Abbondanzieri tapa el penal de Maximiliano López. FOTOBAIRES.
Boca enmudeció el Monumental y es otra vez finalista de la Copa
Venció por penales 5 a 4, tras caer 2 a 1 en los 90 minutos. Boca hizo un buen primer tiempo, pero apenas comenzado el complemento Vargas se fue expulsado y Luis González igualó la serie. Sobre el final del partido se fue expulsado Sambueza y Boca quedó con un hombre mas porque se lesionó Rojas y Astrada había agotado los cambios. Luego de un centro de Cángele, Tevez empató el partido. Parecía que la clasificación ya estaba abrochada pero Nasuti aprovechó un descuido y forzó los penales. Para Boca convirtieron Schiavi, Pablo Alvarez, Pablo Ledesma, Burdisso y Villarreal. Abbondanzieri se quedó con el remate de Maximiliano López y le dió el pase a Boca para su octava final de Libertadores, la cuarta en cinco años. El rival será el Once Caldas de Colombia el jueves 24 en la Bombonera y el 1 de julio en Manizales.
El de esta noche fue uno de los triunfos mas gloriosos de la historia xeneize, comparable con las cinco consagraciones en Copa Libertadores, las Copas Intercontinentales ante Real Madrid y Milan y la final del Nacional 1976. GRACIAS, JUGADORES Y CUERPO TECNICO, FIELES EXPONENTES DE LA HISTORIA DE BOCA JUNIORS
 

WWW.ESTOESBOCA.COM.AR.- El Boca de Bianchi sigue haciendo historia. Perdió la batalla sobre la hora, 2 a 1, pero en los penales se quedó con la guerra. Y ahora jugará la final ante el Once Caldas, esa final con la que soñaba River, esa final a la que los de Astrada pensaban que tenían el pasaje asegurado. Pero Boca es Boca. Y fue superior a River en los 180 minutos de la serie, para seguir agigantando este ciclo, que un 17 de junio de 2004 escribió en su leyenda una de sus páginas mas gloriosas.

En el primer tiempo, los xeneizes se sintieron bastante cómodos con el trámite del juego. Más allá de sufrir los sofocones lógicos, ante un rival que estaba en su propia cancha y que necesitaba ir a buscar el partido. Pero Boca supo aguantar esos embates y poco a poco se fue acomodando en el terreno de juego. La defensa ganaba en solidez y el mediocampo se afirmaba cada vez más, sobre todo en los costados. Sobre la derecha, Vargas y Clemente le ganaban siempre a Coudet. Sobre la izquierda, la cosa era mas fácil aún. Luis González no pesaba sobre ese sector, dónde Perea era amo y señor. Y Pablo Ledesma (debutante en Copa Libertadores) y Javier Villarreal no tenían problemas en la contención.

Así, los minutos de esa primera parte se consumieron bastante rápido, y esa caldera que era el Monumental a la hora del comienzo del partido, comenzaba a extinguirse. River extrañó a Gallardo porque Montenegro no rindió y arriba tuvo poco peso ofensivo, porque los zagueros xeneizes controlaron bien a López y Fernando Cavenaghi dijo ausente sin aviso en las dos semifinales.

Boca salió a jugar el complemento sabiendo que con el correr de los minutos podía tener como aliado a la desesperación de River por conseguir el gol que igualara la serie. Pero el panorama comenzó a dificultarse con la expulsión de Vargas, por doble amonestación. El colombiano había sido de lo mejor de Boca en el primer tiempo.

Pero lo peor llegó cinco minutos después. Luis González armó una jugada sobre la derecha y metió un golazo. River igualaba la serie y tenía un hombre más.

Astrada sintió que era el momento para darle el cachetazo a Boca y diez minutos después del gol, decidió el ingreso de Marcelo Salas por Mascherano, quizá el mejor jugador de River. El cambio sonó a intento de revancha por aquel ingreso glorioso de Palermo ante los de Nuñez en la Libertadores 2000, pero esta vez la historia fue muy diferente, porque Salas venía de sólo un mes de parate. Y además el aporte del chileno fue totalmente intrascendente.

El Jefe avícola se cebó con los cambios, porque en inicio del complemento había hecho ingresar a Sambueza por un siempre impresentable Eduardo Coudet. Pero a los 19 minutos se lesionó ese caudillo de cotillón que es Horacio Ameli y Astrada mandó a la cancha a Juan Fernández, agotando todas sus variantes.

Por su parte, Bianchi supo sostener el partido sin realizar modificaciones de piezas, aunque reubicó algunas. A esa altura del partido, Perea era un marcador central más y Villarreal jugaba prácticamente de lateral derecho. Ledesma y Cagna se bancaban solitos el peso del mediocampo, con la gran colaboración de Tevez. Y el Melli peleaba sólo contra el mundo allá arriba.

Pero la historia iba a tener otro vuelco, esta vez favorable a Boca. Faltaban pocos minutos para ir a los penales cuando River se quedó con un hombre menos. Ricardo Rojas se lesionó y no pudo continuar. Mientras lo atendían, Sambueza perdió la cabeza y se hizo expulsar ingenuamente, mientras todo River insultaba sin motivo al línea Gilberto Taddeo.

Mientras River se descontrolaba, Bianchi juntó a los suyos, dió algunas indicaciones y mandó el primer cambio. Cángele reemplazó a un extenuado Diego Cagna. Y en la primera pelota que tocó, Franco desbordó a Juan Fernández y tiró el siempre efectivo centro atrás. Tevez lo tomó y batió a Lux, con un remate que se metió por el primer palo, ante la mirada de Nasuti. El Monumental era un velorio y la clasificación de Boca. Pero Carlitos, que logró romper su maleficio ante River, se pasó de vueltas en los festejos y Baldassi lo expulsó.

