Jugando un segundo tiempo que estuvo
cerca de la perfección, Boca goleó a Gimnasia y
Esgrima de Jujuy por 4 a 0 en la Bombonera. Ricardo Noir, Leandro
Gracián, Sebastián Battaglia y Fabián Vargas
fueron los goleadores. Gimnasia terminó con un hombre menos,
por la expulsión de Pieters. Lo de Boca fue muy flojo en
el primer tiempo, pero en el complemento lució una imagen
completamente renovada y pasó por encima al equipo dirigido
por Omar Labruna. El xeneize fue el único grande que ganó
en el inicio del Apertura.
El xeneize estuvo desconocido en el primer tiempo.
La defensa no daba garantías, especialmente sobre el sector
derecho, Chávez no terminaba nunca de transformarse en
el conductor y Castromán y Palermo quedaban muy aislados.
La más clara de Boca en ese PT fue un remate de Sebastián
Battaglia en el travesaño, tras una cesión de Palermo,
quién actuó de pivote. Pero Ricky Gómez y
César Carranza se recostaban sobre la izquierda y hacían
tambalear a la última línea xeneize. Sin embargo,
el peligro llegó sobre la derecha: Carranza se filtró
en el área, enganchó para su pierna más hábil,
y de zurda buscó el segundo ángulo de Caranta. El
arquero tapó de manera brillante, y desvió el remate
al córner. Y de ese tiro de esquina, Ramasco pescó
un rebote en el área y le dio mordido de zurda, cerca del
palo izquierdo de Caranta. Bajo esas circunstancias, todo el Pueblo
de Boca comenzaba a extrañar al olímpico Riquelme
y al lesionado Palacio. Al punto que el equipo jujeño terminó
jugando cerca de Caranta y se fue al descanso dejando una mejor
imagen.
Pero la historia se revirtió radicalmente
en el complemento. Ischia acertó con los ingresos de Gracián
y Noir por Chávez y Castromán. A los 2, Dátolo
jugó rápido un tiro de esquina desde la izquierda
para Gracián. El Tano envió el centro pasado. Palermo
la bajó de cabeza, Cáceres se pasó, Calandria
se hizo un nudo y no pudo rechazar. La pelota le cayó a
Noir quién no tuvo más que tocarla para establecer
el 1-0.
De ahí hasta el final todo fue de Boca
y Gimnasia quedó resignado en la impotencia. A los 9, Gracián
casi hace un gol olímpico. Su centro dió en el palo.
Y a los 11, el Tano se sacó la mufa con un golazo. Ibarra
recuperó la pelota en la mitad de la cancha, tocó
para Vargas, el colombiano la jugó de taco y de primera
para Gracián, y desde la puerta del área el enganche
sacó el derechazo que se clavó contra el palo derecho
de Nereo Fernández. 2-0 para Boca. El baile estaba comenzando.
Nereo Fernández le sacó dos cabezazos
a Palermo. Luego llegó la expulsión de Pieters,
por una falta a Morel en la mitad de la cancha, cuando ya estaba
amonestado. Con el partido prácticamente resuelto, con
toques de primera, tacos de Vargas, y velocidad en Gracián
y Noir. Hasta Palermo se disfrazó de conductor, a falta
de Román. Le faltó el gol al Titán, pero
sin dudas fue una de las figuras de Boca.
A los 36, Martín realizó un brillante
cambio de frente de izquierda a derecha con su pierna menos hábil,
digno de un pelotazo preciso de Riquelme. Gracián apareció
libre por el otro costado y tiró el centro rasante. Paletta
anticipó a Nereo y tocó al primer palo. La pelota
dio en el poste y le quedó servida a Battaglia para el
3-0.
Todo lo bueno que había hecho Gimnasia
en el primer tiempo quedó en el olvido con la contundencia
de Boca en el segundo. Y para coronar una tarde brillante, a los
45, Vargas tiró la pared perfecta con Palermo y definió
suave al primer palo para cerrar la goleada por 4-0. Dos caras
de Boca. La del primer tiempo con Chávez y Castromán
y la del segundo con Gracián y Noir. No importa quién
reemplace a Riquelme y a Palacio, siempre y cuando Palermo sea
titular.
Puntos altos:
La goleada xeneize tuvo varios puntos altos en el complemento:
Hugo Ibarra, Fabián Vargas, Seba Battaglia, Leandro Gracián
(pensar que parecía que no iba a tener lugar), Ricardo
Noir (muy veloz y picante) y Martín Palermo fueron
los más destacados. Y Dátolo fue muy regular en
los 79 minutos que jugó.