Con un hermoso cabezazo y una actuación enorme
de Sebastián Battaglia, Boca le ganó a River 1 a
0 en la Bombonera y desató la fiesta a lo largo y a lo
ancho de todo el país. Fue un partido discreto, dónde
la actitud y el coraje de once leones vestidos de azul y oro se
impusieron al temor y pánico escénico del equipo
del tribunero Cholo Simeone. El xeneize se puso en ventaja
a los 14m del PT y la victoria prácticamente nunca corrió
peligro. El equipo de Ischia mostró una gran actitud y
ganó claramente la lucha en el mediocampo. Así,
siempre se jugó más cerca de Carrizo que de Caranta.
Correcto arbitraje de Gustavo Bassi. Con este resultado, Boca
se vuelve a meter de lleno en la pelea por el título, ya
que quedó a un punto de su derrotado y de Estudiantes y
San Lorenzo.
Desde
el inicio del partido, fue Boca el único equipo que buscó
decididamente la victoria. Con mucha actitud,
se adueñó de la pelota y se paró en campo
rival. A los 13m, Rodrigo Palacio recibió un pelotazo largo
y quedó mano a mano con Carrizo, quien ganó el duelo
desviando el remate al córner. Boca había desperdiciado
una gran ocasión, pero lo mejor estaba por venir.
Riquelme ejecutó el córner desde la derecha y Battaglia,
entrando por el segundo palo, se elevó muy bien
para meter un excelente cabezazo sobre el palo opuesto.
Carrizo nada pudo hacer y Boca se puso 1 a 0.
Luego de la apertura del marcador, Boca siguió firme,
parado en campo rival. De a poco, la figura de Riquelme iba creciendo
y se jugaba a lo que quería Boca. A los
28m, el xeneize volvió a ganar en el juego aéreo.
Tras un córner desde la izquierda, el paraguayo Cáceres,
de correcto partido, cabeceó por sobre el travesaño.
River lucía desconcertado. Si
hasta Falcao le cometió un foul a Caranta que le valió
la tarjeta amarilla. Boca lo ganaba en la cancha y en
las tribunas. La 12 alentaba y la gente de River pasaba desapercibida,
como toda la tarde. Así, se fue un primer tiempo en el
que el xeneize tuvo más actitud y presencia, y
Caranta, nada de trabajo.
En
el complemento, el partido continuó por los mismos
carriles. Y en ningún momento el xeneize negoció
la actitud. Si hasta Palacio apareció varias veces colaborando
en el mediocampo. A pesar de que Boca no lograba manejar mucho
la pelota, el partido estaba controlado. A los
14m, Palermo le bajó de cabeza y en el área una
pelota a Román, quien remató desviado. Si: Boca
ganaba 1 a 0, transcurría el segundo tiempo y se jugaba
en campo de River. Y como si eso fuera poco, el
DT visitante decidió el reemplazo de Buonanotte, que era
el jugador más claro de River. El que entró
fue Abreu. A los 22m, Palacio retrocedió, quitó
una pelota en tres cuartos de cancha y llegó hasta el arco
de Carrizo. Rodrigo le pegó al arco, Carrizo dió
rebote y luego consiguió atrapar un potente remate de Palermo.
La única de River en todo el partido la tuvo Abreu, a
los 38m. Llegó un centro de Rosales desde la derecha y
el delantero uruguayo cabeceó por sobre el travesaño.
Ya no había nada más que hacer. Once leones
le habían ganado claramente a once gallinas...
Sebastián Battaglia fue claramente la figura del superclásico.
Un pulpo en el mediocampo. Ganó todas
las divididas y se cansó de recuperar pelotas,
a lo largo de los novente minutos. Y con un gran cabezazo le dió
la victoria a su amado Boca. Una tarde inolvidable para
un gran símbolo xeneize.
Antes del superclásico, lo que más dudas generaba
en Boca era el rendimiento defensivo. Y ante River cumplieron
a la perfección, tanto Maidana, como Cáceres, Morel
y el pibe Monzón. En el medio, Ledesma sintió su
falta de ritmo, pero se las ingenió para no desentonar.
Dátolo nunca sacó la pierna y Román
fue el jugador más claro de la cancha. Arriba, fue importante
el sacrificio de Palacio y el oficio de Palermo en el
juego aéreo. Por su parte, en River fracasaron
estrepitosamente el chileno Alexis Sánchez y Ariel Arnaldo
Ortega. Sin dudas, Simeone se equivocó feo al
no incluir desde el arranque a Augusto Fernández y fundamentalmente,
a Sebastián Abreu. La ausencia de este último fue
determinante para el claro triunfo de Boca en el juego
aéreo en las dos áreas.
La alegría fue completa: Boca consiguió el único
resultado que le servía, alcanzó el primer objetivo
del año que era ganarle a River y cortó tres años
sin victorias en el superclásico. De paso, volvió
a estirar a cinco su ventaja en el historial del superclásico.
Papá esta de vuelta...
Las perlitas que dejó el
superclásico:
- La 12 estrenó una nueva y hermosa bandera gigante
que dice: "Como no somos los únicos,
decidimos ser los mejores". En el medio tiene
el escudo xeneize y arriba de este las tres estrellas que consagran
a Boca como el único equipo argentino tricampeón
del mundo.
- No hubo saludo: Ultimamente se había
hecho costumbre en el fútbol argentino el saludo entre
los 22 protagonistas. Pero eso no se dió en este superclásico.
Y ni hablar del saludo entre entrenadores: antes del partido,
Simeone fue al vestuario de Boca pero no logró encontrar
a Carlos Ischia, por lo que decidió regresar rápidamente
al vestuario visitante...Según dicen, Ischia estaba mirando
el partido de Reserva que Boca ganó por 2 a 1.
- Son la verguenza nacional: antes del comienzo
del partido, la hinchada de River hizo alusión al fallecimiento
de La Raulito, y además, imploró
por la muerte de Diego Armando Maradona. Una
verguenza de la única hinchada del país que insulta
al más grande jugador argentino de todos los tiempos.
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