WWW.ESTOESBOCA.COM.AR.- El debut xeneize en el Torneo Apertura 2004 y en la Era Brindisi no fue el que la familia boquense deseaba y esperaba. Se dieron situaciones imprevistas, como lo sucedido con Martín Palermo: cuando el goleador fue ovacionado antes de que comenzara el partido, nadie se imaginaba que sólo 44 minutos después, el mismo Palermo, iba a ver la tarjeta roja. Y Boca, que jugó en inferioridad numérica durante todo el segundo tiempo, sólo se tuvo que conformar con un empate sin goles en su visita a Lanús. Boca no jugó bien
en el primer tiempo. Tardó en acomodarse en el terreno de
juego y fue Lanús el que ejerció un leve dominio de las
acciones en los minutos iniciales. Boca sólo pudo emparejar
el juego con empuje, pero con poco fútbol. Pero de la mano de un Guglielminpietro muy activo, y a fuerza de empuje, Boca fue lentamente jugando unos metros más adelante y más cerca del arco defendido por el debutante Chiquito Bossio. El déficit xeneize en esos primeros 45 minutos fue que se reiteró en la búsqueda aérea del retornado Palermo. En ese lapso, Boca avanzó 12 veces sobre el arco granate y 8 de esas jugadas terminaron en centros aéreos para la zona por dónde llegaba el 9 boquense, quien nunca logró imponerse a la marca de Leandro Gioda y Mauricio Romero. Así, Boca cayó
en la impotencia, y contagiado de esa misma impotencia, se fue expulsado
Palermo, al entrarle fuerte y desde atrás a Mauricio Romero.
Con la expulsión se fue también el primer tiempo, en el
que Boca nunca encontró la variante del juego asociado
en ofensiva. Carreño sólo pesaba
de a ratos y Boca no creaba fútbol por las bandas. Pero ese segundo tiempo se vió influído por otro matiz: el nerviosismo que mostraron ambos equipos. Guglielminpietro le dió una patada sin pelota a Tilger y no fue expulsado sólo porque Furchi y sus jueces asistentes no lo vieron. Mientras tanto, Juan José Serrizuela mantenía un duelo verbal con Carreño. Y en ese contexto, Lanús hizo su negocio, porque a pesar de tener un hombre de más sólo llegó en un par de ocasiones sobre el arco de Abbondanzieri, por intermedio de Tilger (que no supo definir) y de un potente remate de Serrizuela, que encontró una buena respuesta del arquero boquense. Entonces, los de Ramacciotti, incapaces de ir a buscar el partido, se dedicaron a calentar las acciones, y a cortar permanentemente el juego, aprovechando la urgencia que tenía Boca por quedarse con los tres puntos. Boca tuvo la ocasión de gol más clara del partido cuando Guglielminpietro llegó hasta el fondo sobre la izquierda y tocó atrás para Vargas, quien de frente al arco, sacó un remate que dió en el palo izquierdo del arco defendido por Bossio. Serrizuela logró despejar al córner, ante la arremetida de Schiavi. Boca ya no volvería a contar con una chance de gol tan nítida, y comenzaba a resignarse con el empate. Sobre el final, se fue expulsado Mauro Boselli (había reemplazado a Carreño), por una entrada sin pelota sobre Mauricio Romero, quien curiosamente, teniendo en cuenta su condición de defensor, forzó la expulsión de dos jugadores xeneizes. Así finalizó la presentación de la Era Brindisi. En un partido accidentado, Boca dejó cosas en el debe y otras en el haber, mas allá de que las características del partido no fueron propicias como para analizar el potencial del equipo con vistas al futuro. Habrá que esperar siete días más, hasta el próximo domingo, para ir conociendo que es lo que puede brindar este equipo en el futuro, sin olvidar la fundamental ausencia de Tevez, al que Boca extraña, y mucho, mientras Carlitos se cotiza, a fuerza de goles y buenas actuaciones, en la Selección Nacional. Por Diego A. Lores Lo positivo: Lo negativo: |
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