Riquelme de América

Juan Román Riquelme. FOTOBAIRES.Bajo la batuta de un enorme Juan Román Riquelme, Boca Juniors goleó 3 a 0 al Gremio en la Bombonera y quedó muy cerca de obtener la Copa Libertadores de América por sexta vez en su historia. Los goles fueron anotados por Rodrigo Palacio, el propio Riquelme (a la salida de un tiro libre) y Patricio en contra. Desde 1978 que el xeneize no lograba una victoria tan abultada en una final internacional. La revancha se jugará en Porto Alegre el próximo miércoles y Boca buscará su decimoséptimo título internacional.
En el primer tiempo, se jugó a lo que propuso Gremio. El equipo brasileño controló muy bien a Riquelme, a partir del trabajo de sus dos volantes de contención, Sandro y Gavilán. Boca quedó con sus líneas inconexas y los visitantes manejaron la pelota más y mejor. No les fue suficiente para generar muchas situaciones de gol sobre el arco de Caranta, pero sí para incomodar al xeneize y sacarlo del juego que los de Russo mejor interpretan, ese del toque fluido y de pelota al piso. Boca no encontró prácticamente nunca a Riquelme y perdió la brújula. Gremio se las ingenió para imponer su presencia en la Bombonera y eso hizo, entre otras cosas, que Ibarra y Clemente Rodríguez aparezcan en menor medida de lo habitual en posiciones ofensivas. Banega lució algo nervioso en tan trascendente partido y fue correctamente amonestado. Cardozo continuó con su exilio futbolero, vaya uno a saber por dónde. Y Palacio y Palermo eran pura voluntad. Pero todo lo dicho sólo explica el desarrollo de ese primer tiempo. El resultado fue bien distinto, y favorable a Boca, que se fue al descanso con el 1 a 0, gracias al gol de Rodrigo Palacio, a los 18 minutos. Riquelme ejecutó un tiro libre desde la derecha, Palermo entró solo por el segundo palo (estaba adelantado) y su remate salió mordido, pero Palacio aseguró con un toque de zurda sobre el palo opuesto. Gremio hizo méritos en ese primer tiempo, pero el gol lo hizo Boca y eso, al fin y al cabo, es lo que cuenta.
Pablo Martín Ledesma. FOTOBAIRES.El complemento fue una historia bien distinta. Boca salió decidido a recomponer su imagen futbolística pero fundamentalmente a buscar una mayor diferencia en el marcador. Gremio ya no era el mismo y lucía cada vez más retrasado en el campo de juego. A los 5 minutos lo tuvo Palacio tras una excelente jugada de Clemente Rodríguez sobre la izquierda, pero su remate fue despejado sobre la línea por Teco. Dos minutos después, se lo volvió a perder Palacio: centro de Riquelme desde la izquierda, Palermo que la peina en el primer palo y Rodrigo que la toca apenas desviada. El bahiense estaba en offside, posición que no fue advertida por el línea. Cinco minutos después, el partido se terminó de abrir para el xeneize: Sandro Goiano le entró duro a Banega y Larrionda no tuvo otra que expulsarlo. A partir de esa acción, Riquelme tomó la batuta del partido. Su obra cumbre llegó a los 27 minutos: Patricio le cometió una infracción en la puerta del área. Román, que había buscado que le cometan la falta, remató tras un toque de Morel Rodríguez y batió a Saja. El remate de Román fue fuerte y colocado. Nada tuvo que hacer el ex-arquero de San Lorenzo. Golazo, obra y arte de un jugador excepcional que había decidido que el partido no se iba a quedar en un mínimo 1-0. El 2-0 le daba mucha más tranquilidad al xeneize. Pero Román y sus muchachos querían más. Gremio intentó reaccionar y Menezes puso a su juvenil esperanza, Lucas. Pero Boca tenía la convicción de que podía llegar al tercero. Y lo alcanzó cuando el partido se moría: Riquelme armó una linda jugada y sacó un violento remate que Saja despejó hacia su derecha. Por allí apareció Palermo, quien metió el centro para la entrada de Ledesma, quien alcanzó a cabecear antes de chocar con el arquero visitante. Los centrales brasileños se pelearon sobre la línea por despejar, pero no hicieron más que asegurar la tercera conquista xeneize y la Bombonera estalló en una fiesta interminable.
Siempre es difícil una final de Libertadores. El primer objetivo, jugando de local, es ganar. Y si se puede hacerlo por un resultado amplio, mejor. Boca cumplió los dos objetivos. Y si bien faltan jugar 90 minutos en Porto Alegre, la sexta Libertadores quedó muy cerca. Por lo pronto, el enorme Juan Román Riquelme se despidió de su casa con otra soberbia actuación. Esperemos que regrese para un enorme festejo con otra Libertadores obtenida en tierras brasileñas. Todo indica que así será.

 

Boca Juniors 3
Gremio (Brasil) 0
Copa Libertadores 2007. Final. Partido de ida.
Jugado el miércoles 13 de junio.

Boca: Mauricio Caranta (6); Hugo Benjamín Ibarra (9), Daniel Alberto Díaz (6), Claudio Morel Rodríguez (7), Clemente Rodríguez (6); Pablo Martín Ledesma (6), Ever Banega (6) (36m ST, Sebastián Alejandro Battaglia), Neri Cardozo (4) (22m ST, Jesús Dátolo); Juan Román Riquelme (9); Rodrigo Palacio (6), Martín Palermo (c) (5).

Suplentes: Pablo Migliore, Matías Silvestre, Guillermo Andrés Marino, Bruno Marioni, Mauro Bosellii. DT: Miguel Angel Russo.
Gremio: Sebastián Saja (6); Patricio (6), William (5), Teco (7), Luzio (6); Tcheco (c) (4) (35m ST, Douglas), Diego Gavilán (5), Sandro Goiano (4), Diego Souza (5); Carlos Eduardo (6); Tuta (4) (26m ST, Lucas).
Suplentes: Galatto, Rolando Schiavi, Edmilson, Ramón, Teles. DT: Mano Menezes.
Goles: 18m PT, Rodrigo Palacio; 28m ST, Juan Román Riquelme; 44m ST, Patricio (en contra).
Amonestados: Ibarra, Banega, Cardozo, Riquelme (BJ); Patricio (G).
Incidencias: 13m ST, expulsado Sandro Goiano (G), por juego brusco.
Arbitro: Jorge Larrionda (Uruguay) (5).
Cancha: Boca Juniors.

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