pudo
convertir de cabeza y fue vital en el primer gol de Boca, bajándole
la pelota a Battaglia con un cabezazo en el segundo palo. Le falta
encontrarse con la red, pero lo importante es que está
dónde tiene que estar. Los goles ya van a venir.
Juan Román Riquelme:
Su físico llegó a un punto límite, al punto
que Ischia se animó a reemplazarlo
por Gracián a los 33m del ST.
Ante Tigre, se lo vio menos activo que ante Argentinos, cuando
ya había aparecido poco. Ya ni siquiera se encarga
de ejecutar los tiros de esquina y aporta mucho menos de lo que
puede. El técnico tiene responsabilidad en su
nivel. Ahora, Ischia deberá manejar la situación
de otra manera para que Boca pueda disfrutar del mejor Román.
Apuntes desde la Bombonera:
Varios ex-Boca: El
Tigre del ex-capitán xeneize, Diego Cagna, contó
en sus filas con Pablo Jerez, Sebastián Rusculleda (¿es
menos que Dátolo?) y Rodolfo Arruabarrena. Este último,
se llevó varios recuerdos de la Bombonera: una plaqueta,
varios saludos, una enorme ovación y un profundo corte
en la cabeza, producto de un choque con Lucas Viatri. Cuando se
iba de la cancha, hasta se le cayeron unas lágrimas.
El enojo
de Ischia: En la semana, Carlos Ischia se molestó
cuando un periodista le preguntó por los problemas defensivos
de Boca y argumentó que al xeneize sólo le habían
convertido dos goles en todo el torneo. Ahora, que Tigre le hizo
tres, no hay excusas para negar esa falencia.