En la Bombonera, Boca igualó 2 a 2 con Arsenal
y se adjudicó la Recopa Corona Sudamericana 2008. De esta
manera, el xeneize obtuvo el decimooctavo título internacional
de su historia y es junto al Milan de Italia el Rey de Copas
del Mundo. Bastante más atrás quedaron el Real
Madrid de España (nada menos) e Independiente de Avellaneda,
con 15. Boca ganaba con un lindo gol de Palacio, pero Arsenal
lo dió vuelta con tantos de Carrera y Matos. Sobre el final,
Campestrini (en contra, tras un tiro libre de Riquelme) selló
el empate definitivo. Los visitantes terminaron con dos hombres
menos por las expulsiones de Báez y Cristian Díaz.
Una hermosa fiesta se vivió en la Bombonera por la obtención
de un nuevo título internacional. Sebastián Battaglia
obtuvo su título número 15 en Boca y alcanzó
la cifra top que sólo ostentaba Guillermo Barros Schelotto.
Y Boca ganó su octavo título internacional en los
últimos seis años (desde 2003 que gana uno por año
como mínimo).
Como no podía ser de otra manera, la noche comenzó
con un conmovedor grito de aliento para el capitán
herido, Martín Palermo. Evidentemente, la idea de
homenajear al ídolo con una victoria, entonó mucho
al xeneize. Y así fue que Boca se puso rápidamente
en ventaja: iban solo 6 minutos de juego cuando Viatri apareció
sobre la derecha y sacó un preciso centro que Palacio,
de volea, mandó a la red. Boca ganaba 1 a 0 y el resultado
global se extendía a un contundente 4 a 1. A los 17m Viatri
tuvo el segundo, pero su cabezazo se fue por sobre el travesaño.
Y a los 20m, el que apareció en ofensiva fue el ultracampeón
Negro Ibarra, con un remate que dió en el palo izquierdo
de Campestrini. A esa altura, lo de Boca era ya muy bueno. Las
únicas dudas se generaban en la dupla central, con algunas
intervenciones errátivas de la dupla Cáceres - Paletta.
Pero en general, el xeneize imponía mucha autoridad sobre
el desarrollo del juego. Tanto, que a esa altura del partido,
su dominio ya era absoluto. La figura del León Sebastián
Battaglia se agigantaba en el medio y Boca, con un juego sencillo,
procurando asegurar siempre la pelota, se fue al descanso con
una enorme tranquilidad, tanto en lo numérico como en lo
futbolístico.
Muy diferente fue la historia en la etapa complementaria. Evidentemente,
Boca se relajó, por su amplia ventaja sobre Arsenal en
todo sentido. Pero fue un grave error. Por algo Arsenal llegó
hasta aquí, un lugar al que muchos equipos
aspiran pero jamás llegan. Y el equipo de
Daniel Garnero alcanzó el empate a partir de una aparición
de Sebastián Carrera sobre la derecha. Boca ya se había
desdibujado. Afortunadamente, el paraguayo Báez le metió
un gran hachazo a Riquelme, quien venía gambeteando rivales
en la puerta del área y Laverni le mostró la tarjeta
roja. Pero Arsenal no se achicó. Y a los 24m logró
ponerse en ventaja a través de un buen cabezazo de Matos,
quién anticipó a Cáceres y sorprendió
a Caranta. Boca estaba muy lejos del nivel exhibido en la etapa
inicial. Su invicto de 5 años jugando como local por competencias
internacionales estaba en serio riesgo. Pero la tranquilidad llegó
en los diez minutos finales. Cristian Díaz se fue expulsado
por doble amonestación. En seguida, se lo perdió
Román, quien remató por arriba del travesaño.
Y con el inclaudicable empuje de Battaglia, el empate llegó
en la última jugada del partido: tiro libre de Riquelme
desde el vértice izquierdo del área visitante y
la pelota que da en el poste y en la espalda de Campestrini para
convertirse en el 2 a 2 final.
La obtención de la Recopa, el úndecimo título
internacional del xeneize en la última década se
celebró como corresponde, y como sólo la hinchada
de Boca lo sabe hacer. Una vez finalizado el cotejo se inició
una hermosa fiesta, llena de color, de papelitos, de artificios
y de cánticos triunfales, esos a los que tanto nos hemos
acostumbrado.
Y no fueron exagerados esos festejos. Es cierto que la Recopa
no tiene ni por asomo la jerarquía de un Mundial de Clubes
y de la Libertadores. Ni siquiera tiene la importancia de la Sudamericana.
Pero no es fácil el camino que hay que recorrer para obtenerla.
Para comprobarlo, hay que recordar el camino que hicieron Boca
y Arsenal para llegar a jugar esta Copa, haciendo hincapié
en el rival que tuvo el equipo de Sarandí en las semifinales
de la Sudamericana 2007. Es muy fácil ningunear
esta Copa. Pero llegar a ganarla es para pocos. Boca ya lo hizo
cuatro veces.