Boca igualó 2 a 2 con el Fluminense en la cancha
de Racing, en el partido de ida de las semifinales de la Copa
Libertadores. Juan Román Riquelme -la figura del partido-
abrió la cuenta para el xeneize a los 11m del PT. Tres
minutos después, empató Thiago Silva, de cabeza.
Boca, que fue superior a lo largo de todo el partido, logró
ponerse en ventaja nuevamente a los 19m del ST, tras un tiro libre
que ejecutó Riquelme y se desvió en la barrera.
A esa altura del partido, el dominio boquense era muy claro y
bien podía esperarse un tercer gol. Pero en una contra,
Thiago Neves sacó un remate desde afuera del área,
Migliore falló, la pelota se le escurrió y Fluminense
se encontró con un empate que no mereció y que lo
deja mejor parado con vista a la revancha que se jugará
el próximo miércoles en el Maracaná de Río
de Janeiro. Como ocurrió ante Atlas en Guadalajara, el
xeneize deberá salir a ganar en Brasil, ya que los empates
0 a 0 o 1 a 1 clasificarían al equipo brasileño,
que por primera vez en su historia está disputando esta
instancia del más importante torneo continental de clubes.
Mal arbitraje del juez uruguayo Silvera, quien sancionó
una falta inexistente que derivó en el primer empate de
los brasileños.
Boca no arrancó bien el partido. Le costaba acercarse
con claridad al arquero Fernando Henrique y Fluminense se paraba
bastante adelante. Incluso, el equipo brasileño amenazaba
con algunas contras peligrosas. Boca lucía impreciso. Pero
el xeneize tiene jugadores desequilibrantes. Y Riquelme armó
una triple pared con la colaboración de Palermo y Palacio,
quien sacó un centro desde la derecha que Román
tocó a la red ante un totalmente descolocado Fernando Henrique.
Fue la primera gran acción de un partido vertiginoso a
lo largo de los noventa minutos.
Tan intenso fue el cotejo que, tres minutos después de
la apertura del marcador, Fluminense alcanzó la igualdad.
Falta inexistente sancionada por el uruguayo Silvera, tiro libre
desde la derecha y Thiago Silva que le gana a Palermo en el primer
palo y deja sin chances a la dubitativa reacción de Migliore.
Era el empate y el primer gol de Fluminense en partidos oficiales
en toda la historia, jugando en territorio argentino.
Mientras tanto, el mediocampo xeneize lucía un tanto desequilibrado
por la natural vocación de Cristian Chávez de ir
e ir para adelante, sin retroceder de la misma manera. Llamó
la atención la inclusión del juvenil por parte de
Ischia, desde el inicio del partido. A Boca le ha ido muy bien
en partidos de esta naturaleza con jugadores de otras características
en esa posición. Llama la atención la poca consideración
que tiene el DT para con Pablo Ledesma, un jugador con mucho despliegue
y buenas condiciones para atacar sobre el sector derecho, con
el agragado de la experiencia que puede aportar. No en vano el
cordobés fue el mejor jugador xeneize en la pasada edición
de la Libertadores, después de Riquelme.
Pero más allá de cierto desorden en el mediocampo,
Chávez también aportó cosas positivas. A
los 17m, y cuando Fluminense comenzaba a meterse muy atrás,
estrelló un remate en el ángulo izquierdo de Fernando
Henrique. Palacio se mostraba activo por las puntas y parecía
ser la llave que Boca tenía que introducir en el cerrojo
para abrir el partido.
Boca buscaba pero de a poco comenzaba a encontrarse con un Fluminense
firme en el fondo. Morel (bastante impreciso) y Maidana no se
proyectaban, y Dátolo y Chávez tenían dificultades
para asociarse a Riquelme. Mientras, el equipo carioca lucía
un gran despliegue, y en varias ocasiones los jugadores xeneizes
recibían la pelota con dos marcadores encima. Recién
a los 27m Boca contó con otra llegada. Palacio combinó
con Palermo, pero apenas pudieron forzar un córner. En
esa acción Riquelme reclamó un penal que no existió.
En ese contexto, a Palermo se le hacía muy dificil entrar
en el partido. Quizás su único aporte en ese PT
hayan sido dos pelotas recuperadas de manera excepcional en propio
campo boquense. Y la defensa xeneize, en especial la dupla Cáceres
- Paletta lucía algo dubitativa ante las esporádicas
contras brasileñas. Definitivamente, Morel rinde más
como central.
