WWW.ESTOESBOCA.COM.AR.- Clima de fiesta total se vivió en la Bombonera en los minutos previos al choque entre Boca Juniors y el hasta ese entonces líder del Torneo, el Racing Club de Avellaneda. Sí, porque desde el mismísimo campo de juego emergieron las figuras de Diego Armando Maradona y de Carlos Alberto Tevez. El mas grande de todos los tiempos junto a una de las figuras mas trascendentes de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Casi nada, ¿cómo no iba a delirar el Jugador Número Doce? Pero eso no era todo. Apenas comenzado el partido, a los 5 minutos de juego, se produjo el reencuentro de Martín Palermo con el gol. Esa imagen que ya se repitió en 93 oportunidades, para encumbrar al rubio delantero entre los máximos artilleros xeneizes de todos los tiempos. Esta vez, mandó a la red un muy buen centro enviado por José María Calvo desde la derecha. Y hasta algún boquense se ilusionó con repetir las goleadas recientes sobre La Academia. Pero con el correr de los minutos esa ilusión se diluyó. En ese primer tiempo, Boca jugó de mayor a menor. Y no quedaron dudas que sintió la salida de Vargas, reemplazado por Pablo Ledesma a los 15 minutos de juego. Boca perdió quite y presencia en el medio juego. Y Racing, comandado por Lisandro López, comenzó a inquietar a la defensa xeneize, la cual aún no transmite esa solidez a la que el hincha de Boca se acostumbró en los últimos tiempos, más allá de no haber recibido goles en los primeros tres cotejos del Apertura. Racing se había adueñado de la pelota en el mediocampo. Para ello, fue vital la labor de Lisandro López, el mejor jugador de los visitantes, quien se retrasaba unos metros para iniciar las jugadas con mayor panorama. Y la peligrosidad de Cardetti siempre mantenía en alarma a la defensa xeneize. El partido era a esa altura
mucho mas parejo que al principio. Palermo le pudo dar tranquilidad
a Boca, pero se perdió un gol increíble tras una falla
de Luchetti al descolgar un centro. El arquero visitante chocó
con Pinola en el aire y perdió la pelota, pero Martín
se apuró en definir y remató desviado. Ambos sufrían en defensa. Y era claro que el ganador iba a ser el que contara con mayor inspiración de sus delanteros, y menor cantidad de errores defensivos. Ya en el complemento, Boca mostró una mejor predisposición y Racing no daba síntoma alguno de que el empate le cayera mal. Luego de una buena jugada de Diego Cagna sobre la izquierda, llegó el centro que Palermo capitalizó ganándole sin falta en el salto a Crosa, para, de cabeza, establecer el 2 a 1. Esa fue la clave de la victoria xeneize: no hizo un buen partido, no dominó el medio juego, no se mostró seguro en defensa, pero ganó más de lo que perdió en las áreas, ahí dónde se definen los partidos. Herido, Racing se lanzó en busca del empate. Boca aguantaba, y sufría, porque sabía del poco rodaje que aún tiene su última línea. Pero los de Fillol dependían ya excesivamente de Lisandro López y Cardetti no contaba con situaciones claras como para demostrar su capacidad goleadora. Así, se fue el partido. Boca no jugó bien y dejó en claro que aún hay cosas por trabajar. Pero también volvió a sentir la importancia de tener a un goleador como Palermo. Ese Palermo que con el correr de los partidos se parece mucho mas al delantero que conoció el hincha de Boca, dejando atrás a aquel de opaco paso por el fútbol español. Y no es poco. De hecho, Palermo fue lo que diferenció a Boca de Racing. A partir de él, Boca marcó diferencias en el área rival y pudo adueñarse de los tres puntos. Y se sabe que ganar, en el fútbol de hoy, no es poco. Además, ya se trepó a la cima del Apertura. Ahora, puede pensar tranquilo en la final de la Recopa Sudamericana ante Cienciano, ocasión en la que los de Brindisi irán en búsqueda de la Copa número 13 para las ya pobladas vitrinas xeneizes. Por Diego A. Lores |
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