Boca cumplió una pálida
actuación y apenas empató con Argentinos Juniors
en La Paternal, 0 a 0. El equipo de Ischia no jugó bien,
y si bien contó con algunas chances de gol, también
Argentinos lo pudo ganar en el segundo tiempo. Con este resultado,
el xeneize quedó a dos unidades del líder San Lorenzo
(13 puntos) aunque Boca tiene un partido menos. El equipo de Ischia
comparte la posición con Tigre y Vélez, que le ganó
a River en el Monumental.
No fue bueno lo de Boca en el primer tiempo.
Las dudas que ya venían de los primeros partidos del Torneo
y que estaban disimuladas por los resultados, salieron a la luz
en La Paternal. Una pareja central (Cáceres - Paletta)
dubitativa, un Román muy lejos de ser Riquelme
y todo Boca extrañando muchísimo el liderazgo
anímico de Martín Palermo. En ese contexto,
poco pudieron aportar allá arriba los entusiastas
Noir y Viatri. Para colmo, Ibarra sufrió una contractura
y debió ser reemplazado por Calvo, que volvió a
lucir la azul y oro luego de 21 meses. Nuevamente, el
líder futbolístico en esa etapa inicial fue el colombiano
Vargas, yendo y viniendo por la derecha y generando peligro
para el arco defendido por Torrico. Poco hacía Boca, pero
así y todo, Noir tuvo una clara chance. Se acomodó
bien dentro del área, pero terminó pifiando su remate.
Luego, Battaglia llegó al gol, pero el juez de línea,
erróneamente, marcó una posición adelantada
del volante xeneize.
Si bien hasta allí a Boca le alcanzaba
para controlar el partido, los últimos veinte minutos de
la etapa inicial mostraron una versión desdibujada del
xeneize. Con Riquelme desconocido, abusando del recurso
del enganche hasta ser absorbido por sus marcadores,
jugando más cerca del círculo central que
del área rival y con escasa movilidad. Y con Caranta
respondiendo cada vez que Argentinos lo exigió.
Apenas arrancó el complemento, Rodrigo
Díaz desperdició una clara oportunidad para poner
en ventaja al equipo local. El xeneize hizo apenas un poco más
de lo desarrollado en el primer tiempo. Contó con un poco
más de empuje, pero las ideas futbolísticas
continuaron brillando por su ausencia. Román deambulaba
por la cancha, dejando bien a las claras que esta es la
versión más floja que se haya visto de Riquelme
con la camiseta de Boca, al menos desde 1998 hasta acá.
Para colmo de males, Dátolo volvió a ser ese jugador
desprolijo y confundido, de principios de este año.
Corrían 10 minutos del segundo tiempo y el ingreso
del juvenil Nicolás Gaitán se imponía.
Pero Ischia ni se dió por aludido. A esa
altura, la prestación futbolística del xeneize ya
era pálida y deslucida. Sólo con empuje se inquietó
a Torrico, pero Viatri desperdició una chance a los 22m,
tras una habilitación de Noir.
Argentinos también tuvo lo suyo,
y Boca necesitó de que Caranta le tape un mano
a mano a Romero para no quedar abajo en el marcador.
Luego, reapareció un viejo déficit, cuando Ortigoza
cabeceó sin marcas en el área de Boca.
Para suerte del xeneize, lo hizo desviado. Y sobre el final, no
fue derrota por la clara ocasión que desperdició
Hauche.
Hay empates que duelen como derrotas.
Boca ya lo experimentó en el pasado Torneo Clausura, cuando
entre la quinta y la novena fecha cosechó cuatro igualdades
y una única victoria. Luego, lo terminó pagando
muy caro, con la pérdida del campeonato a manos de River.
Estos son puntos que no se deben escapar, y a Boca se le fueron
4 de los últimos 6 en juego, lo que además le costó
la punta, a manos del San Lorenzo de Miguel Angel Russo.
El dato:
En lo que va del semestre,
Boca jugó 7 partidos, con 4 victorias y 3 empates. Lo curioso
es que Juan Román Riquelme participó de los tres
empates. Y cuando no estuvo, el xeneize ganó.