Boca volvió a inquietar a los 34m. Riquelme combinó
con Chávez y el remate de Dátolo se fue cerca. A
esa altura, comenzaba a emerger una vez más la figura de
Sebastián Battaglia en el mediocampo. Una pauta de que
al xeneize le estaba costando generar peligro, porque los brasileños,
si bien jugaban cerca de su arquero, lucían bien agrupados
y continuaban haciendo su negocio. Y finalizó un primer
tiempo en el que el dominio xeneize fue básicamente territorial
y no tanto futbolístico, ya que le faltó claridad
y un socio para Riquelme.
Ya en el segundo tiempo, el xeneize salió decidido a llevarse
por delante al equipo carioca. A los 2m cabeceó Paletta
y Fernando Henrique desvió al córner, sacando la
pelota por sobre el travesaño. La buena marca personal
que Arouca ejerció sobre Riquelme en el PT ya no era la
misma. Otra vez, el equipo brasileño estaba muy atrás.
A los 8m, Chávez sacó un remate desde afuera del
área que el arquero carioca sacó al córner
con la punta de los dedos. Y si bien al xeneize le costaba abrir
a la defensa visitante, daba toda la sensación que el equipo
visitante no iba a aguantar la embestida xeneize. Y Boca, a pesar
de que Dátolo comenzaba a ser el viejo Dátolo y
Chávez se cansaba de perder pelotas, alcanzó el
2 a 1. Tiro libre, recto sobre el arco de Fernando Henrique. Román
que le dá, la pelota que se desvía en la barrera
y Boca estaba otra vez arriba en el marcador.
Boca arrinconaba al Fluminense, justificaba la victoria parcial
y hasta comenzaba a madurar el tercer gol. Migliore respondió
bien ante una jugada de Junior y Cicero. Pero falló garrafalmente
a los 31m cuando Thiago Neves sacó un remate y la ansiedad
le jugó una mala pasada. La pelota se le escurrió
y Fluminense se encontró con un empate y dos goles de visitante
que de ninguna manera mereció. En el poco tiempo que quedaba,
Boca buscó pero no encontró nada.
Ahora hay que ir a Río de Janeiro y repetir la gesta de
Guadalajara. El resultado del partido de ida es el mismo que se
di0 contra Atlas. Claro, el rival es muy distinto. Fluminense
parece ser un equipo más sólido en defensa (más
allá de los dos goles que le hizo Boca) y cuenta con jugadores
interesantes de mitad de cancha hacia adelante.
Preocupa la falta de solidez defensiva de Boca. Siempre recibe
goles jugando como local. Algo que con la ridícula disposición
del gol de visitante, hoy en día se paga muy caro. Boca
parece ser dos equipos en uno. Aplastante a la hora de atacar,
desconcertante a la hora de defender. Como lo hizo el Fluminense
en Avellaneda, habrá que aguantar el aluvión y esperar
que el tridente ofensivo rinda como lo sabe hacer.
No hace falta reiterarlo. Este equipo ya dio pruebas de lo que
puede hacer jugando Copa Libertadores y de visitante. Por algo
el hincha despidió al equipo con aplausos. Lo que le ocurrió
al xeneize en la noche de Avellaneda es algo que puede suceder
en un torneo tan difícil como la Libertadores. A algunos
equipos les pasa todos los años. A Boca, muy infrecuentemente.
En una semana sabremos como termina esta historia.
Apostillas desde Avellaneda
Al club de los 300: Ante Fluminense, Martín
Palermo jugó su partido oficial número 300 con la
camiseta de Boca (225 de AFA y 75 internacionales). Convirtió
188 goles (152 de AFA y 36 internacionales). Fue expulsado 9 veces
(6 y 3). Ejecutó 36 penales, de los cuales convirtió
28. Le atajaron 3 y desvió 5. Disputó 15 superclásicos,
con 6 victorias, 5 empates y 4 derrotas, con 6 goles convertidos.
Debutó el 3 de septiembre de 1997 y lleva ganados 11 títulos
en el club (no se contabiliza la Recopa 2005, en la cual no jugó).
Una campaña excepcional para un ídolo xeneize de
todos los tiempos.
La visita: El ex jugador de Boca y actual volante
del Real Madrid, Fernando Gago, estuvo en Avellaneda y vio el
partido desde una posición muy cercana al banco de suplentes
xeneizes.
Sin valla invicta de local: Desde los octavos
de final, Boca viene recibiendo goles cada vez que juega de local.
Le convirtieron Cruzeiro (1), Atlas (2) y ahora Fluminense.