
En
WWW.ESTOESBOCA.COM.AR no solemos hablar del rival
de siempre, y mucho menos de ciertos personajes vinculados a la
institución que nació en La Boca y dejó el
barrio para irse a Núñez.
Pero hay ciertas cosas que no se pueden dejar pasar. En Santa Fe,
Boca perdió 1 a 0 ante Colón, con un agónico
golazo del colombiano Freddy
Totono Grisales. Y se vió
uno de los más grandes festejos de un cuerpo técnico
en la historia del fútbol mundial. Ni Menotti ni Bilardo
festejaron tanto cuando se consagraron campeones del mundo con la
Selección Nacional. Ni el mismísimo Carlos Bianchi
celebró tanto en sus reiteradas consagraciones continentales
y mundiales. Y sin ir más lejos,
ni el propio Miguel
Angel Russo montó semejante espectáculo cuando ganó
la Copa Libertadores de América hace tan sólo tres
meses. Bueno, la cuestión es que hoy, en Santa Fe, se
vió uno de los festejos más exagerados y desmesurados
que la historia del fútbol recuerde. Sus protagonistas fueron
Leonardo Rubén Astrada y Hernán Edgardo Díaz.
Sí, aunque usted no lo crea, esos mismos que se cansaron
de fracasar ante Boca, tanto como jugadores como
conductores
(por decirlo de alguna manera). Por que, hablando en serio, ¿puede
un cuasi-barra brava como Hernán Díaz conducir algo?.
Seguro que no. Bueno, eso ya había quedado probado en aquella
inolvidable semifinal de la Copa Libertadores 2004, cuando
el propio Díaz, a partir de su lamentable conducta y un revelador
nerviosismo fue pieza clave y fundamental del
éxito xeneize.
En sus épocas de jugador, Astrada acumuló 21 derrotas
ante Boca. Su compadre no quiso ser menos y en 23 oportunidades
se fue dorrotado ante el xeneize. Ambos, juntos, representan nada
más y nada menos que 44 derrotas ante Boca.
Debe ser
récord Guiness. Y eso que no les sumamos otras tres
derrotas ante la azul y oro ya como
"entrenadores"
de River Plate.
El partido había sido muy intenso. Con dos equipos firmes
y ordenados. Ambos contaron con opciones para convertir. A Boca
se le complicó con la expusión de Urribarri, por doble
amonestación, a los 8m del ST. Y Colón pasó
a ser el dueño de la iniciativa. Pero a los 29m, una vez
más Ariel Garcé se
descontroló ante
Boca, le dió un terrible patadón a Palacio y Beligoy
le mostró la segunda amarrila, cuando en realidad era para
roja directa. Parecía que el partido se iba con un empate.
Sobre la hora, un remate cruzado del uruguayo Alvaro González
(reemplazó a Banega) salió besando el palo derecho
de Tombolini. Y en la jugada siguiente, Grisales apareció
sobre la derecha para sacar un terrible derechazo que se le metió
a Caranta por el segundo palo y le dió la victoria a los
sabaleros.
Ahora, Boca comparte la punta con Independiente y el sorprendente
Tigre de Diego Cagna, todos con 13 puntos. Y el miércoles
buscará la recuperación ante Olimpo, en la Bombonera.
Pero nunca nos vamos a olvidar lo de Astrada y Díaz. Si hasta
pareció que habían ganado la Libertadores...