Ahora estaban 9 contra 9. Pero faltaban pocos minutos. El pase a la final era xeneize. El partido era dramático, pero lo sería aún más. Porque cuando se terminaba la serie, Nasuti apareció sólo en el área xeneize tras un tiro libre desde la izquierda y River resucitó, forzando los penales.

Y en la tanda de penales Boca mostró nuevamente la actitud que hay que tener en esos momentos decisivos. No era nada fácil pararse frente a la pelota, luego de que poco minutos antes la clasificación se había escapado de entre las manos. Y Bianchi sorprendió mandando a dos pibes como Pablo Alvarez y Pablo Ledesma a ejecutar. Pero a los pibes no les pesó la responsabilidad y patearon como si tuvieran quinientos partidos en Primera. Antes, Abbondanzieri casi se queda con el tiro de Salas, y Lux, con el de Schiavi. Montenegro y Cavenaghi dijeron presentes por primera vez en toda la noche y batieron al Pato. Lo mismo hizo Luis González. Burdisso se plantó por primera vez para ejecutar un penal y lo hizo perfecto. Y llegó el turno de Maximiliano López y todo su agrande futbolístico. Lo tiró bastante anunciado y el Pato lo sacó arrojándose hacia su izquierda, cuando en los cuatro remates anteriores había ido sobre la derecha. El pase a la final estaba en los pies de Javier Villarreal. Y Villita lo pateó como se debe, más aún en esas circunstancias. Con alma y vida. A lo Boca.

Así se terminó todo el chamuyo avícola. Ese de Hernán Diaz, que decía que pasarían a la final tras golear a Boca. Y merecidamente Boca es el finalista de la Copa. Porque siempre estuvo mas cerca que River de esa instancia. Porque desde aquel gol de Schiavi en La Bombonera, Boca estuvo 112 minutos arriba en la serie. Porque River resucitó con el gol de Nasuti sobre la hora. Pero Boca le labró el acta de defunción en los penales.

Una vez más Boca goza a River. Un River que ingenuamente pensaba que sería fácil dar vuelta la serie, luego del 1 a 0 en La Boca, como olvidando el clario dominio xeneize sobre River en los últimos tiempos, el cual es mas evidente jugando en Nuñez. Como olvidando también que en el banco xeneize está el mejor técnico del mundo y en el de River un simple aprendiz. Como olvidando también que Boca es un conjunto copero por excelencia. Y que por ello mismo, Boca va en busca de su tercer Bicampeonato de América, luego de haber escrito en la historia uno de sus triunfos más gloriosos.

Por Diego A. Lores
loresdiego@estoesboca.com.ar

RIVER PLATE 2 (4) - BOCA JUNIORS 1 (5)
Copa Toyota Libertadores 2004. Semifinal, partido de vuelta.
Jugado el jueves 17 de junio.
RIVER PLATE: Germán Lux; Cristian Nasuti, Horacio Ameli (19m ST, Juan Ramón Fernández), Ricardo Rojas (c); Eduardo Coudet (ST, Rubens Sambueza), Javier Mascherano (15m ST, José Marcelo Salas), Claudio Husain, Luis González; Daniel Montenegro; Maximiliano López, Fernando Cavenaghi.
Suplentes: Alejandro Saccone, Cristian Tula, Daniel Ludueña, José Sand. DT: Leonardo Rubén Astrada.
BOCA JUNIORS: Roberto Abbondanzieri; Luis Amaranto Perea, Rolando Schiavi, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez; Javier Villarreal, Pablo Ledesma, Fabián Andrés Vargas, Diego Cagna (c) (42m ST, Franco Cángele); Guillermo Barros Schelotto (44m ST, Pablo Alvarez), Carlos Alberto Tevez.
Suplentes: Wilfredo Caballero, Neri Cardozo, Miguel Eduardo Caneo, Iarley, Antonio Barijho. DT: Carlos Bianchi.
Gol de Boca: 43m ST, Carlos Alberto Tevez.
Goles de River: 5m ST, Luis González; 49m ST, Cristian Nasuti.
Amonestados: Pablo Ledesma, Barros Schelotto (BJ); Mascherano, Nasuti, Luis González (RP).
Incidencias: 20s ST, expulsado Fabián Andrés Vargas (BJ), por doble amonestación; 39m ST, Ricardo Rojas (RP) se retiró lesionado; 39m ST, expulsado Rubens Sambueza (RP), por exceso verbal; 43m ST, expulsado Hernán Díaz (RP, ayudante de campo); 44m ST, expulsado Carlos Alberto Tevez (BJ), por exceso verbal. Definición por penales: José Marcelo Salas (RP, gol); Rolando Schiavi (BJ, gol); Daniel Montenegro (RP, gol); Pablo Alvarez (BJ, gol); Fernando Cavenaghi (RP, gol); Pablo Ledesma (BJ, gol); Luis González (RP, gol); Nicolás Burdisso (BJ, gol); Maximiliano López (RP, atajó Abbondanzieri); Javier Villarreal (BJ, gol).
Arbitro: Héctor Baldassi.
Cancha: River Plate. Recaudación: $ 1.603.845.-
La Figura: Roberto Abbondanzieri (BJ).
Los Peores: Eduardo Coudet, Rubens Sambueza, José Marcelo Salas, Juan Ramón Fernández (RP).

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